sábado 18 de octubre de 2008

Hasta pronto Aristócratas

Estimados Aristócratas,

Como ya algunos de vosotros sabéis, El Aristócrata se dejará de editar debido a la imposibilidad de seguir contando con el tiempo necesario para publicar artículos a la altura de sus entendidos lectores.

Si esta situación cambiara os lo haría saber para continuar estudiando lo que siempre hemos defendido desde este portal: la moda clásica masculina.

Ha sido un verdadero placer compartir con todos vosotros los jueves más excitantes de estos últimos siete meses.

Muchas gracias a los 10.000 lectores que mensualmente nos han acompañado todo este tiempo.

El Aristócrata

jueves 16 de octubre de 2008

La preparación de la mesa

Una vez más Barbara Cabrera nos da una pequeña clase de protocolo a la que todo caballero debería asistir:
Quería esta vez escribir un artículo más útil que la vestimenta en las bodas, porque creo que todos muchas veces a la hora de servir una mesa tenemos nuestras dudas y muchas veces es difícil consultar estos temas.

Me he basado en un manual de la Cátedra Europea de Protocolo y Comunicación para escribir mi artículo, que espero que os guste y os pueda resolver alguna duda que os pueda surgir en último momento. Recordad una cosa y es que también para servir una mesa hay que usar el buen gusto, la sencillez, una decoración muy elegante y discreta, es un poco parecido como con la vestimenta.

No podemos olvidarnos a la hora de servir una mesa en los detalles fundamentales que son básicos en cualquier mesa como es la colocación de mantelería, cubiertos, vajilla y cristalería, velas, flores, etc.

La decoración es el complemento indispensable para poder rematar una puesta de mesa elegante. Pero la mesa nunca puede estar muy recargada, la sencillez siempre es elegancia. Los adornos en la mesa tales como flores, velas nunca pueden ser un estorbo a la hora de comer.

Es necesario evitar arrinconar y aislar a los invitados con elementos decorativos muy voluminosos y que eviten la visibilidad de los comensales, tales como, centros de flores demasiado altos.

Normalmente los candelabros de plata y los centros de mesa son los elementos que más se utilizan para decorar una mesa. Las velas de los candelabros tendrán que ser o bien blancas o de color marfil y además inodoras para no alterar el gusto de la comida. En ciertas ocasiones, como por ejemplo en navidad, se permiten velas de color rojo, dorado, plateadas, etc. Las velas se deben encender cuando los invitados estén sentados en la mesa.
Si decidimos utilizar centros de flores para la mesa ya sean naturales o bien secas, lo importante es que sean flores sin perfume, ya que sino podrá interferir fácilmente con el aroma de la comida y el sabor del vino. Los centros de flores jamás pueden quitar visibilidad, ni ser demasiado altos, con el fin de que los invitados pueden verse a los ojos sin ningún problema y además es importante evitar los centros demasiado coloridos. A mi me gusta la combinación de amarillo, verde y blanco en las flores. Además las mesas rectangulares dan más juego a la hora de decorarlas con un centro de flores, porque se pueden colocar varios, mientras que en el caso de las mesas redondas, sólo se puede colocar un solo centro.
El mantel lo recomendable es que se blanco o de color marfil y muy bien planchado. En navidades se puede recurrir a manteles con decoraciones navideñas.

La vajilla debe ser clásica en el caso de ser una cena formal y en caso de ser una cena más informal se puede recurrir a una vajilla más moderna. No se deben en ningún caso ni es recomendable combinar diferentes clases de vajilla. Hay que colocar normalmente un plato llano y un plato hondo, jamás se colocará un plato hondo sólo en la mesa. Los bajo-platos a mi parecer le dan un toque más elegante a la mesa y hoy en día se pueden encontrar de diferentes materiales desde plata a bajo-platos de maderas. Los más elegantes a mi parecer son los de plata o alpaca y su función principal es no dejar desprovista la mesa cada vez que se efectúe la operación de cambio de plato. La vajilla (blanca con los bordes en azul y dorado) que se usa en la mesa presidencial es histórica del Patrimonio Nacional.

La cristalería es fundamental que sea toda del mismo modelo. Se colocan tantos vasos como bebidas se vayan a servir. Según la costumbre española de izquierda a derecha se coloca primero la copa de agua después la de vino tinto después la de vino blanco.

La cristalería completa se compone de copas de agua, de vino tinto, de vino blanco de oporto, de cava o champagne, jerez, martín, coñac y licor. En los vasos se sirve el agua, whisky, las bebidas gaseosas y zumos.

La cubertería con historia es una combinación de las de Alfonso XII y Alfonso XIII. A mi parecer la cubertería más elegante es la de plata grabada con iniciales, también es bonita la de Alpaca para cenas más informales.

Lo correcto según la tradición española es que los cubiertos se coloquen en la mesa cada vez que son necesarios, presentando inicialmente los correspondientes al primer plato, por ejemplo cuchara para la sopa. Sin embargo por razones de servicio en muchos grandes banquetes lo que se procede es a colocar todos los cubiertos y en este caso el criterio a seguir para colocarlos es por orden de consumición, es decir de afuera hacia adentro en el lado derecho se colocará la sopa, la pala del pescado y el cuchillo de la carne con el filo siempre hacia dentro. En el lado izquierdo por tanto se coloca los tenedores de pescado y los de carne que tienen como sabemos un número diferente de púas. Obviamente los tenedores se usan con la izquierda y el resto con la mano derecha (en protocolo la cuestión de los zurdos no se tiene en cuenta).

En cuanto a los platos de postre se sitúan estos tras los platos, frente al comensal, de acuerdo con la costumbre española. Se orientan en virtud de la mano que se va a utilizar, es decir la cuchara y el cuchillo mirando a la izquierda y el tenedor hacia la derecha y en el centro. Es más elegante a mi modo de ver el de ofrecer los cubiertos del postre justo antes de servirlo y una vez que se ha retirado los demás cubiertos.

El plato del pan se coloca a la izquierda y a la altura de las copas. El pan debe servirse una vez iniciado el almuerzo y nunca antes. El pan se retira además en el segundo plato, antes que se sirva el postre.

La comida se sirve siempre por la izquierda y se retira por la derecha. Si se trata de un plato que ya viene preparado se puede servir pues en ese caso excepcionalmente por la derecha. Si se celebra la cena en casa y no se cuenta con servicio será por tanto el anfitrión o la anfitriona quién servirá desde su puesto de comensal, además de pié, previa petición del plato al invitado. En este caso la fuente con la comida se quedará en el centro de la mesa a la vista de todos los invitados.

El anfitrión además es de buena educación que le pregunte al invitado acerca de la ración que desee además no es de muy buena educación insistir en ofrecer más de lo que se pide, pero tampoco es de mala educación el cortarse, aunque siempre parece de cortesía no pedir más de lo que se ofrece.

La servilleta debe presentarse doblada de forma correcta. No debe ni presentarse enriscada y mucho menos apoyada en un vaso o dentro de un vaso. Lo habitual es que se coloque sobre el plato de presentación, si bien algunos expertos en Protocolo sugieren que sea a la izquierda, otros expertos son partidarios de colocarla a la derecha. Yo soy partidaria de colocarla a la derecha. Si sobre el plato de presentación hay un plato sopero o bien un cuenco, la servilleta en este caso se tendrá que colocar a un lado.

El comensal al sentarse a la mesa lo primero que tiene que hacer es colocarse la servilleta sobre los muslos y al levantarse la dejará sobre la mesa, sin esmerarse en volver a colocarla es decir la dejará según caiga y de forma muy discreta.

Las servilletas tienen sus medidas aconsejadas que son:

Para una cena elegante: 60x60 cm.
Para la comida o cena menos formal: 45X45 cm.
Para comidas ligeras: 34x34 cm.
Para merienda: 22x22 cm.
Para aperitivo: 20x20 cm.

Para concluir mi artículo he aquí esta cita:

El maestro que intenta enseñar sin inspirar en el alumno el deseo de aprender está tratando de forjar un hierro frío.

Horace Mann (1796-1859) Educador estadounidense.

Bárbara Cabrera

jueves 9 de octubre de 2008

El traje Príncipe de Gales

Foto ampliable
Una de las telas que siempre me ha llamado la atención para coserme un traje es la denominada coloquialmente Príncipe de Gales. Los muestrarios de este tipo de tela son muy extensos especialmente en el Reino Unido y Estados Unidos.

Qué duda cabe que antes de hacernos un traje Príncipe de Gales debemos contar con varios trajes de tonalidades azules, grises, lisos, de ojo de perdiz, espiga, raya diplomática etc. Si bien un traje azul marino podríamos llevarlo incluso dos veces una misma semana, el Príncipe de Gales no admitiría dicha frecuencia al no pasar desapercibido fácilmente.

Estos últimos años, han visto renacer al traje Príncipe de Gales en España. Una famosa casa Americana lo ha incluido dentro de su línea alta en su catalogo y de nuevo es posible adquirir un elegante traje cruzado ya confeccionado con dicha tela.
No es el objetivo de este artículo entrar a contar la historia de este tejido pero sí en cambio queremos exponer las telas más populares y elegantes que podemos encontrar en las sastrerías españolas. Para los amantes de este tipo de tejidos con seguridad las telas de las que vamos a hablar les parecerán escasas por lo que les recomendaría que echaran un vistazo al extenso catalogo de Henri Poole.

Antes de nada dejar claro que el traje Príncipe de Gales no es un traje de uso formal. Esto no quiere decir que no lo podamos vestir en la oficina pero lo que no es correcto es vestirlo en actos formales como son una boda, entrega de premios, inicio de la temporada de ópera etc. Tampoco para una reunión de trabajo es el traje ideal. Aunque cuando algo se pone de moda se olvidan las nociones básicas del protocolo y todo es posible por lo que no me extrañaría verlo vestido en las más inoportunas situaciones.

Este traje al considerarse de sport admite vestir zapatos menos formales como pueden ser los zapatos de piel vuelta. No obstante, complementos como la corbata y el pocket square siguen siendo obligados.
Aunque soy partidario del chaleco, éste prefiero no vestirlo en nuestro país por las elevadas temperaturas, pero si nos decantamos por la chaqueta de cierre sencillo con el traje Príncipe de Gales, el chaleco me parece obligado. Un elegante chaleco, a ser posible cruzado, da un toque muy especial al conjunto final de nuestro Príncipe de Gales.

Sin embargo para este tipo de traje yo me decantaría por a chaqueta cruzada. En este caso el chaleco no tiene cabida ya que nunca una chaqueta cruzada debe ser desabotonada, ni siquiera cuando nos sentemos. Igualmente, si nos hemos decidido por la chaqueta cruzada, debemos olvidar la vuelta en el pantalón.
También me parece obligado, como siempre, huir del cinturón y optar o por unos tirantes o en su defecto por unos side adjusters.

Si nos decantáramos por la chaqueta sencilla tenemos la posibilidad de escoger bolsillos inclinados e incluso un bolsillo cerillero en el lado derecho.
Entre los dibujos más comunes que podemos encontrar podemos escoger entre los siguientes:
Estos dos dibujos son particularmente interesantes de vestir en las estaciones de primavera y verano. La claridad de los mismos, la ligereza del tejido y el color azul de la línea del dibujo los convierten en muy buenos aliados en las épocas más luminosas del año.

Para esta época del año en cambio, debemos buscar tejidos más gruesos y de colores más invernales como estos:
Otra opción también interesante sobre todo para los días de otoño es este gris medio con una fina línea roja.
Para mí la tela por excelencia para el traje Príncipe de Gales sigue siendo la glen plaid blanca-negra.
Como he comentado, ahora se empezará a ver este tipo de tejido con más frecuencia por nuestras calles pero no es esta la razón principal para mandarnos coser un traje Príncipe de Gales. El tejido Príncipe de Gales sigue siendo un clásico que con seguridad completaría a los que ya habitan en nuestro armario.

El Aristócrata

jueves 2 de octubre de 2008

La corbata; el complemento imprescindible

Si hay un complemento que está expuesto en todo momento a la vista de todos ese es la corbata. Siempre he mantenido que los zapatos son la prenda más importante del armario del caballero. A partir de ahí podría entender que cada uno de nosotros estableciese una segunda prioridad. Lo que para mí podría ser un conjuntado pocket square para otro podría ser una buena camisa o una corbata. Pero lo que está claro es que la corbata sería uno de los elegidos. Es difícil establecer el origen de la corbata ya que ésta ha pasado por una evolución bastante importante. Quizás su antepasado más lejano sea el pañuelo que se anudaban los señores en el S. II d.C. Pero éste no ha sido el único predecesor de la corbata moderna. En el S.XVII, las corbatas de tipo de encaje eran todo un signo de distinción al ser de un precio desorbitado para aquellos tiempos (20 libras; lo que hoy serían aproximadamente 10.000€). El antecesor que más ha influido en la corbata que ha llegado a nuestros tiempos ha sido la “bandanna”; una especie de pañuelo que se vestía alrededor del cuello y se anudaba con un lazo. En el S. XIX, Beau popularizó este tipo de corbata en toda la sociedad Británica.Ya en el año 1880, la corbata adquiere una forma más próxima a la que hoy conocemos como tal. El gran cambio se produce por la costumbre de los estudiantes del Oxford´s University Exeter College de atarse al cuello las cintas de los sombreros de paja con un nudo alrededor del cuello. A partir de entonces los sastres de la época empezaron a coser corbatas con franjas diferenciadores para cada colegio. La corbata se ha utilizado durante muchos años para diferenciar regimientos, colegios, clubs, universidades. Para conseguir este fin las líneas siempre han sido un perfecto aliado. Las corbatas estampadas deben su existencia a las Macclesfield ties. Macclesfield es la ciudad del noroeste de Inglaterra en la que se trabajaba, y todavía hoy se sigue haciendo, la seda proveniente de la India y de China.

La forma de confeccionar la corbatas cortándolas en el sentido de la tela y forrándolas con una sobre-tela se empieza a trabajar en 1924. Esto implicaba la formación de arrugas sobre todo a la altura del nudo. Para evitar esto, Jesse Langsdorf decidió cortar la tela en un ángulo de 45 grados y confeccionar la corbata juntado tres tozos de tela para luego unirlos. Desde entonces esta es la forma de “construir” las corbatas.

El termino Macclesfield se utiliza hoy para denominar tanto a las corbatas que han sido cosidas en dicha población inglesa como a aquellas hechas con un determinado tipo de seda caracterizado por sus dibujos pequeños y normalmente de color blanco y negro o negro y plata. Éstas son consideradas por el protocolo más estricto la corbata por excelencia para ser vestida por el novio.Otra denominación general es la que se utiliza para nombrar a las corbatas tipo Spitalsfield. Las Spitalsfield son las corbatas del Este de Londres que se distinguen por tener un dibujo y un diseño más grande que las Macclesfield. A la hora de conjuntar una corbata hay que tener en cuenta principalmente el color y el dibujo. El tejido de la corbata a la hora de compaginarlo con el resto del conjunto no es tan importante. No obstante, no debemos olvidar algo que parecerá obvio. Por ejemplo, las corbatas de lana al haber sido pensadas para ser vestidas en el invierno deberán ser conjuntadas con colores típicos de esa estación. Igualmente no hay que olvidar que su sitio natural es el campo y no la ciudad. Una corbata de lana siempre quedará mejor con un traje de tweed y con una camisa tipo Tattersall que con un traje diplomático. Pero dejando de lado esta pequeña observación debemos intentar prestar más atención al color y al tipo de dibujo de nuestra corbata. En otro artículo trataremos la mejor manera de combinar las corbatas de rayas o de fantasía al igual que los tipos de nudos. Aunque desde ya adelantar que para mi el tipo de nudo más elegante y menos aburrido sigue siendo el four-in-hand. Uno de los puntos más importantes a tener en cuenta a la hora de escoger la corbata que vestiremos el resto del día es fijarnos en las solapas de la chaqueta del traje elegido. Si bien yo me he mandado coser mis trajes para que la solapa guarde una buena proporción con mis corbatas de 8cm; no existe una máxima sobre ello. Si somos de complexión gruesa parece lógico que tanto nuestras solapas como nuestras corbatas sigan esa línea. Igualmente, no tendría sentido para los que somos delgados decantarnos por chaquetas de solapas anchas y corbatas de 9,5cm. Esto acentuaría nuestra delgadez. Una vez más: la adecuada proporción de nuestra ropa respecto a nuestro físico es en gran medida la responsable del éxito o del fracaso del resultado final.

Por ejemplo si el príncipe Michael Kent quisiera vestir sus kipper ties con un cuello cuyas puntas fueran o cortas, o estrechas o se cerrasen mucho el nudo proporcionado por la kipper quedaría desproporcionado del resto del conjunto. Algo similar ocurre con el nudo de la corbata. La elección de éste no sólo se debe hacer atendiendo al cuello de la camisa, sino también al contorno de nuestro rostro. También debemos tener en cuenta nuestra altura. Si somos de baja estatura nuestra corbata debería siempre terminar justo donde empieza el pantalón. Si somos de una estatura normal seguiremos el ejemplo de la siguiente viñeta: Una prestigiosa casa Napolitana establece un “decálogo” con diez reglas básicas a las que se debe prestar atención a la hora de vestir nuestra corbata.

1. Como en todas las cosas y también en las corbatas, las medidas son muy importantes: la adecuada es entre 8,5 y 9,5cm en su parte más ancha.

2. El nudo, es importante aprender a hacerlo sin apretar demasiado para evitar el efecto "ahorcado". Deshacerlo siempre por la noche y dejarla estirada.

3. Debe tener el tejido adecuado: seda jaquard para las de regimientos, seda más ligera tipo fular para las estampadas, lana y estampados escoceses para atuendos sport en invierno.

4. Una corbata para cada ocasión: por la mañana son preferibles los colores claros y estampadas, y para la noche opta por colores oscuros.

5. No te dejes aconsejar y no dejes la elección de la corbata a nadie: la única regla es seguir tu propio instinto. Elegir una corbata debe ser un acto irracional.

6. El instinto también debe seguir una cierta lógica. Evita estampados demasiados grandes y llamativos pero también aquellas con un único dibujo central y las demasiado pálidas o anodinas. Recuerda que la corbata refleja tu personalidad.

7. Preferibles: corbatas de colores definidos con dibujos pequeños (motas, rombos, cuadros o cachemir), y las de rayas transversales de dos o tres colores como mucho.

8. Los colores: la corbata debe sobresalir o destacar sobre el traje y la camisa pero sin impactar. Debe ser de un color más oscuro que el de la camisa y más intenso que el de la chaqueta. Se trata a menudo de la única nota de color en un traje serio pero no debe atraer la atención exageradamente. Evitar el verde pistacho, el amarillo canario así como el rojo fuego y el rosa chicle. Colores más oscuros pero no anodinos o tonos excesivamente oscuros de burdeos, azul, rojo, verde o marrón.

9. La combinación con la camisa es un campo minado donde sólo puede conducirte el buen gusto: evitar corbatas gruesas con una camisa de cuadritos o la combinación de "rayas", corbata de rayas de regimiento con camisa de rayas y chaqueta estampada.

10. Nunca intentar la armonización de la corbata con el pañuelo de bolsillo: se trata de un hábito inútil y snob anacrónico. Siempre evita un look demasiado afectado o cuidado y opta por una elegancia relajada.

El reconocer cuándo estamos delante de una buena corbata no es tarea fácil ya que si no tenemos la oportunidad de tocarla será difícil que nos podamos formarnos un juicio de valor. Si tenéis la ocasión, dar un pequeño pellizco a la seda para de esta forma ver si cuando vuelve a su posición inicial se queda la marca o la arruga formada desaparece rápidamente.
Una de las principales características de una buena corbata es cuando el dibujo no está simplemente “impreso” sobre ella sino que por el contrario forma parte del tejido. Otra forma de conocer la calidad de nuestra corbata es observar si efectivamente la corbata ha sido cortada exactamente en 45 grados respecto al dibujo (cut on the bias). Desgraciadamente sólo las corbatas de muy alta calidad cumplen este último requisito.
Cuando se habla de corbatas de calidad no se puede dejar de nombrar a las seven-fold-ties. En éstas todas las partes de la corbata incluida la entretela son de seda. Igualmente, la forma de confeccionarlas difiere en parte de las corbatas estándar. Doblando siete veces un trozo cuadrado de seda se puede llegar a conseguir una corbata que está más cerca de una pieza de arte que de una corbata.

Podríamos rellenar varias páginas intentando establecer cuando tenemos anudada una corbata de calidad y cuando no, pero sólo el tacto nos dará la respuesta final.

Hay una creencia extendida de que es el tejido de la corbata el que da volumen al nudo. Esto no es siempre correcto. Si nos gusta una tela para nuestra corbata pero debido a su textura pensamos que no conseguiremos un buen nudo no nos debemos preocupar; bastará con elegir un forro de algodón determinado para conseguir el efecto final buscado. El enemigo principal de las corbatas son las manchas. A todos nos puede ocurrir que durante una comida se nos caiga una gota de aceite. Con seguridad en cualquier tintorería serán capaces de quitarnos la mancha pero casi seguro la corbata ya no será la misma. Los productos químicos que se utilizan y las planchas de gran potencia harán que la textura de éstas ya no vuelva a ser la misma; y eso por no hablar de cómo quedarán de aplastados los laterales de ésta.

La mejor forma de conservar nuestras corbatas es guardarlas en un cajón enrolladas para que no cojan forma alguna. Si no contamos con dicho cajón, un colgador de corbatas con una bolsa incorporada para resguardarlas del polvo siempre es mejor que tenerlas de cualquier otra forma.A la hora de viajar y tener necesidad de portar varias corbatas existen principalmente dos opciones. Un porta-corbatas para una o dos corbatas o una caja donde poder transportar más. Hay muchas razones por las que llevar la contraria a la gran masa y seguir vistiendo este elegante complemento; hagámoslo aunque sólo sea por el hecho de que es uno de los complementos en los que más se fijan las señoras. Seguramente no muchos de nosotros hayamos escuchado del sexo femenino frases del tipo “te queda simplemente perfecta esa camisa” o “qué traje tan bien cosido!” pero con total seguridad alguna vez habremos escuchado lo bonita que es nuestra corbata.

Aunque sólo sea por eso la corbata sigue teniendo un espacio reservado en nuestro armario.

El Aristócrata

Fuente: El Caballero; Bernhard Roetzel; la traducción del decálogo de la corbata ha sido tomado prestada de www.elitista.info