lunes 1 de febrero de 2010

El difícil pero apasionante arte de la mezcla de estampados y diseños

“The good news is that in order to dress well one goes not have to brandish a taspery of patterns; the bad news is that if one wants to develop a unique and enduring dressing style, familiarity with prerogatives of patterns is a must. Dressing would be monotonous without the graphic interest of a variety of designs. This is not to suggest that multipatterned ensembles are inherently more stylist than plaid ones. From time to time, however, the sophisticated dresser will find himself switching gears….”

Alan Flusser

No hace mucho tiempo un lector de esta página nos pidió si le podiamos hacer llegar algunos consejos sobre cómo combinar los diseños más comunes que hoy existen, esto es, las rayas, los círculos, los cuadros y los tejidos lisos (carentes de estampado alguno).

Igualmente, también habéis sido muchos los que nos habéis ido enviando fotos con combinaciones de diseños para conocer nuestro parecer.

Por todo ello y porque somos de la opinión que todo hombre elegante debe conocer los secretos de la combinación de estampados hemos decidido dedicar el artículo de este mes a la emocionante pero no siempre fácil mezcla de patterns.
Como ya hemos apuntado varias veces, las dos pautas principales a tener en cuenta a la hora de escoger nuestra vestimenta son la correcta elección del color y una adecuada proporcionalidad entre la ropa que forma nuestro conjunto, solapas, cuello de la camisa etc, y nuestro físico.

Si bien nuestro objetivo debe siempre pasar por acertar con en las dos anteriores normas, una vez tengamos claro cuáles son esos colores que más nos favorecen y conozcamos cuál debe ser el corte de nuestra ropa que más realza nuestras virtudes y con mayor destreza oculta nuestros defectos, debemos subir un escalón más.

La incorporación de diseños a la ropa formal masculina no se produce hasta bien entrados los años 20. Antes de dicha fecha cualquier dibujo en la ropa del caballero estaba prohibido. Eran tiempos donde las diferencias entre las clases sociales estaban muy marcadas y los señores de la época debían demostrar que pertenecían a esa clase social que no necesitaba de trabajar para subsistir y por lo tanto no se manchaba la ropa.
Solo aquellos señores que realizaban su trabajo en el campo y en fábricas optaban por tejidos con diseños ya que éstos ocultaban con mayor disimulo las manchas que lo que hacían los tejidos lisos y claros.

Por ello, el señor de aquella época se decantaba normalmente por colores blancos o por aquellos cercanos a éste para sus camisas. Para los trajes y las corbatas se preferían colores sólidos y lisos ya que estos aparte de conseguir este objetivo, también eran considerados los más formales.

Esta situación empezó a cambiar gradualmente cuando los caballeros más atrevidos se lanzan, liderados por Eduardo VIII, a vestir diferentes patterns en su ropa. Y fue precisamente el Duque de Windsor quien no solo se decanta por diferentes diseños en su ropa sino que además los mezcla entre sí; algo impensable para su época. No son pocos los críticos de moda masculina que consideran la mezcla de patterns como la gran aportación de Eduardo VIII a la moda masculina.
La caza como acto social, el hecho de que la sociedad mundial de la época sufriera de una gran anglomanía y el que la aristocracia inglesa vistiera en sus casas de campo prendas informales donde se mezclaban diferentes diseños de gran tamaño posicionaron a los “nuevos” estampados como una opción válida para el atuendo masculino.

Hoy, aquello que era casi considerado como una locura forma parte del armario de la gran mayoría de los caballeros. Sin embargo, debemos reconocer que no siempre resulta fácil mezclar con acierto las rayas, los cuadros y los círculos entre sí.

Antes de entrar a analizar cómo se deben combinar los diferentes diseños debemos olvidarnos de los tópicos que con no mucho acierto se han extendido entre no pocos caballeros y se toman hoy como máximas a considerar.

Hoy encontramos opiniones poco fundadas, pero tristemente admitidas, que mantienen que no se pueden combinar las rayas con los cuadros, o los cuadros con los cirulos o los círculos con las rayas. Y nada más lejos de la realidad.

Empecemos por lo más sencillo: la combinación de varias prendas sin estampado alguno.
Nunca nos ha parecido una falta de elegancia decantarse para todo un conjunto por prendas sin dibujo alguno. Quizás pueda ser calificado como poco arriesgado o incluso a veces como aburrido pero somos de la opinión que un traje azul marino con una camisa azul claro y una corbata azul marino es de una belleza y armonía difícil de igualar.

Sin embargo, no me parece correcto hacer lo propio, es decir, escoger todas las prendas con un mismo diseño si el estampado escogido no es el liso. Un traje diplomático con una camisa y una corbata a rayas resulta demasiado recargado. Algo similar ocurre cuando vestimos, por ejemplo, un traje de Tweed con una camisa Tattersall y una corbata de dibujo similar.

Si alguien ha estudiado con detenimiento y ha profundizado en el mundo de las mezclas de los estampados ese ha sido sin lugar a dudas Alan Flusser.

Su libro, “Dressing the Man” es de obligatoria lectura para todos aquellos que como el autor piensen que el atuendo del caballero sería monótono si no se le introdujeran una interesante variedad de diseños.

Desde mi punto de vista no hay nada de malo en buscar la mayor sobriedad posible decantándonos en todo nuestro conjunto por diseños sin dibujo alguno. No obstante, solo cuando a estos diseños incorporemos alguna prenda con cuadros o líneas podremos aportar variedad y hasta una cierta “alegría” a nuestro atuendo.
Antes de empezar a estudiar las posibles combinaciones, apuntar que cuando hablamos de estampados englobamos dentro de estos a los tejidos sin dibujo alguno, a las rayas, cuadros, círculos y todo otro dibujo o motivo que no sea ninguno de los anteriores (cuadros POW, espiga, paisley, etc).

Es importante tener claro las combinaciones más básicas para poder entender y, lo que es más difícil, poner en práctica con éxito las de mayor complejidad. Estas últimas suelen coincidir con aquellas donde hay un gran número de estampados presentes en un mismo conjunto.

Cómo combinar dos estampados iguales

Después de la vestimenta de los estampados lisos ésta es la opción más fácil. Decantarnos por el mismo tipo de dibujo en dos prendas de nuestro atuendo resulta una de las opciones más seguras y sencillas.

Si queremos combinar un traje diplomático con una camisa también a rayas o una corbata a rayas con una camisa también a rayas deberemos intentar que el tamaño de las rayas sea lo más diferente posible. Igualmente, deberemos evitar hacer coincidir la escala de las rayas. Esto es, si las rayas de nuestro traje diplomático están bastante juntas las de nuestra camisa deberían estar más separadas.
Esto lo podemos hacer extensible al resto de las prendas de nuestro atuendo y a todos los tipos de estampados. Por ejemplo, si los cuadros dibujados en nuestra corbata son muy pequeños, debemos buscar pañuelos de bolsillo con cuadros de mayor tamaño.

Si vestimos una corbata de cuadro escocés deberemos intentar que el cuadro de nuestra camisa sea más disimulado y el grosor de la línea diferente al de nuestra corbata.

En el caso de que vistamos un traje tipo POW donde sus característicos cuadros cobran la mayor parte del protagonismo del conjunto final, debemos evitar a toda costa las corbatas con cuadros amplios, tipo escocesas, ya que la escala de su estampado puede ser similar al del POW y producir confusión al ojo humano.

Cómo combinar dos estampados diferentes

El conjuntar con acierto, por ejemplo, un traje diplomático con una camisa a cuadros no debería resultar tampoco muy complicado. Escogiendo una escala similar para ambos estampados seguro que la combinación resultante es muy visual y atractiva.

Un traje Príncipe de Gales es perfectamente combinable con una camisa a rayas. Solo deberemos cerciorarnos que la escala tanto del cuadro como de las líneas es parecida. Si la línea de cuadro de nuestro traje es gruesa así lo deberá ser la de nuestras rayas. Si esos cuadros son grandes las rayas de nuestra camisa deberán estar separadas en una escala similar a la que lo están los cuadros de nuestro POW.
Si optamos por un traje de Tweed y nos gustan los diseños tipo pasley en nuestra corbata debemos intentar vestir pasleys de considerable tamaño para buscar siempre la misma proporcionalidad entre los diseños.

Igualmente, si las rayas de nuestra camisa tienen cierto grosor también lo deberían tener los motivos que tenga nuestra corbata. Si esa camisa de rayas gruesas queremos combinarla con una corbata con círculos algo, desde mi punto de vista, muy elegante deberíamos elegir un diámetro ancho para nuestros círculos.
Hay que tener cuidado si nos decantamos por algún estampado muy pequeño ya que de combinarlo con otro de diseño diferente pero de proporción similar volveremos a encontrarnos con un efecto visual algo confuso.

Cuando un estampado es muy fino o pequeño, como el de una camisa a rayas muy finas y juntas o un traje de color ojo de perdiz de dibujo, se necesita obligatoriamente una corbata con diseños grandes o una camisa con rayas gordas; pero nunca una camisa de cuadros pequeños o una corbata tipo Macclesfield con sus característicos cuadros pequeños.

No obstante, debemos siempre prestar más cuidado a la mezcla de los estampados que aún siendo diferentes sean próximos a los cuadros. Como decimos, esta norma también aplica a ellos pero no la llevaremos a cabo si una de las prendas tiene cuadros muy pequeños. Si escoger ambas prendas con cuadros muy pequeños al sobreponerse nos dificultará enfocar y nos producirá confusión al no poderse diferenciar claramente las dos prendas.
Esto anterior explica porqué las corbatas tipo Macclesfield caracterizadas por sus dibujos pequeños no son una buena opción para las camisas de cuadros muy pequeños. Si queremos vestir un cuadro pequeño en nuestra camisa entonces deberemos optar por corbatas tipo Spitalsfield donde el dibujo es de mayor tamaño que en las Macclesfield.

Tampoco es de extrañar que una camisa tipo mil rayas no resalte suficiente si la juntamos con una corbata con motivos de reducido tamaña. Por todo ello podemos afirmar que deberemos buscar una escala similar en aquellos estampados que sean diferentes a excepción de cuando los diseños de ambos estampados sean de pequeña dimensión.

Si a pesar de estas indicaciones no nos termina de convencer el combinar dos estampados muy diferentes probemos a escoger primeramente la camisa que más interés tengamos en vestir y busquemos una corbata con un dibujo de tamaño algo más grande. Si lo que escogemos en primer lugar no es la camisa sino nuestro traje preferido, demos una oportunidad a la mezcla de estampados escogiendo primero una camisa con un diseño nuevamente igual o algo superior escala.

Como ocurre con los vinos y el paladar, el estilo también se educa y se aprende. La práctica es muchas veces nuestra mejor consejera y hay que probar para equivocarse al principio pero asegurarnos acertar en un futuro.

Cómo combinar tres estampados diferentes

Si bien las combinaciones anteriores podían acarrear resultados positivos con un mínimo de cuidado, el mezclar tres estampados, todos ellos diferentes, con éxito no resulta fácil.

Si queremos dar tal variedad a nuestro atuendo deberemos intentar combinar tres estampados claramente diferenciados. Si dos de ellos se parecen en forma, dibujo o tamaño corremos el riesgo de mostrar un conjunto confuso y sin orden.

Aunque como acabamos de apuntar una adecuada combinación de tres estampados no es fácil, de hacerse correctamente nos puede situar como referente en la mezcla de diseños. Pese a ello, no debemos olvidar que no deja de ser una opción arriesgada y no siempre satisfactoria.

Si nuestro conocimiento nos lo permite (o nuestro atrevimiento) deberemos escoger una escala mediana para los tres estampados. Cuando se trate de llevar a cabo esta combinación tendremos que asegurarnos que cada estampado combinaría con los otros dos diseños de forma independiente.
Si queremos no correr muchos riesgos debemos intentar que dichos estampados no estén excesivamente marcados. Si observamos la foto anterior observaremos como L. Barbera viste tres diseños diferentes sin que en ningún momento parezca recargado o alguno de ellos fuera de lugar.

Cómo combinar tres estampados donde dos de ellos son iguales

Cuando se trata de llevar a cabo esta combinación tendremos que asegurarnos que el tercer estampado combinaría con los otros diseños de forma independiente.

Es decir, si queremos combinar, por ejemplo, un traje a cuadros con una camisa a rayas y con una corbata con franjas anchas deberemos cerciorarnos de que ese traje a cuadros combinaría correctamente y de forma independiente tanto con las rayas anchas de la corbata como con las rayas finas de la camisa.

Aún cuando se aconseja que nuestra chaqueta combine tanto con la raya fina de nuestra camisa como con la ancha de nuestra corbata, la combinación resultante será más perfecta si nuestra chaqueta a cuadros combina mejor con las rayas anchas que con las finas.
Una pauta que nos puede ser de gran ayuda cuando mezclemos varios estampados es la que establece que cuando combinemos varios estampados siempre deberá haber uno más grande que el resto. Si además ese estampado de mayor tamaño se encuentra en la corbata nuestras opciones de éxito aumentarán considerablemente.

Cómo combinar tres estampados iguales

Nuevamente para llevar a cabo esta combinación deberemos prestar mucha atención a la escala de los diseños. Tendremos que, al igual que hacíamos cuando mezclábamos dos estampados iguales, intentar que el tamaño del dibujo sea diferente.

Un pequeño truco para acertar es escoger ese mismo diseño pero en escalas que vayan de menos a más desde la camisa al pocket square, es decir, de dentro hacia afuera. Por ejemplo, si nos decantáramos por un diseño de cuadros deberemos empezar con una camisa de cuadros pequeños e ir aumentando el tamaño del cuadro conforme escogemos las prendas más exteriores, es decir, después de elegir la camisa optaremos por una corbata de un cuadro mayor y descolgaremos ese traje de un cuadro de mayor tamaño que el de la corbata.
El combinar un mismo estampado en casi toda la totalidad de nuestro conjunto de forma elegante no resulta fácil. Por ello si tras hacer la prueba no nos quedamos conformes deberemos evitar abusar de ese mismo estampado en todo nuestro conjunto y dar entrada a un nuevo diseño.

Desgraciadamente todavía es relativamente frecuente escuchar que un traje diplomático debe estar acompañado también de una camisa y una corbata a rayas. Esto, en la mayoría de los casos, como ya hemos apuntado puede ocasionarnos más disgustos que satisfacciones; y aunque es posible y puede ser elegante, no podemos olvidar que normalmente cuando vestimos un mismo estampo (que no sea el liso) el resultado suele ser demasiado recargado y forzado.

Nuevamente si queremos poner en práctica esta opción deberemos decantarnos por una raya fina para la camisa, algo más ancha para la corbata y algo más gruesa para nuestro traje.

En definitiva, solo cuando ese mismo estampado difiera de los otros dos evitaríamos un look forzado y poco natural.

Cómo combinar cuatro estampados diferentes

Si combinar tres estampados iguales resulta difícil más lo es todavía ver en un mismo conjunto cuatro estampados diferentes y que además el resultado final sea positivo.
Son muy pocas ocasiones donde, al menos nosotros, hayamos tenido la suerte de comprobar como esa mezcla de estampados se ha hecho correctamente. Sin embargo, si han sido muchas las veces donde dicha puesta en práctica nos ha resultado chocante dándonos la impresión de que ese caballero ha cogido lo primero que se ha encontrado en su armario y no ha reparado en lo poco vistoso de la combinación.

Como ocurre en el deporte, cuando se intenta llevar a cabo un ejercicio de gran complicación podemos encontrarnos que las posibilidades de fracaso son mucho mayores a las de éxito y de producirse finalmente ese fracaso las consecuencias serían mucho más nefastas que si hubiéramos fallado ejercitando un ejercicio de menor complicación. Sin embargo, de llevar a buen puerto este ejercicio anularemos de un plumazo toda crítica posible y alcanzaremos esa meta reservada solo a unos pocos.

De ahí que solo ciertos dandis atrevidos y únicos como el propio Duque de Windsor hayan puesto en práctica la mezcla de estampados de forma exitosa. La combinación de tantos estampados exige la existencia de un caballero con mucha personalidad y seguridad en sí mismo.
Si observamos esta foto de de Luciano Barbera apreciaremos la gran naturalidad con la que combina cuatro estampados. Es con dicha naturalidad con la que consigue que nada parezca forzado. De hecho, nos tendremos que fijar en los estampados de las diferentes prendas para comprobar cómo efectivamente ha escogido todos ellos de diferente diseño, incluso el pocket square.

Al igual que hacíamos cuando hablábamos de las múltiples formas de combinar los calcetines os recomendamos poner en práctica estas normas, desde la sencilla mezcla de dos diseños similares hasta la complicada mezcla de cuatro patterns diferentes y de esta forma y con el paso del tiempo ir ganando confianza, elegancia y estilo.

El Aristócrata

Biografía: “Dressing the Man”, Alan Flusser
Fotos: Askandy, Sartorialist