viernes, 1 de mayo de 2009

Bespoke 3ª parte. Entrevista a D. José María Reíllo: Sastre y Presidente del Club de Sastres

Este mes http://www.elaristocrata.com/ cumple un año y por ello queríamos que el artículo de Abril tuviese la altura suficiente para ser digno de esta fecha. Para ello hemos escogido a D. José María Reíllo, sastre de dilatada experiencia profesional, gran reconocimiento profesional y Presidente del Club de Sastres para que sea él quien nos trasporte a través de esta entrevista al apasionante mundo de la alta sastrería masculina.

D. José María nos recibe puntualmente a la hora previamente pactada. Es de agradecer que una persona tan ocupada que viaja constantemente al extranjero para atender los pedidos de sus clientes haya organizado su agenda para que nadie interrumpa el encuentro que mantuvimos con él durante más de hora y media.

Conforme salía del interior del taller para recibirnos, su imagen impoluta nos dijo rápidamente que la siguiente hora y media iba a versar sobre sastrería en letras mayúsculas.

Aunque acostumbrado a tratar con personalidades relevantes del mundo de la política, los negocios y el espectáculo, D. José María se mostró durante toda la entrevista como una persona seria pero cercana, con grandes ganas de trasmitirnos su pasión por la profesión y con una capacidad de comunicación envidiable.
A pesar de estar en todo momento rodeado de cintas métricas, hilo de algodón, jaboncillo etc toda la sastrería rezuma orden.

Una vez ya en la segunda planta de la sastrería, donde toma las medidas y prueba a los clientes, vemos de reojo la foto que tiene con su Majestad el Rey Don Juan Carlos y nos fijamos que también está en una pequeña mesita el libro del Caballero de Bernhard Roetzel. Mientras seguimos explorando esta encantadora dependencia, nos cuenta que uno de los trabajos que tienen pendiente desde el club de sastres es escribir un libro similar a éste en español e inglés pero entrando más al detalle, con fotos más explicativas, de más calidad y más actual.
Antes de empezar a grabar la entrevista nos explica que no es muy dado a conceder entrevistas pero que si ha hecho una excepción ha sido por el hecho de que nuestra publicación es de las pocas que tratan estos contenidos con rigurosidad. Igualmente, nos comenta que el artículo sobre el bespoke que publicamos en el Aristócrata en Mayo de 2008 (y que descansa sobre su mesa de trabajo como muestra de bienvenida) le ha parecido de gran interés y nos felicita por su contenido.

Su jornada nunca empieza después de las 8. Aprovecha las primeras horas del día para repasar el trabajo que sus oficiales han realizado el día anterior y echar un último vistazo a las pruebas que han de probarse los clientes a los que se ha citado.

1- ¿Podría hacernos un poco de historia desde la creación de la sastrería Reíllo en 1974 a nuestros días?
Yo empecé en la profesión muy joven. Recuerdo que con sólo 12 años ya cosía en mi pueblo de Campo de Criptana. Poco después empiezo a trabajar en varias sastrerías de la Gran Vía que es donde antes estaban las sastrerías aquí en Madrid. Con 26 años me instalo en esta sastrería de la calle Orense desde donde he entregado mi vida a esta profesión que tanto siempre he querido. Hoy ya tengo 61 años y sigo cosiendo tanto desde aquí como desde mi propia casa.
2- ¿Que ventajas tiene un traje a medida frente a uno de confección?
Un buen traje a medida debe ser como una segunda piel. En ningún momento debe suponer inconveniente alguno para moverte libremente. Debe resaltar tus virtudes físicas y disimular los problemas que todos tenemos. Debe ser estrecho por fuera pero amplio por dentro. Bien cuidado puede durar 20 años.

En un traje a medida se hacen las solapas según tu rostro, los hombros son individualizados, el talle del pantalón se individualiza según la complexión de cada cliente. No es lo mismo la figura de un chico de 20 años que la de un señor de 50 por lo que es fundamental un buen corte.
Otra gran ventaja es que es fácil de hacer arreglos en él en el caso de que el cliente engorde o adelgace.

Tan importante es que sea a medida como que sea hecho a mano. Observe usted este chaqué que acabamos de terminar para un cliente que tiene una recepción oficial con la Reina Isabel de Inglaterra. Toque esta tela, fíjese en los remates del faldón……mire como está rematada esta solapa……esto es imposible de encontrar en ningún traje de confección….por muy de Brioni que sea.

Un traje artesano de tipo medio es peor que uno hecho a maquina por lo que la mano de obra es muy importante y debe ser siempre de máxima calidad.
3- Si bien las sastrerías se han popularizado en España, son escasísimas las que todavía trabajan según los cánones más puristas. ¿Considera que la sastrería entendida en su sentido más tradicional está desapareciendo?
Hoy en España todavía podemos encontrar entre 20 y 25 sastres de primera línea que trabajan siguiendo los dictados más exigentes. Desgraciadamente la mayoría de ellos cuentan con muchos años de duro trabajo a sus espaldas y la fecha de jubilación se acerca sin contar con miembros en su familia que quieran seguir la estela dejada por ellos.

Antes en cualquier ciudad de España había un buen sastre. Por ejemplo, en León estaba Ciriaco, en Bilbao trabaja Cardenal (hoy ya en la tercera generación), Javier de Juana (hoy en la segunda generación) etc.

La sastrería tiene que evolucionar según las tendencias. Ya no tiene sentido seguir patrones de otra época donde se acentuaban las hombreras, los cortes anchos etc. Ahora se busca mas destacar la silueta, trajes mas ceñidos, que no estrechos, frontales más redondeados etc.

Uno de los problemas que han tenido grandes sastres de nuestro país es que han ido desapareciendo conforme han ido envejeciendo o falleciendo sus clientes. Los buenos oficiales, los que se han dedicado a esto desde muy jóvenes, se están también jubilando y no hay relevo generacional.
4- ¿Qué diferencia un traje que sale por la puerta de la sastrería de José Maria Reillo del de las sastrerías de prestigio inglesas o italianas?
Tanto mi trabajo como el de mis compañeros no tiene nada que envidiar a las sastrerías más prestigiosas de Savile Row. Es más, soy un convencido de que la técnica que usamos en España es mucho más depurada que la utilizada allí.

La calidad de la mano de obra también es muy superior. Y eso por no hablar de los precios que cobran allí. La confección del traje es muy superior a la que encontramos en el país anglosajón. Yo recomiendo que vean y toquen los trajes que salen de esas reputadas sastrerías; son como de otra época. Son muy armados, con una entretela gorda. Son trajes iguales que a los que se hacían hace 50 años pero con mano de obra de calidad inferior.

Nosotros trabajamos con telas de 200-300 gramos o 350 como máximo y más del 90% está hecho en su totalidad a mano. En España tenemos telas, como es Gorina, que tampoco tienen nada que envidiar a las mejores telas extranjeras. En mi sastrería no se externaliza nada en gente de fuera de la casa y todo el proceso de cortado y montado se hace donde usted y yo estamos ahora mismo. Esto seguramente no lo puedan decir muchas de los archiconocidas sastrerías británicas.

Como curiosidad permítame que le cuente que estando en Londres con mi mujer pasé a Huntsman donde llegaron hasta poner en duda que el ojal de mi chaqueta estuviera cosido a mano.

Otra cosa bien diferente son las sastrerías italianas. Hoy por hoy y mal que pese a los ingleses, la sastrería italiana está muy por encima de la inglesa. A parte de que son los italianos quienes determinan las nuevas tendencias, su forma de trabajar es mucho más depurada. Las sastrerías napolitanas son hoy el referente mundial. Admito que se nos compare con las sastrerías de prestigio italianas pero sinceramente pienso que la buena sastrería española está por encima de su homóloga inglesa.

Si bien hace años en España había sastres que sabían cortar pero no coser, hoy nuestros sastres saben cortar, coser y planchar; son sastres completos. Y eso tampoco lo pueden decir muchos sastres extranjeros.

La mano de obra española está a la cabeza junto a la italiana. Yo por ejemplo trabajo con clientes ingleses y esto es sencillamente porque nuestra mano de obra es mejor y encima somos más baratos al no tener la etiqueta de Savile Row.

Los italianos han sabido también promocionar muy acertadamente la sastrería masculina. Casas como Brioni, Zegna o el mismísimo Angelo Litrico se han promocionado de la mano de la moda femenina. Sin embargo aquí se ha promocionado la moda femenina y a nosotros se nos ha olvidado. Y le puedo asegurar que en España hay sastres extraordinarios y a pesar de esto son grandes desconocidos para la mayoría. Por ejemplo, un americano que venga a Europa a hacerse un traje a medida va directamente a Savile Row. Lo que no sabe es que se llevará una coraza por traje aunque se vuelva a su país muy contento por tener un traje Savile Row.

El apoyo que la sastrería masculina inglesa ha recibido por parte del gobierno, la TV, prensa etc. ha sido muy superior al que nosotros hemos tenido.

Hay sastrerías en España como la de Collado, los hermanos Córdoba, Jaime Gallo, su tío Casado etc. cuyo trabajo no tiene nada que envidiar al de ningún sastre del mundo. Collado, por ejemplo, no sabía cortar pero luego era capaz de indicarle al cortador a ojo donde recortar sin necesidad de ningún patrón. Era extraordinario.

Estados Unidos también contó durante los años 40 y 50 con verdaderos profesionales. En esa época allí estaba lo mejor de lo mejor.
5- ¿Cuántas horas se invierten en un traje a medida? ¿Cuál es el plazo medio de su elaboración?
De 45 a 55 dependiendo de las dificultades que tenga el cliente. Para que se haga una idea, sólo el planchado nos lleva 1 hora y media. Dependiendo de la carga de trabajo estamos tardando entre dos o tres meses.

6- ¿Qué porcentaje de sus trajes es hecho a mano?
90-95%. Excepto el picado de las solapas todo es a mano. Esto es así porque con una determinada máquina conseguimos disimular las puntadas mejor y porque de esta manera evitamos que la persona que cose esté recibiendo continuamente pinchazos de la aguja al ser el dedo el único que nos garantiza que la aguja ha traspasado toda la tela.
7- ¿Cuántas personas actualmente trabajan en su sastrería?
5, todos españoles y con muchísimos años de experiencia.

8- Aunque conocemos de su celo profesional, con la información que poseemos: ¿nos permitiría llamarle el sastre de nuestro Presidente?
Quizá hace algunos años si me lo podrían llamar pero hoy ya no coso los trajes del Presidente. En su primera legislatura le cosí trajes de protocolo como chaqué, esmoquin, frac y varios trajes normales. Pero como digo, yo ya no soy su sastre.
9- Desde el Aristócrata pensamos que se está dejando de lado la elegancia clásica presente en los años 30 para dejar paso a modas pasajeras. ¿Cree que nos encontramos ante un proceso irreversible?
Hay iconos del estilo como Cary Grant y Fred Astaire que siempre serán un referente. Me gusta ver películas de aquellos tiempos para observar cómo aquellos sastres ya eran capaces de a un físico tan poco agraciado como era el de Astaire, sacarle tanto partido.

No obstante las modas cambian y la sastrería tradicional no puede hacer oídos sordos a esta realidad. Yo siempre he seguido la tendencia de la moda pero con un orden. Un sastre tiene que estar al día. Esto no quiere decir que ciertas modas sean admisibles.

En la pasada feria de Florencia pude ver cómo ciertos caballeros italianos tenían mucho estilo; sin embargo también observé la manía que tienen otros de llevar el traje que da la impresión que les queda dos tallas pequeñas. Esto tampoco me parece correcto. No obstante soy de la opinión de que en España no se viste bien. Por ejemplo, los zapatos que viste usted son muy difíciles de ver en la calle.

No deja de sorprenderme cuando vengo por la carretera de Majadahonda como hay señores que conducen verdaderos cochazos y no prestan atención alguna a su aspecto físico. Por ejemplo, las casas han mejorado mucho, las familias españolas cada día viajan a mejores y más exclusivos destinos; sin embargo en el vestir no se ha experimentado esa mejoría.

Quizá tampoco nosotros hayamos sabido trasmitir el placer que se experimenta al ir bien vestido. La gente hoy en día es capaz de diferenciar un buen vino de uno malo; en cambio no son capaces de diferenciar un buen traje de uno malo.
No podemos olvidar que nuestro traje es como nuestra tarjeta de presentación. Es lo primero que se ve y la primera imagen que tendrá de nosotros nuestro interlocutor. Es signo de autoestima y de posición social. Un presidente de una multinacional que esté continuamente en los medios trasmite una imagen no sólo de él, sino también de la empresa. Seguramente si este caballero viste un traje dos tallas grandes o incluso con brillos no trasmitirá una imagen de éxito de su compañía.

Otra manía del caballero medio español es su costumbre de llevar el pantalón excesivamente largo. Presten atención al largo de los pantalones del Príncipe o del Rey; ese es el largo adecuado para la mayoría de los casos. Los frac que vemos por ejemplo en un programa de baile ahora muy conocido llevan una chaqueta tan larga que desprestigian totalmente a esa prenda.
10- ¿Ha cambiado mucho la sastrería de hace 60 años a la de ahora?
Si bien los patrones han cambiado, son los tejidos los que han experimentado el cambio más importante. A los sastres de antes les sería muy difícil trabajar las telas que se utilizan hoy en día. Ahora buscamos más la comodidad de nuestros trajes. Son telas mucho más ligeras. No por llevar un traje se debe uno sentir más incomodo que por vestir cualquier otra ropa. Esto obviamente, sólo lo puede conseguir un buen sastre analizando la figura de su cliente y cosiéndole un traje que sea, como ya hemos dicho, tan cómodo como una segunda piel. 11- ¿Cómo se puede justificar a los lectores de El Aristócrata que el precio de un traje ready to wear, de por ejemplo Chester Barrie o de Brioni, sea superior al de un traje donde se han invertido más de 50 horas de trabajo, su mayoría se ha realizado a mano y todo se ha cosido pensando en una sola persona?
Pues efectivamente, es muy difícil de justificar. Un traje de confección no puede costar 3.000€. Eso es una barbaridad. No podemos olvidar que por buena que sea la tela es un traje hecho por maquinas para un cliente prototipo que seguramente no sea quien termine comprándolo.

Y si lo que busca el cliente es una determinada tela, me resulta muy difícil pensar que una sastrería de prestigio no lo tenga. Aquí trabajamos con telas de Zegna, cachemira, 150´, Loro Piana y la mayoría de las de calidad que se encuentran en el mercado.

Tampoco podemos olvidar que la tela supone alrededor de un 10% del precio de un traje a medida; el resto es todo mano de obra.

El marketing utilizado por estas casas, el llevar una determinada etiqueta y mucha ignorancia sobre lo que verdaderamente es un traje a medida, ha hecho que ciertas marcas se hayan popularizado mucho.

No obstante, tampoco nosotros los sastres hemos quizás sabido trasmitir las grandes diferencias que existen entre aquellos y nosotros a las generaciones más jóvenes y éstas se han dejado llevar por las modas y marcas del momento. Con sólo ver todo el trabajo que lleva hacer una solapa de un bolsillo como Dios manda pronto la gente se daría cuenta de que son, sencillamente, cosas diferentes.
12- ¿Cómo valora el éxodo de sastres de toda la vida de Savile Row a otras zonas más baratas de Londres o incluso a otras ciudades. ¿La llegada de sastres más jóvenes con modelos más modernos cambiará el espíritu de Savile Row? ¿Es el fin de la Row como se conoce hoy?
Sobre Savile Row podríamos hablar largo y tendido. Para empezar, Savile Row sólo es una acera; la otra está ocupada en su mayoría por tiendas de ropa de confección. Conocidas, pero al fin y al cabo confección pura y dura. Además de esto, los italianos se están haciendo también con esa calle. La gente sigue teniendo todavía un concepto muy romántico de Savile Row.
No voy a decir nombres pero hay sastrerías en Savile Row que envían las medidas a China y allí se confecciona el traje. El cliente lo recoge orgulloso en su tienda de Savile, le cobran un dineral y no sabe que el trabajo de ese establecimiento en ese traje ha sido más bien escaso. Eso le puedo garantizar, una vez más que, no pasa en nuestras sastrerías.

Hay que reconocer que la Row ha creado un mito alrededor de ella. Hay programas de televisión, reportajes en revistas de todo el mundo, apoyo por parte del gobierno, en definitiva todo un conglomerado que ha hecho que caballeros adinerados de todo el mundo quieran tener un traje con la etiqueta de Savile Row. En esto sí que nos llevan los ingleses mucho por delante.

Aquí, como ya he explicado, no recibimos apoyo alguno por parte de la Administración, no se ha potenciado la capacitación de los futuros sastres con cursos específicos, no se nos ha dado la oportunidad, como sí se ha hecho a la moda femenina, de realizar desfiles, reportajes en prensa.
Todo el esfuerzo se ha centrado en la alta costura femenina dejando de lado la sastrería masculina. Quizás nosotros tendríamos que haber unido también esfuerzos para sobreponernos a esta situación adversa. Es fundamental que la gente sepa lo que es excepcional y lo que es un trabajo mediocre. Por ejemplo, usted en esta chaqueta ve una solapa con el pico redondeado, la cabecera, el ojal correcto, el relieve del bolsillo, la abertura de este chaqué. Pero esto no tiene la ocasión de verlo la mayoría de la gente. Es por ello por lo que es fundamental que todos estos detalles salgan en algún sitio fotografiados para que la gente pueda luego tener capacidad de juzgar un traje a medida y uno de confección.
13- ¿Cuántos trajes son necesarios en el armario de todo caballero?
Depende de la actividad que tenga la persona; pero podemos decir que con uno para cada día de la semana es suficiente. Con 10 o 12 trajes tendríamos un armario completo para todo el año. Entre estos deberíamos tener trajes de diferentes colores.

Con un cierto mimo nos podrían durar muchos años. Son escasísimas las tintorerías que en España saben limpiar y planchar un traje. El planchado es de vital importancia para conservar nuestro traje. Echando un poco de agua con un pulverizador en el traje y poniendo un trapo encima para después pasar la plancha sin soltar vapor de agua conseguiremos un resultado mucho mejor que llevándolo a una tintorería.

Volviendo a la pregunta que usted me planteaba, es igualmente sorprendente lo uniformado que viste el caballero español. Cada día es más difícil ver caballeros que se salgan de los azules y grises en sus diversas tonalidades. Un importante ejecutivo de una multinacional me comentó recientemente que cada día vestía menos sus chaquetas de cachemira y de Loro Piana que en mi sastrería le habíamos cosido durante varios años, porque en la empresa eran la comidilla. 14- ¿Quiénes son, en su opinión, los señores Españoles mejor vestidos?
Normalmente son señores desconocidos para el gran público. De los conocidos por todos me quedo con la elegancia de Ignacio Galán, Eduardo Zaplana, Rivera Ordoñez, el Príncipe, Enrique Cornejo y Enrique Ponce. También en los trajes de tres piezas que viste Jaime de Marichalar hay detrás un gran trabajo; aunque algunos de ellos debieron ser cosidos cuando su figura era más estilizada quedándole ahora algo estrechos. De los extranjeros me quedo con el Príncipe Carlos y George Clooney. 15- ¿Dónde empieza el precio de un traje de dos piezas?
Un traje de dos piezas dependiendo del tejido escogido está entre 2.000 y 3.000€. Aunque a priori pueda parecer una cantidad elevada no lo es. Tenga en cuenta que si cogemos un traje de por ejemplo 2.500€ al que se le han dedicado 50 horas y le descontamos el precio de la tela, no es mucho lo que le queda al sastre. A esto hay que añadir el coste del local, luz, seguridad social etc. Hagan cuentas y luego me dicen si 2.500€ es tanto dinero como le podía parecer en un principio.
16. ¿Cuáles sus cometidos como Presidente del Club de Sastres?
Solemos organizar al menos una reunión anual en la que presentamos un nuevo tejido. Estamos igualmente en contacto para ver los avances de la costura y mantenernos al día. Muchos de nosotros a raíz de esta profesión hemos desarrollado una estrecha amistad personal y solemos quedar a comer y charlar sobre cosas muy diferentes a nuestro día en el taller……aunque nuestra pasión por esta profesión hace que no consigamos llegar al postre hablando de otra cosa que no sea de sastrería a medida.
Ya sólo nos queda agradecer una vez más la molestia que D. José María se tomó en recibirnos y sobre todo felicitarle por ser uno de los artífices fundamentales al que todos le debemos que hoy en día en nuestro país podamos seguir contanto con un grupo reducido pero de primera línea de sastres.

El Aristócrata

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