Seguramente más de uno de nosotros se haya dejado influir por un sastre, un camisero, una tienda o, cómo es en este caso, por un zapatero a la hora de escoger el destino de sus vacaciones.No son pocas las ciudades cuya visita puede estar más que justificada si, además de por su belleza, podemos encontrar esa prenda que nuestro armario desearía albergar tras sus puertas.
Si las DBJ de Al Bazar justifican una parada en Milán, las corbatas de Marinella nos convence para visitar Nápoles, los paraguas y pajaritas de la querida casa vienesa Jungmann & Neffe consiguen que incluso el exquisito chocolate de la tarta Sacher se nos pueda llegar a olvidar, la zapatería de László Vass hace, si cabe, más que obligatorio visitar la perla del Danubio.
Para la realización de este artículo hemos previamente concertado una reunión desde Madrid con Éva Vass quien desde el primer momento se mostró entusiasmada con la idea y nos agradeció que eligiéramos su casa para escribir este reportaje.
Éva es la hija de László Vass, quien trabaja mano a mano con su padre desde 1997 y quien debido a su dominio del inglés se responsabiliza de la negociación con los proveedores, la organización de la exportación, las labores de relaciones públicas, además del día a día de la tienda de Budapest.
Será ella quien nos acompañe durante nuestra visita a la zapatería y quien nos repase la historia de ésta, la evolución de sus modelos más emblemáticos, las virtudes de un zapato bespoke, el significado que las palabras “hecho a mano” significan en casa de László Vass etc.
Será ella quien nos acompañe durante nuestra visita a la zapatería y quien nos repase la historia de ésta, la evolución de sus modelos más emblemáticos, las virtudes de un zapato bespoke, el significado que las palabras “hecho a mano” significan en casa de László Vass etc.Si bien es cierto que los zapatos László Vass no son los más conocidos para el gran público, también lo es que cuando se habla de alta zapatería, Vass tiene siempre reservado un sitio privilegiado en la lista. O como el propio Lászlo Vass estable:
“When most American men think of superlative handmade shoes, Italy comes to mind. Or, for some more experienced customers, perhaps England. Few, however, think of the beautiful and exotic city if Budapest. The incredible handmade shoes of László Vass may change that, bringing Budapest back into the consciousness, and onto the feet of men of style.” 

No debemos olvidar que durante la época del imperio Austro-Húngaro, los artesanos húngaros eran considerados como los mejores a la hora de trabajar la piel. En el periodo de entreguerras y una vez ocupada por la Unión Soviética, la zapatería húngara desapareció prácticamente en su totalidad debido principalmente a que la piel, que provenía en su mayoría del extranjero, dejó de ser abastecida a sus zapateros. Hoy, como veremos a lo largo del artículo, las cosas han cambiado pero, a pesar de esto, y como en la propia casa reconocen, todavía los zapatos de Lászlo Vass son más conocidos fuera de las fronteras de Hungría que dentro; algo que, por otro lado, pude comprobar por mi mismo.
Según nos explica Éva, Lászlo Vass comenzó su formación con apenas 14 años en la escuela técnica de zapateros donde permaneció 4 años. Al terminar sus estudios empezó ya a trabajar en el Instituto de Moda de Hungría donde estuvo cinco años y donde tuvo la oportunidad de trabajar en todas las fases de construcción del zapato; desde el diseño, la toma de medidas y el cortado hasta el montado el zapato. Con 23 años se presentó al examen obligatorio para conseguir el diploma de maestro zapatero. Su prueba consistió en fabricar un zapato modelo Budapest totalmente a mano.
Nos comenta Éva que en 1978 compró esta pequeña tienda y que durante los siguientes diez años se dedicó a la elaboración de zapatos de señora. En 1989, y coincidiendo con los cambios políticos ocurridos en Hungría, le resultaba muy dificil competir con las nuevas marcas que entraban en el país y decidió volver a sus orígenes como artesano de zapatos de caballero. Desde entonces es considerado como uno de los mejores zapateros del mundo habiéndose ganado por meritos propios un lugar destacado en la historia de la zapatería moderna junto a zapateros del renombre de John Lobb, Berluti, Gatto, Bálint, Materna o Alex Himer. 
Hoy ya no quedan muchas casas reputadas que no comercialicen sus productos a través de sus propias tiendas o a través de tiendas multi-marcas en las principales ciudades del mundo. No obstante, el placer de comprar esa prenda tan apreciada aumenta, si cabe, si se realiza en su lugar de origen. Y si además esta pieza es difícil de conseguir fuera de su lugar de producción, su adquisición puede convertirse en toda una sartorial experience.
Los zapatos de László Vass son todavía muy difíciles de encontrar si no se peregrina a Budapest o en su defecto si no se paga un elevado precio extra por adquirirlos por Internet o en ciertas casas americanas, japonesas, austriacas o alemanas. Según explica el propio László, el trabajo de su equipo de 14 artesanos ofrece la misma calidad que los más prestigiosas zapateros ingleses pero a 1/3 del precio. Según comprobaremos más adelante, hay que reconocer que aunque hoy el precio de unos László Vass ya no es 1/3 del precio de los zapatos ingleses sí sigue siendo muy competitivo. 
Si bien no es el objetivo de este artículo narrar el largo y arduo trabajo que conlleva fabricar un zapato a medida si queremos describir el placer que supone adquirir una pieza tan especial como son los zapatos Vass en su pequeña tienda de Budapest.
La tienda se encuentra en pleno centro comercial de Budapest. Debemos estar algo atentos ya que la calle puede hacernos pensar que la dirección no es la correcta al distar su apariencia mucho de las principales calles europeas donde podríamos encontrar zapatos de esta calidad y reputación. De hecho, el escaparate de la tienda tiene escasos dos metros de largo y no nos trasmite la imagen de lujo y refinamiento de los zapatos que dentro encontraremos. Quizás en esto radique parte del encanto de este pequeño establecimiento. 
Lo primero que sorprende una vez dentro es el reducido tamaño de la tienda. Menos de veinte metros repartidos en dos plantas; una donde se exponen los zapatos y otra en la planta de arriba que hace las veces de almacén.
A pesar del reducido tamaño, la planta baja es suficientemente “grande” para exponer una gran variedad de modelos. La sensación que nos llevamos al entrar es que hay zapatos por todos los lados. En el escaparate los encontramos casi amontonados, dentro expuestos en baldas, en el suelo….hay zapatos hasta en los escalones de la escalera que lleva al segundo piso!!!. 
Una vez que hemos saludado a Éva Vass, empezamos a descubrir los zapatos expuestos los cuales tienen una placa con el nombre del modelo de cada uno de ellos. Encontramos diversos modelos All Englisch, Budapest etc. Son particularmente interesante las baldas dedicadas al modelo Budapest donde podemos deleitarnos desde con los modelos más clásicos hasta con los nuevos Budapest con formas más cercanas a las del zapato italiano que a las del modelo originario y fabricados sobre modelos oxfords. Los modelos RTW podemos verlos en diferentes tipos de hormas dependiendo de su estrechez y forma (la horma banana, Peter, R, 3636, F, etc). 
Después de explicarle a Éva Vass el cometido de nuestro portal de moda masculina clásica y una vez roto el hielo y a nuestra pregunta de qué es lo que hace tan especial a los zapatos allí expuestos nos empieza a describir la gran calidad tanto de los materiales empleados como de la mano de obra utilizada. Nos explica que todos los materiales son provistos sólo por las mejores casas en cada sector. Por ejemplo, tanto las insoles (plantillas), como las outsoles (suelas) las compran a la reputada casa alemana Joh Rendenbach; quien, según los expertos, fabrica la que es considerada una de las mejores suelas del mundo y que viste a los zapatos más reputados desde hace más de 135 años.
Es Rendenbach quien se responsabiliza de la suela exterior, el corcho, el cambrillón, la suela interior, el revirón y el tacón. Todas las suelas de los zapatos del taller de Lázsló Vass exhiben el sello de la Asociación de Curtidores Tradicionales de Alemania algo que les da una clara ventaja competitiva frente a mucha casas británicas, italianas o francesas.
Si bien Rendenbach es el proveedor oficial de la suela de todos los zapatos que salen por la puerta de esta zapatería, la procedencia de la piel utilizada varía según los modelos teniendo su origen en Francia e Inglaterra. La piel más utilizada es la boxcalf, piel de ternero. En el caso de los zapatos a medida se puede escoger desde piel de lagarto, buey, ciervo, elefante hasta de avestruz, canguro o caballo. Una piel muy popular en los zapatos de Vass es la Scotchgain, piel bovina que presenta una terminación graneada que también se conoce popularmente como Rindbox. La casa americana Horween le surte la codiciada piel cordovan. La gran mayoría de la piel cordovan montada en sus zapatos proviene de Chicago. 
Aunque las pieles, como acabamos de ver, provienen del extranjero, los materiales utilizados en el interior del zapato son nacionales.
Las hormas de madera que utilizan para construir sobre ella tanto los nuevos modelos off the peg como los bespoke son del centenario taller Kálmán.
Si hay un modelo de László Vass que se ha ganado el reconocimiento tanto por los profesionales del sector como por los amantes de la alta zapatería, este es, sin lugar a dudas, el modelo Budapest.
Si hacemos caso a lo que sobre él se ha escrito, este modelo es el heredero de las botas que vestían los soldados húngaros en el S.XIX. Su elevada y dura punta servía para evitar que tanto la nieve como la escarcha entraran dentro de ella.

La principal característica del modelo Budapest, en contra de lo que mucha gente ha escrito, es su inconfundible puntera vega, o como aquí la hemos denominado más de una vez, su terminación full-brodge. Otra típico rasgo del Budapest es que se trata de un modelo Derby con cosido doble (no obstante también podemos encontrar modelos Vass con vira cosida lo que es más fino y elegante).
Otras particularidades propias del Budapest son su horma ancha, suela alta, piel dura de ternero, puntera elevada y muy reforzada; todo ello dando una sensación de conjunto de encontrarnos ante un zapato pesado, ancho, duro y en cierto modo hasta algo basto. Hoy ya podemos encontrar modelos Budapest con hormas muy próximas a las italianas y montados sobre modelos Oxfords y no Derby. Quizás sea debido a esto y a que al modelo clásico se han introducido algunos retoques lo que hace que el modelo Budapest siga siendo el buque insignia de la casa. 
Hay pocos modelos que gocen de tanta personalidad como para haberse convertido en toda una leyenda. De hecho, su particular construcción full-brodge, con puntera elevada solo es fabricada por otra casa mas (Heinrich Dinkelacker).
Mi opinión es que si todo amante de la alta relojería debería poseer un Patek Philippe, todo amante de los buenos zapatos debería vestir un modelo Budapest. Quizás no sea el zapato más elegante como seguramente tampoco Patek sea el reloj tecnológicamente más avanzado; pero ambos son obligatorios en todo armario o colección que quiera presumir como tal. 

Me atrevería a afirmar que será este modelo y no ningún otro que esté todavía por fabricar al que László Vass le deba estar agradecido por haber pasado a la historia de la zapatería. De hecho, no hay ningún profesional o amante de la alta zapatería que no sepa distinguir este modelo tan particular. Aunque su “basta” construcción y su puntera visiblemente elevada pueda afearlo en un primer vistazo, una vez calzado esto cambia y apenas se aprecia dicha elevación. Es por todo ello por lo que su vestimenta, desde mi punto de vista, deberá hacerse con ropa casual y no formal. Su portador, hasta vistiendo con ropa sport denotará un gusto exquisito por la alta zapatería.
Además de poder seguir escogiendo este modelo y algún otro más cercano a otra época, también encontramos modelos con hormas inglesas y zapatos con clara inspiración italiana. A pesar de todo, según nos comenta Éva, los modelos clásicos ingleses junto al modelo Budapest siguen copando la mayor parte de las ventas. 
Una clara ventaja de los zapatos Vass frente a la terminación inglesa y más todavía frente a la italiana es la amplitud de sus hormas. El pie parece descansar en un gran sofá y nos aporta muchísima comodidad. Esto no gustará a los amantes del zapato italiano quienes preferirán una horma más estrecha que, a pesar de ser más incómoda, definitivamente estiliza más el pie.
Hay tres tipos de zapatos que podemos adquirir de este zapatero. Los RTW, los bespoke, y una tercera opción que nos permite encargar la realización de ciertos modelos que no están disponibles en la tienda escogiendo el color de piel y personalizando el dibujo.
Está opción que está a caballo entre RTW y bespoke es una opción muy interesante que permite obtener si cabe unos zapatos más exclusivos. No obstante, la mayor exclusividad siguen siendo los bespoke que además de permitirnos escoger desde la forma, el modelo, la piel, el color, combinaciones de pieles, la dureza de la suela, la altura del talón etc son realizados exclusivamente para nuestros pies después de la toma de medida, la realización de nuestra horma y un largo proceso de confección que está más cerca de la magia que de la realidad. En palabras de Éva Vass, la fabricación de unos zapatos a medida exige entre cinco o seis semana y cobran gran importancia cuando el pie del cliente no se adecua a las medidas estándar; bien por ser muy ancho, muy estrecho, tener un puente muy elevado o una mezcla de todas estas particularidades. Es entonces cuando hay que pensar en el zapato bespoke .

Si el modelo Budapest ha conseguido internacionalizar la zapatería de Lázsló Vass, han sido sus zapatos a medida, los que se han ganado el aplauso de sus afortunados y distinguidos clientes. Con este difícil arte, y en escasos años, László ha conseguido plantar cara a zapateros de casas mucho más legendarias y reputadas que la suya.
Si podemos disfrutar del privilegio de probar el zapato bespoke de Vass, seguramente ya nunca volvamos a ver la zapatería con los mismos ojos.
No obstante, si nos gustan los zapatos expuestos en la tienda, algo por otro lado muy posible, y nuestros pies no tienen ninguna particularidad especial, los modelos RTW son una perfecta elección. Incluso según nos cuenta Éva, ellos siempre aconsejan al cliente que viene buscando exclusivamente zapatos a medida hacerse primero con unos RTW.
Aunque como hemos establecido al principio de este artículo no es nuestra intención enfrentarnos a describir el arduo trabajo que significa confeccionar unos zapatos a medida, si queremos comentar el significado que la expresión “hechos a mano” implica para los zapatos fabricados por Vass.
Todos los modelos Vass, incluidos los RTW, son hechos a mano. La expresión “hechos a mano” seguramente la hayamos escuchado en varias ocasiones cuando hemos acudido a comprar un nuevo par de zapatos o la hayamos leído en los catálogos de las casas zapateras pero desgraciadamente dicha expresión admite múltiples acepciones y no todas implican que la gran parte del zapato haya sido confeccionada a mano. En el caso de Vass “hechos a mano” significa que gran parte del procedimiento de selección, cortado, cosido, montado y pulido del zapato es hecho estrictamente solo por las manos del zapatero. 
En palabras textuales de Éva, “Vass shoes are 100% (means 100%) handmade, from the cutting of the leather to the finishing of the shoes”. Siguiendo con su explicación, nos destaca que el proceso de fabricación de los RTW y de los bespoke es idéntico. En los zapatos RTW se trabaja sobre ocho terminaciones que su padre cambia de tiempo en tiempo según las necesidades de los clientes.
Las piezas de la pala (empella, cañeta, bandas de las orejas, correas traseras etc) se cortan todas a mano. La unión de la pala, el forro y los accesorios también se realiza en su totalidad a mano. El aparado de la pala (unión de todas las piezas decorativas) se realiza con hilo de algodón o de lino según proceda también a mano. La mano del zapatero también es la responsable del festoneado ayudada de una de una pequeña herramienta.

La costura de la vira, de la entre-suela, el montado del talón, la costura de la suela exterior se realiza todo a mano con ayuda de un cordel y un punzón. La ornamentación de la suela y su pulido también se hace prescindiendo de máquina alguna.
Para las perforaciones (brogueings) no se sigue ninguna plantilla. Todo se hace con un punzón y a ojo. Sólo las perforaciones de la puntera se realizan utilizando un papel con el dibujo del patrón. El forro siempre va cosido a la piel (normalmente se cosen tres piezas: la pala y las dos cañetas).
Es interesante comprobar cómo las perforaciones no coinciden en dos modelos supuestamente idénticos. Incluso la distancia entre las perforaciones del pie derecho e izquierdo puede también variar. Las perforaciones puede estar más separadas en un pie que en otro o incluso ser de mayor diámetro en el pie, por ejemplo, izquierdo. Obviamente hay que fijarse mucho para poder apreciar estas pequeñísimas diferencias. Otro detalle interesante es que un mismo número puede tener ligeras variaciones en talla respecto a un modelo idéntico. 

Algo también curioso es observar que el mismo modelo pueda variar ligeramente en color o terminación respecto a uno realizado anteriormente. Esto es debido a que el color de la piel cuando se trabaja a mano es difícil conseguir que tenga la misma tonalidad en todos los modelos.
Lo que para algunos puede ser un fallo, para otros es un valor añadido y una muestra de que todavía existen zapatos que siguen confeccionándose verdaderamente a mano y donde la máquina solo se utiliza para esas operaciones donde su uso es imprescindible y aconsejable.
Una vez comprados nuestros zapatos, estos se nos entregaran sin caja, con opción de hormas y dos bolsas individuales para su transporte y cuidado. 
El laborioso proceso de fabricación de los zapatos Vass, incluso de sus zapatos off the peg, es lo que ha obligado a László a distribuirlos fuera de Budapest en número muy limitado. A pesar de lo que todas las casas zapateras predican, a mí personalmente no me cabe duda que para vender tantísimos pares de zapatos como venden las reputadas casas inglesas e italianas hoy en día conforme está el precio y la calidad de la mano de obra no queda otra que industrializar gran parte del proceso y sustituir muchas de las operaciones necesarias en la elaboración del zapato por mano de obra de peor calidad y sustituir horas hombre por horas máquina.
Para que nos hagamos una idea, y si damos por buena la información disponible, en el taller de Lázsló Vass se fabrican 1.000 pares de zapatos al año. Todo esto, según nos explica Éva, es realizado por sólo 14 artesanos; cada uno de ellos especializado en sólo una o varias fases del proceso de fabricación del zapato.
Seguramente si tuviéramos la oportunidad de ver la contabilidad interna de ciertas reputadas zapaterías observaríamos que a pesar de contar con mucho más personal, parece difícil entender que puedan vender miles de zapatos al año si efectivamente se han hecho a mano siguiendo un proceso similar al llevado a cabo en los zapatos de László Vass.
Cuando le preguntamos a Éva sobre esta cuestión nos dice que si bien su padre ya no está todos los días en el taller, durante muchísimos años así lo ha hecho, y esto le ha ayudado a tener controlado la totalidad del proceso de fabricación de sus zapatos. Según nos indica, no tienen ninguna intención de crecer más, y quizás ese sea el motivo de rechazar continuamente ofertas de grandes almacenes de vender sus zapatos y conseguir un gran beneficio. Para László la calidad de la piel es fundamental y esa calidad, según comenta su hija, se vería definitivamente perjudicada si se empezaran a distribuir los zapatos en grandes cantidades.

A la pregunta de qué diferencia en calidad hay entre sus zapatos y las casas reputadas inglesa, nos contesta que su padre siente un gran respeto por la forma de fabricar zapatos de Edward Green o Crockett&Jones; de hecho el único par de zapatos que tiene su padre que no es Vass, es un Edward Green. No obstante, nos aclara que los zapatos hechos a mano son de mejor calidad que cualquier otro elaborado en una fábrica; por más importante y caros que sean esos zapatos. Por ejemplo, según su parecer, es sencillamente imposible, si no es a mano, conseguir la medida exacta de la pala y su ajuste para cada terminación de zapato. 
Cerca del final del encuentro con Éva, y deseando hacernos con el mayor número de zapatos posibles, le preguntamos cuales son los zapatos que deberían estar en todo armario de un caballero. Según su opinión tan importante es tener zapatos formales como zapatos sport. No por llevar con unos vaqueros hay que olvidar vestir correctamente a nuestros pies. Para las ocasiones formales ella se decanta por los Oxford y por los zapatos con hebilla - “in black of course”. Para vestimenta casual podemos ampliar el abanico de modelos y colores. No obstante, reconoce que en países como el nuestro los caballeros son mas atrevidos y se ven colores cercanos al coñac y al vino. Estos colores, según nos indica, son difíciles de ver para un uso formal en su país.
Éva es de la opinión de que Inglaterra sigue siendo el país donde los caballeros prestan más atención a sus zapatos aunque seguramente sean los vieneses los que más cuiden el conjunto de todo su vestuario. 

A pesar de todo ello, los precios son bastante contenidos. Solo existen tres precios para todos los zapatos RTW. Los que más abundan son los que tienen precios de 99.000 o de 115.000 florines húngaros (unos 370€ y 430€ al cambio respectivamente). Solo unos pocos ascienden a 130.000 (490€). Sin embargo, si recurrimos a los archiconocidos almacenes americanos Bergdorf Goodman o a su compra por Internet deberemos estar preparados para pagar un sobreprecio importante. El precio de los zapatos bespoke empieza en 580€.
Si comparamos estos precios con los de la competencia seguramente encontremos otra razón de peso para viajar hasta este pequeño “museo” de la calle Haris Köz y adquirir este pequeño tesoro. 
Obviamente, cualquier propietario de esta marca puede llevarlos o mandarlos para ser reparados. Algo de lo que presume Lázsló Vass es que incluso los zapatos que con más de 15 años que se llevan a su taller, solo necesitan un cambio de suela ya que tanto la piel como la propia estructura del zapato está en perfectas condiciones. Es por ello por lo que son los zapatos más viejos los que su arreglo le produce mayor satisfacción. Dicho orgullo aumenta al ser bastante probable que dicho par de zapatos haya podido ser confeccionado por él en su totalidad. 

Hoy László comparte su profesión de zapatero con su amor al arte moderno y ha abierto un museo donde expone sus obras; muchas de ellas de artistas húngaros y otras conseguidas tras un canje de zapatos por cuadro.
Esperamos que Laszlo Vass continúe la legendaria saga de zapateros húngaros que han trabajado la piel durante más de doscientos años y sobre todo que la popularidad alcanzada por sus zapatos no le haga olvidar el mimo con el que deberían seguir fabricándose y que, como nos dice su hija, su máxima de “each pair has got a soul and we think of each pair os shoes as a pice of art” siga presente durante muchos años.
Y para acabar un día tan interesante y poder seguir disfrutando de la belleza de Budapest y recordar tan agradable experiencia, probablemente no haya sitio mejor al que ir a cenar que a Gundel donde seguiremos saboreando un ambiente selecto y perteneciente, como aquellos primeros modelos Budapest, ya a otra época.
El Aristócrata
Bibliografía: www.vass-shoes.com, “Handmade, Shoes for men”; Magda Molnar and Laszlo Vass.
Fotos: El autor, askandyaboutclothes y cedidas por Éva Vass para ser utilizadas en exclusiva en www.elaristocrata.com

