domingo, 2 de octubre de 2011

5 CLAVES PARA ELEGIR TU TRAJE A MEDIDA

Estimados Aristócratas,

No suelo hacerme eco de los artículos que escribo en El Mayordomo aquí en El Aristócrata principalmente por el perfil de lector de cada uno de los portales y por lo limitado del espacio del que dispongo en el periódico lo que me impide profundizar en los temas tratados.

Sin embargo, hoy he querido hacer una excepción para ver si entre todos podemos dar respuesta a algunas de las preguntas que con más frecuencia entran en mi buzón, esto es, ¿Qué sastre me recomiendas para mi primer traje a medida? ¿En qué me fijo para seleccionar mi sastre? ¿Cómo puedo hacer especial ese traje y diferenciarlo del resto de los que hay en mi armario? ¿Qué tela me recomiendas? ¿Me compensa pagar el extra precio de un traje a medida o es mejor decantarme al principio por un Made to Measure?

Con seguridad con vuestros comentarios podremos entre todos dar respuesta a estas preguntas que a todos con seguridad se nos han planteado en alguna ocasión.



…………Todos los amantes del buen vestir deberían experimentar al menos con alguno de sus trajes lo que se siente vistiendo a medida. Si bien, el contar con un número importante de trajes es ya un privilegio, el hacerlo con todos ellos a medida resulta hoy cuanto menos un imposible.

Sin embargo, siempre existirá esa ocasión especial que justifique el que un caballero posea al menos un traje a medida para afrontar con todo tipo de garantías esa fecha tan señalada. A pesar de esto, resulta francamente curioso el que para dicha ocasión la mayoría de los caballeros prefieran acudir a hacerse con su traje a tiendas de confección como Hugo Boss, Ermenegildo Zegna o Hackett.

Aunque todas estas marcas tienen muchos años de bagaje a sus espaldas y son por todos conocidas no dejan de ofrecer trajes de medidas estándar, cosidos por máquinas y en muchos casos más caros incluso que un verdadero traje bespoke.

Para elegir ese traje especial, esta semana intentaremos dar siete consejos que permitan que podamos presumir y disfrutar de vestir un excelente traje hecho a medida y cosido a mano:

1. Escoge un buen sastre



Sin lugar a dudas la recomendación más importante de las siete. Aunque en nuestro país no es que abunden ni en número ni en calidad todavía podemos disfrutar de las tijeras más privilegiadas de algunos de los mejores sastres europeos.

Una forma fácil de acertar en la elección de nuestro sastre es preguntando a aquel conocido que sabemos que viste a medida y que además nos gusta el estilo de sus trajes. Es importante tener en cuenta que no por acudir al sastre más conocido conseguiremos el traje más atractivo.

Por ello resulta fundamental conocer el estilo de cada uno de ellos y saber si va acorde con nuestros gustos y preferencias. De nada sirve vestirnos donde lo hagan los caballeros más adinerados si no nos gusta la hechura final de ese sastre. Por ello, es entendible que para cada caballero el mejor sastre sea normalmente el suyo al ser quien mejor sabe transmitir a sus trajes su concepto de elegancia y estilo.


2. La elección de la tela resulta fundamental

Si no se está familiarizado con las marcas más reputadas de telas déjate aconsejar por tu sastre. Es igualmente importante que no te obsesiones con las denominaciones Super 100´s Super 180´s etc. ya que de hacerlo puedes terminar llevándote a casa un traje no adecuado para el uso al que pensabas destinarlo.

Como norma general indicar que las telas hasta 110´s suelen ser idóneas para los trajes del día a día del trabajo. Las telas Super 120´s y Super 130´s son indicadas para aquellos otros que vistamos en ocasiones especiales y no con mucha frecuencia (una o dos veces al mes como máximo ya que si no nuestro traje no duraría más de cuatro o cinco años en nuestro armario). A partir de 160´s los trajes serán tan delicados que solo se deberían vestir en contadas ocasiones y además debemos tener presente que requerirán de un extraordinario cuidado.

Por lo tanto, piensa antes el uso al que lo destinarás y actúa en tu elección en consecuencia. Si tu intención es vestir ese traje para el trabajo o con cierta frecuencia opta por telas, y más ahora de cara al invierno, de un peso de alrededor 350gr.


La principal diferencia entre un traje de confección y otro a medida no es otra cosa que la hechura personaliza de este último. Y la hechura más adecuada para caballero solo se consigue con una toma de medidas acertada. Por ello, no tengas apuro alguno en comunicarle a tu sastre tus deseos en cuanto, por ejemplo, el talle preferido o lo armada o no que te gusta la chaqueta.

Igualmente, transmítele tus preferencias en cuanto al tipo de hombros que te gusta o tu caída preferida del pantalón. Si hay alguna parte de tu cuerpo de la que no te sientas particularmente orgulloso díselo para que intente disimularla.

4. Define el aspecto de tu traje


Una vez te hayan tomado medidas y el sastre tenga claro tu tipo de corte preferido es el momento de discutir los detalles finales del traje. Dos o tres botones, hilera cruzada o sencilla, aperturas laterales, número de pinzas en el pantalón, dobladillo en el pantalón, anchura de las solapas, tipo de forro, corte para tirantes o cinturón, número y disposición de los bolsillos etc.

No tengas problema en mostrarle a tu sastre esa foto que has visto en una revista y que te ha llamado la atención. Nadie mejor que él sabrá recomendarte sobre la conveniencia o no de transmitir ese corte a tu traje teniendo en cuenta tu físico.

5. Asegúrate de que todo está conforme a tus gustos durante las pruebas

Aunque un buen sastre se habrá tomado la molestia de llamarte para probar el traje en al menos dos ocasiones no dudes en exigir que el resultado final esté conforme a tus deseos. Por ello, si piensas que tu chaqueta te favorecería más de estar algo menos entallada díselo. Had lo propio si el largo del pantalón no es el deseado o incluso si apreciaras la mínima arruga en la caída de la chaqueta una vez abotonada. Recuerda el esfuerzo que has hecho para poder estar hoy en ese probador y lo que este traje significa para ti.



Seguramente después de ese primer traje nunca más veas la confección industrial con los mismos ojos y por ello no te importará esperar el tiempo que sea necesario hasta poder hacerte con un nuevo traje a medida.

El Aristócrata