sábado 1 de agosto de 2009

El caballero frente al espejo

Según Alan Flusser las dos notas que definen el buen vestir del caballero son la correcta elección tanto de los colores como del corte que mejor se adapta a nuestras particularidades físicas.

Como recordaran quienes siguen http://www.elaristocrata.com/, a lo largo de la corta pero intensa vida de esta página hemos hecho hincapié en la importancia de la selección de nuestro atuendo atendiendo sobre todo al tipo de físico de cada caballero. Debido a que esto es un tema algo complejo y que desgraciadamente no es tenido en cuenta ni nos es explicado ni por dependientes y ni por las revistas del sector, hemos querido dar respuesta a las consultas de ciertos lectores que nos preguntan cuales son las pautas que deben seguir para sacar el máximo partido a un físico que no siempre obedece a las medidas estándar.

Es por ello por lo que este mes estudiaremos las pautas a tener en cuenta cuando escojamos el corte de nuestra ropa, la elección de los diseños, los colores y los complementos según se trate de caballeros de estatura reducida, de complexión gruesa o de gran estatura.
Si hay alguien que ha estudiado este tema con verdadera profundidad, éste ha sido sin lugar a dudas Nicholas Antongiavanni quien a través de su libro "The Suit" hace un estudio pormenorizado del físico de aquellos caballeros que aun sin contar con unas medidas perfectas prestan una cuidada atención a su vestimenta y a través de ésta buscan sacarse el máximo partido.

Antes de empezar a estudiar en detalle estas complexiones físicas debemos admitir de entrada que nunca ni el mejor sastre de SR ni el mejor asesor personal podrá conseguir que el vestir de estos caballeros sea igual al de aquellos señores que han nacido con un don y un estilo que vistan la ropa que vistan siempre les quedará bien e inmensamente mejor que a nosotros que sabemos cómo combinar colores y cuáles son esos diseños y cortes que mejor se adaptan a nuestro físico. Aunque a algunos les cueste admitirlo, esto siempre ha ocurrido y siempre ocurrirá y debemos aceptarlo y no intentarlo cambiar ya que tarde o temprano deberemos afrontar esa realidad.
Tres claros ejemplos de caballeros que contaron con ese don fueron el Duque de Windsor, Cary Grant y Giovanni Agnelli. Estos tres iconos de la moda, cada uno con su estilo y sus particularidades, no necesitarían ni de grandes inversiones ni en tiempo ni en dinero para conseguir un resultado muy superior al de cualquier otro caballero. Sencillamente, como también ocurre en las damas, hay señores que vistan lo que vistan siempre les quedará bien. Esto hay que asumirlo para no fustrarnos.

Si bien hay caballeros a los que la naturaleza les ha regalado unas características físicas que les permiten desde vestir un traje de dos botones, de tres, cruzado, liso, de colores o hasta una chaqueta Tweed recargada etc la mayoría tendremos que hacer un esfuerzo a la hora de escoger esas prendas que nos permitan sacar lo máximo de nuestro físico.
Si la naturaleza nos ha regalado un físico y un porte similar al de Anthony Eden con seguridad nos será más fácil y rápido seleccionar nuestro armario y podremos tener un armario muy variado tanto en color como en modelos. Sin embargo, si desgraciadamente el azar no ha sido tan generoso con nosotros, como seguramente será el caso de la mayoría, tendremos que dedicar un esfuerzo adicional para completar nuestro armario.

Si bien de entrada partiremos con cierta desventaja frente a algunos afortunados caballeros, con un buen conocimiento tanto de nuestro físico como del corte que mejor oculta nuestros defectos y realza nuestras virtudes, el resultado final no tendría mucho que envidiar al de aquellos. Un ejemplo claro de caballeros que contando con un físico poco agraciado supieron vestirse con tal acierto que se convirtieron en todo un referente de su época fueron Fred Astaire, Adolphe Menjou o el mismo Samuel Hoare.
Antes de entrar a estudiar en detalle las pautas esenciales a tener en cuenta por aquellos físicos menos afortunados o que no responden a los parámetros más frecuentes queremos hacer una mención rápida a cómo deben vestirse aquellos caballeros cuyo físico es el mas extendido, osease, aquellos señores que no son ni muy gruesos ni muy delgados ni muy altos ni muy bajos. En esta franja es la que mayor número de caballeros se encuentran.

Estos señores, los denominados en palabras de Nicholas Antongiavani como “average men”, tienen la gran ventaja de poder experimentar con todo tipo de atuendo y dejarse aconsejar por su propio espejo sobre aquellas prendas que más favorecen a su complexión. La elección de la ropa, su corte y el color lo determinará el momento en el que vaya a ser vestida. Sólo las normas más básicas deberán ser tenidas en cuenta por los average men: tejidos cercanos a la franela en invierno, el Príncipe de Gales en las horas de sol, la raya diplomática en la tarde, y los colores oscuros y lisos durante la noche.

Si bien podrán decantarse por trajes de dos o tres botones según sea su preferencia, deberán siempre poseer un traje cruzado para las ocasiones que siendo formales no requieran de un chaqué o de un frac. Podrán igualmente jugar con los complementos como los gemelos o la corbata y podrán elegir entre los más variados patterns. Tendrán más libertad a la hora de escoger el largo del pantalón, las solapas y el tallaje de la chaqueta etc. En definitiva podrán experimentar con todas las posibles combinaciones para quedarse con aquella que más les gusten o que más les favorezcan.
Sin embargo aquellos caballeros de estatura reducida, de complexión gruesa o de gran estatura, deberán tener más cuidado al elegir su atuendo e incluso tendrán que dejar de lado sus preferencias para centrarse en los tipos de corte que jugando con la percepción óptica puedan disimular sus imperfecciones.

Los caballeros de reducida estatura, por ejemplo, con el objetivo de conseguir un efecto que alargue su figura deberán decantarse por trajes unicolor y sin ningún tipo de dibujo.

Si alguno de nosotros es de medidas contenidas le animo a hacer la siguiente prueba: vista un traje de chaqueta azul marino o gris y hágase una foto. Justo después escoja una chaqueta tipo Tweed y hagase otra foto. Únalas con algún programa informático, corte las cabezas e imprima ambas fotos como solo una. Muestre dicha foto a sus amigos y pregúnteles que con un vistazo rápido le digan que caballero les parece más alto. La mayoría de ellos podrá observar que se decantan por la foto del caballero de traje entero y de colores sólidos.
Dos caballeros de idéntica estatura y complexión que vistiendo diferente corte y tipo de ropa parecen ser de diferente altura y medidas

Si después de conocer cómo sacar el máximo partido a nuestra baja estatura hacemos nuevamente este truco y conseguimos que sea nuestro nuevo look el que siempre sea escogido como el más alto habremos entendido la importancia de vestirse acorde con nuestras particularidades físicas. Esta argucia puede ser utilizada para el resto de los casos que estudiaremos más adelante. De esta forma podremos escuchar por boca de otros si efectivamente nuestro objetivo de parecer más delgados, más bajos o más altos se está consiguiendo.

Deberemos evitar los diseños con líneas horizontales o con diseños tipo Príncipe de Gales ya que tanto las líneas horizontales como los cuadros que se repiten siguiendo un mismo patrón, como son estos casos, consiguen ensanchar la figura pero no alargarla. Igualmente, hay que huir de aquellos diseños donde predominen las líneas horizontales sobre las verticales.

La chaqueta no puede nunca quedar larga. Por detrás no deberá extenderse mas allá del trasero. Las mangas serán lo suficientemente cortas para enseñar mínimamente los puños de la camisa. Si en un caballero de estatura normal el no enseñar unos centímetros de el puño de la camisa denota falta de elegancia, esta omisión en un señor de baja estatura será un gran error al acentuar su reducida complexión.

La chaqueta no debe abotonar más abajo de la cintura y si estamos delgados debemos intentar resaltar nuestra silueta entallando nuestra chaqueta. Si somos más delgados también seremos más altos.

Las hombreras son otro gran aliado de los caballeros de reducida estatura ya que ayudan a alargar la figura y son completamente necesarias para sacar lo máximo de un cuerpo contenido.

La chaqueta deberá abrirse por su parte frontal a partir de la cintura y nunca más abajo para conseguir mayor verticalidad. Ésta quedará mejor sin aberturas traseras ya que sin éstas la chaqueta se pega mas al cuerpo dando la sensación de estar su portador más delgado y consecuentemente parecerá más alto.
Los más puristas sastres de SR aconsejaran a sus clientes no muy altos optar siempre por la chaqueta con un solo botón o en su defecto por la de dos. No obstante, podrán también elegir chaquetas de tres botones pero solo aquellas donde el botón superior es meramente de adorno y no se pretende que sea usado (las denominadas “21/2” o “roll through”). El corte de estas chaquetas hace que las solapas se alarguen mas y se junten más abajo que en las “verdaderas” chaquetas de tres botones. En la siguiente foto vemos a Cary Grant vistiendo el 21/2 más famoso de la sastrería reciente.
Otro punto que deben tener en cuenta es que el traje entero les favorece más que una chaqueta y un pantalón suelto. Esto es así porque su cuerpo, como acabamos de adelantar, quedará dividido en dos partes diferenciadas comprometiendo la verticalidad. Por el mismo motivo tampoco es recomendable el uso del cinturón (aunque en mi opinión el uso del cinturón no favorece a ningún caballero). Deberán por lo tanto decantarse por el uso de tirantes o en su defecto por pletinas.

Hay otros pequeños detalles a los que debemos prestar igualmente atención como son que el cosido del ojal de la solapa debe estar a mayor estatura de lo normal o como que el bolsillo del pecho de la chaqueta también deberá estar en una posición algo más alta de lo acostumbrado o como que los bolsillos laterales estarán ligeramente más bajos etc. Deberemos esconder las solapas de los bolsillos laterales por dentro del propio bolsillo para aumentar la verticalidad del conjunto.

Los colores sólidos en los trajes serán un buen aliado de los caballeros de baja estatura ya que estilizan la figura y consecuentemente esta estilización nos hará parecer más altos.

Las chaquetas de sport no sientan bien a los caballeros de reducida estatura al tener la mayoría de este tipo de chaquetas diseños donde abundan las líneas verticales. Igualmente, sus colores vivos no favorecen la verticalidad de la figura.

Antes de dar la última puntada a nuestra chaqueta y empezar a vestirla aconsejamos a los caballeros de baja estatura no vestir chaquetas cruzadas ya que tanto su gran número de botones como las líneas horizontales que se forman cuando la cruzamos transmiten la sensación de que su portador es un señor ancho lo que implica que en la foto final aparezca un caballero más bajo de lo que realmente es.

No obstante, si no nos queremos privar del placer de vestir una DBJ, debemos hacer hincapié a nuestro sastre de que los botones los cosa más altos y más juntos a lo que acostumbra a hacer a sus “average clients”.

Dos caballeros que sin poseer una gran estatura vistieron una DBJ con gran acierto fueron Aristotle Onassis y el inigualable Humphrey Bogart.

Debemos intentar vestir el pantalón en la cintura (no en la cadera) de tal forma que el sitio donde se empieza a abrir la chaqueta coincida con la parte superior del pantalón y no asome camisa alguna.

Es importante recordar que la cintura natural del caballero está algo por encima del ombligo y es ahí donde debemos vestir nuestro pantalón. ¿Qué conseguiremos con esto? Pues algo tan sencillo como un efecto óptico de piernas largas y torso reducido. Ambas características serán las responsables de que podamos mostrar una silueta más esbelta.
Los pantalones nunca descansarán sobre los zapatos; solo los tocaran ligeramente. Se vestirán sin vueltas para alargar nuestras piernas y conseguir "mayor altura".

Las camisas deberían igualmente ser de un solo color o en su defecto deberíamos escoger líneas verticales y lo más finas posibles. Otros diseños discretos como el de espiga o incluso un cuadro apenas visible como el de la siguiente foto son también apropiados.

Las corbatas, siguiendo con nuestro objetivo de alargar la figura, deberán no exceder nunca de 8.5cm en su parte más ancha. Nuevamente, al igual que ocurría con las camisas, los colores lisos y oscuros serán los más adecuados. Si nos gustan los diseños de rayas podremos optar por éstas siempre y cuando no sean rayas horizontales.

Hay buenos ejemplos de caballeros que sin contar con una gran estatura han conseguido elevar en gran medida su elegancia. Dos de ellos fueron el ex candidato a la Presidencia de los Estados Unidos, Ross Perot y el empresario y político Michael Bloomberg quienes con solo 1.57cm y 1.68cm respectivamente supieron sacar lo mejor de su a priori desaventajado físico. Otros casos como los de Edward G. Robinson, el de James Cagney o el de David Hyde Pierce demuestran que siguiendo unas mínimas pautas se puede crecer varios centímetros y además de forma elegante.

Si hasta ahora nuestro objetivo ha sido alargar la figura de los caballeros de baja estatura, cuando debamos aconsejar sobre cómo vestir a los señores de gran estatura deberemos buscar justo el efecto contrario, esto es, intentar que estos caballeros parezcan más bajos.

Para ello usaremos las mismas pautas que hemos seguido con los señores de reducida estatura pero las aplicaremos justo a la inversa.

Si hemos leído y entendido el por qué de estos consejos en los caballeros de baja estatura, la aplicación de estos a la inversa en los señores de gran estatura nos resultará fácil y por ello no entraremos en un análisis tan pormenorizado. No obstante, recalcaremos aquellas fórmulas que no deberíamos pasar por alto.

La primera norma a observar es que no es recomendable que vistamos prendas excesivamente entalladas al hacernos más delgados y consecuentemente más altos.
Al contrario de los caballeros de reducida estatura, deberemos dejar de lado las hombreras, huir de las solapas estrechas como también de las chaquetas sin aberturas traseras. Nunca nuestra chaqueta podrá ser corta ya que este fallo es capaz por él solo de arruinar todo el conjunto.

El ojal de la solapa deberá siempre situarse en una altura por debajo de los picos de la camisa. Los bolsillos laterales estarán situados a la altura del botón frontal más bajo o ligeramente por arriba.

Las chaquetas cruzadas son perfectas para los caballeros de gran estatura ya que la tela extra resultante de cruzar la chaqueta y las líneas horizontales que tal cruce produce consiguen un efecto óptico de ser más ancho y consecuentemente también más bajos. Los seis botones de la chaqueta cruzada así como la terminación en punta de las solapas refuerzan igualmente dicho efecto óptico.

Si bien las chaquetas de un solo botón al igual que las de dos no favorecen a los caballeros altos, las de tres botones estándar las pueden vestir al acortar el torso. Las 21/2 no les hacen ningún daño al alargarse sus solapas hasta la parte inferior del torso ocultando gran parte de éste.

Cuanto mas “recarguemos” nuestra vestimenta mejor será el resultado que consigamos. Si al caballero de reducida estatura le hemos recomendado llevar solo tres bolsillos en la chaqueta (los dos de los laterales más el obligatorio para albergar un pocket square), al señor de gran estatura le aconsejaremos que opte por chaquetas con esos tres bolsillos más el ticket o cerillera. Deberá igualmente dejar por fuera las solapas de los bolsillos laterales y no ocultarlas como recomendábamos al señor de baja estatura; ahora se trata de romper la verticalidad no de resaltarla.

Deberemos huir de los trajes con raya diplomática ya que nada como las líneas verticales para acentuar la estatura.

En la siguiente foto podemos observar a dos caballeros que con idéntica estatura pero con atuendo diferente parecen no medir lo mismo.

Los tejidos gruesos y pesados como la franela, los tipo Tweed y todos aquellos que tengan diseños muy marcados como los cuadros son más agradecidos con los señores de gran estatura que con los de baja.

A la hora de escoger nuestras corbatas buscaremos aquellas con líneas anchas. No podrán quedar cortas ya que acentuaremos nuestra estatura. Las corbatas de colores llamativos suelen ser igualmente más agradecidas. Las corbatas a rayas no son la peor opción entre las que poder optar ya que normalmente las líneas en las corbatas suelen ir en sentido diagonal rompiendo una vez más la verticalidad.

Nuevamente los diseños marcados y los cuadros serán el dibujo más favorecedor para nuestras camisas ya que éstos serán los responsables de ensanchar la percepción óptica de nuestro conjunto y de aparentar ser más bajos de lo que verdaderamente somos. Al igual que con los trajes, en las camisas debemos olvidarnos de los diseños de líneas verticales y sobre todo de las rayas delgadas y que estén muy juntas entre ellas.

Sin embargo, las tan actuales líneas horizontales favorecerán mucho a nuestras camisas al extender nuestro físico a lo ancho y estrecharlo a lo largo.

Normalmente el cuello de los caballeros de gran estatura suele ser más alargado que el del resto de señores por lo que deberemos tener especial cuidado cuando llegue el momento de la elección del cuello de nuestra camisa. La pauta principal a tener en cuenta es que dicho cuello debería abotonar más arriba de lo que lo hacen las camisas normales para acortar nuestro alargado cuello.

Los accesorios son siempre bienvenidos, sobre todo los gemelos y el pocket square ya que son “obstáculos” con los que se tropieza la verticalidad. La vestimenta de las corbatas de lazo nos estará totalmente prohibido al dejar todo nuestro torso al descubierto recalcando nuestra estatura.

Los pantalones deberán siempre contar con vuelta. Estos tendrán igualmente que contar con al menos una pinza. Dependiendo de la estatura del caballero, el dobladillo será más o menos ancho.

Para terminar no podemos dejar de hacer una mención a aquellos caballeros con cierto sobrepeso quienes cuentan también con infinidad de trucos que permiten quitarse esos kilos de más de encima.

Los consejos a seguir son muy parecidos a los descritos cuando hablábamos de cómo deberían vestir los caballeros de baja estatura. El objetivo es el mismo que con aquellos, esto es, debemos intentar parecer más altos. Pareciendo más altos estilizaremos la figura y consecuentemente varios kilos desaparecerán de nuestro cuerpo inmediatamente.

Para los trajes preferiremos los colores oscuros, un solo color o las rayas verticales. Dejaremos de lado las aperturas traseras y nos decantaremos por las chaquetas de dos botones.

Los trajes de tres piezas nos favorecerán enormemente ya que el chaleco se encargará de disimular esos kilos de más.

Las chaquetas clásicas de tres botones, esto es, aquellas que están cortadas pensando que se usarán los dos primeros botones deberán de olvidarse. Igualmente las DBJ se evitarán al ensanchar si cabe más la mitad superior de quien las viste.

Una de las pocas diferencias entre las pautas a seguir por las personas de reducida estatura y por las de sobrepeso es la que se refiere al tipo del cuello de las camisas. Para disimular un rostro redondo nada mejor que optar por un cuello con puntas alargadas.

Al igual que a los caballeros de baja estatura les favorecía el uso de tirantes ya que alargaba la percepción óptica de las piernas y consecuentemente toda la figura pareciendo más altos, a los caballeros con sobrepeso les ayudarán a ser más delgados.

La mayoría de los “average men” tienen la cintura más estrecha que los hombros y se pueden permitir entallar su chaqueta. Desgraciadamente y aunque esto sea estiloso sigue estando prohibido a los caballeros con cierto sobrepeso. El motivo es que los caballeros con sobrepeso suelen tener la cadera igual de ancha que la línea que une los hombros. Esto consigue que por poco que entallemos la chaqueta, nuestro exceso de peso se traslade a la ropa formándose las odiadas arrugas y hasta en casos extremos marcando de forma muy poco estética esos kilos de mas alojados en nuestra cadera. Es por ello por lo que las chaquetas nos deberán quedar algo holgadas. Cuando decimos “algo holgadas” no estamos pensando para nada en esas chaquetas que visten muchos caballeros con sobrepeso y que aparentan ser cuatro tallas más grande a la que necesitan. Esto es fácilmente apreciable en los hombros y en las mangas tamaño “extra-large”

Al igual que en los caballeros de reducida estatura, los pantalones deberán vestirse en la cintura y no en la cadera. Vistiendo así nuestros pantalones, conseguiremos un doble resultado; por un lado nuevamente alargaremos nuestras piernas y por otro la cintura del pantalón nos ayudará a ocultar el estomago. Las pinzas se vestirán a la manera tradicional inglesa, esto es, pinzas inversas que miran para dentro y no para fuera como es lo más frecuente en países como España e Italia. Este tipo de pinza normalmente disimula mejor el grosor de la pierna.

Debemos intentar que la hechura del pantalón sea relativamente ancha. Si optáramos por un corte italiano cuando alguien nos mire de perfil observará un gran contraste entre nuestro pantalón estrecho y nuestra barriga y se llevará la impresión errónea de estar frente a un caballero mucho más ancho de la realidad.

Las corbatas no podrán ser excesivamente estrechas al quedar consecuentemente mucho torso sin cubrir.

Dos buenos ejemplos de cómo minimizar el sobrepeso con la correcta elección del corte y del color los podemos encontrarlos en Sydney Greenstreet (147kg) y en Jackie Gleason quien con una estatura de 1.77cm y un peso de 136Kg supo quitarse muchos kilos de encima con solo poner en práctica las pautas aquí descritas.

Si bien la ropa RTW en señoras tiene algo de oferta para algunos de los grupos aquí descritos, de los caballeros desgraciadamente las grandes marcas no se han acordado y no cabe otra solución que acudir a un buen camisero y sobre todo a un sastre experimentado que conozca todos estos secretos y que sin ni siquiera contárnoslos nos sepa coser un traje que nos haga crecer, ser más bajos, más gordos o más delgados.

El Aristócrata

Fuente: “The Suit, A Machiavellian Approach to Men´s Style” Nicholas Antongiavanni; “Style and the Man: How and Where to Buy Fine Men´s Clothes” Alan Flusser