Hace tiempo que recibo muchas peticiones para escribir un artículo sobre elegancia femenina. Como en esto no soy ningún experto he preferido que sea mi buena amiga Barbara, experta en protocolo, quien lo escribiese. No obstante he añadido alguna foto para que nosotros también podamos comentar en este artículo. Espero os guste:
Lo esencial ese día según el diseñador, es vestir con naturalidad, discreción y sutileza, todos sinónimos de elegancia.Lo primero a tener en cuenta antes de decidir el atuendo de una boda, es saber si se trata de una boda de día o de noche.
Si la boda es de día nunca se podrá ir de largo y lo aconsejable es llevar un vestido corto o de media pierna, o vestido de cóctel sencillo, o bien un traje de chaqueta de pantalón, o de falda con colores llamativos y fuertes. Los accesorios tienen que ser sencillos y elegantes. Los zapatos serán del mismo tono o color que el traje y por último el bolso a ser posible del mismo color. Una buena idea es forrar los zapatos de la misma tela que el traje, queda muy elegante.
En bodas de día o tarde (tempranas) se puso de moda las chaquetas tipo Chanel con faldas de gasa combinadas con casquettes o tocados simples en el pelo.
Lo bueno de una boda de día es que las invitadas pueden llevar en el pelo un bonito adorno, bien sea sombrero, pamela, “casquette”, tocado, un mini sombrero con plumas, etc. que les dará un toque diferente a su atuendo y que las hará distinguirse de las demás.
A mi me encantan los tocados y pamelas, cada vez están más de moda y es un “must have” hoy en día.
Si la boda es en invierno no se puede llevar abrigo informal, habrá que llevar un abrigo oscuro elegante y largo y nunca por favor aparecer en la iglesia con una gabardina, aunque sea un día lluvioso.Cuando la boda es de noche las invitadas pueden ir de largo con colores sobrios o bien si la boda no es tan formal, llevar un vestido de cóctel de gasa, pero no podrán llevar sombreros, ni pamelas, sin embargo si podrán llevar recogidos y también es posible los tocados.
Muchas veces nos preguntamos si es posible llevar pantalón a una boda. La respuesta es que si el pantalón es de gasa muy ancho o de raso bordado y hace juego además con unas bonitas sandalias de tiras finas y de tacón de aguja, puede ser de lo más elegante.
Ahora está de moda las sandalias o zapatos con alzas, súper modernos combinándolos con vestidos vaporosos y sandalias de madera.Además quedaría muy bonito si se combinase el pantalón con una parte de arriba tipo ’twin-set’ (dos piezas) en dorado o plata o bien con un bonito top de lentejuelas.
Los materiales de los trajes aconsejados para una boda son los de gasa, seda salvaje, seda, raso o lino y los textiles como la lana y el algodón son siempre más informales por lo que yo les desaconsejo totalmente. Los tejidos dependen también de las estaciones, por ejemplo el terciopelo es apropiado para invierno y en verano es más común la gasa.
Las invitadas no deberían ir vestidas de blanco o marfil porque es el color que usa la novia y ella es la protagonista en este día tan especial. Los trajes de color negro en mi opinión tampoco resultan muy apropiados, porque al fin y al cabo una boda es una celebración y se asocia más con colores más alegres mientras que el color negro en España está más asociado al luto. Se puede ir vestida de negro pero siempre que se combine con un toque de color por ejemplo negro y plata, negro y dorado, negro y blanco, etc.
El reloj nunca se lleva en una boda a no ser que sea un reloj de pulsera pequeño o un reloj joya y en cuanto a las joyas siempre es bonito llevar buena joya, un bonito collar de perlas australianas, unos pendientes de diamantes, de esmeraldas, de rubíes, una sortija de diamantes, oro blanco, un buen anillo, un bonito broche de esmeraldas… Lo importante es que la joya vaya acorde con el traje y siempre le dará un toque especial y además, si es posible, evitar bisutería y también los collares y colgantes largos, aunque ahora estén muy de moda.Los bolsos deben ser de tamaño pequeño, bien dorados, de terciopelo, y lo más bonito es optar por bolsos llamativos con lentejuelas si se viste un traje liso sin estampado. Los accesorios son esenciales por lo que siempre hay que planear cuáles llevar con tiempo. Y yo aconsejo ir con el traje a las tiendas para encontrar un bolso y unos zapatos acorde con el traje, es decir del mismo tono.
En el caso de que el traje sea estampado, el bolso tendría que ser liso o bien estampado igual que el traje. Queda muy original forrar los bolsos de la misma tela que el traje.Los zapatos pueden ir forrados con la tela del traje y lo recomendable son zapatos de salón con tacón, aunque en verano es frecuente el uso de sandalias, pero si este es el caso, siempre tendrán que ser con tacón.
Se recomienda llevar medias claras en las bodas de verano pero en el caso de llevar sandalias es mejor no llevarlas.
Dejar los hombros al descubierto durante la ceremonia religiosa no es correcto y siempre hay que cubrirlos con un chal, una chaqueta o bien un mantón de Manila. El chal, el mantón, la pashmina siempre tiene que ser del mismo color que el traje y que vaya acorde con el mismo. Evitar si es posible los materiales como la lana o el algodón y optar más por materiales como la seda y la gasa.
¿Cómo viste la madrina?
La mujer más mirada después de la novia es siempre la madrina y lo más apropiado es que lleve la mantilla que, según los puristas, tiene que ser de color negro y auténtica. Puede llevar un sombrero o nada en la cabeza. Para el vestido, hay que ser original y huir de todos los marfiles y blancos, que es el tono reservado exclusivamente para la novia. Si opta la madrina por llevar sombrero, aunque ya hemos dicho que no es lo apropiado por la noche, tendrá que tenerlo puesto durante toda la cena. Pero, si hay baile y sale a la pista, pues no sólo ha de quitárselo, sino que lo ideal es que se quede sin él y disfrute al máximo en honor de los novios.
Para concluir he aquí dos famosas citas de Coco Chanel en cuanto a la moda:“La moda se pasa de moda, el estilo jamás”
“No existen mujeres feas, sino mujeres vagas” o “no existen mujeres feas, sólo mujeres que no saben arreglarse.
Por último Honoré de Balzac afirmaba: “el bruto se cubre, el rico se adorna, el fatuo se disfraza, el elegante se viste”.
Bárbara C.G-A


Desde el Aristócrata siempre hemos defendido a ultranza lo que nosotros consideramos debe ser la elegancia masculina; a pesar de que para muchos sea algo totalmente pasado de moda y sin sentido en esta sociedad del S. XXI. Esto no quita que debamos ser conscientes de la época que vivimos y debamos adaptarnos a los nuevos tiempos. Si bien parece lógico que ya no soñemos con contar en nuestro armario con un frock coat, tampoco debemos perder las nociones básicas de lo que es y de lo que no es elegante ya que, como he dicho en varias ocasiones, la moda masculina clásica es la única moda permanente.
Esta semana el Aristócrata quiere detenerse en una prenda de vestir que nos puede ayudar en los nuevos tiempos a mantener el sentido de la elegancia clásica sin necesidad de ser considerado un ser extraño por el resto de la sociedad: la chaqueta de sport o como también se conoce la odd jacket al ser sus dibujos y tejidos diferente al pantalón.
Si tenemos en cuenta que coser una chaqueta puede implicar dos meses de espera, ahora es el momento para acudir al sastre y encargarle nuestra nueva chaqueta Tweed.


Como ya hemos establecido en alguna ocasión, es cierto que tanto los tiempos como el clima están cambiando. Cada vez es mas raro, al menos en las grandes urbes, acudir al trabajo caminando o ver en los termómetros temperaturas muy por debajo de los cero grados. Son aparentemente estos motivos los que hacen que el uso del abrigo sea cada vez más testimonial.
Sinceramente preferiría que todos los caballeros fuéramos a la oficina uniformados con elegantes topcoats azueles, marrones o verdes que con esas chaquetas de llamativos colores. Al menos tendríamos menos problemas en identificar nuestro abrigo que el que se encuentran hoy en día los guardarropas de muchos restaurantes y discotecas de moda.
El overcoat se pensó para ser vestido por encima de todas las demás prendas de vestir ya fuera un traje o un pantalón con un suéter. En su concepción más purista, el overcoat debe extenderse siempre por debajo de la rodilla y suele ser de un peso considerable (el metro pesa unos 0.62Kg). No debemos olvidar que antiguamente las prendas de abrigo eran muy pesadas por los tejidos utilizados en su confección.
El abrigo tipo overcoat, como muchas de las prendas que vestimos hoy en día, tiene su origen en el mundo militar. El término “coat” es una de las primeras palabras relacionadas con la ropa recogida en el diccionario británico. De hecho, ya en el S. XVII, era vestido con usos militares y normalmente ponía de relevancia el estatus social de su portador.
Innumerables retratos muestran a Napoleón a caballo con un abrigo gris. Sin embargo, fue durante el reinado de la Reina Victoria cuando se concreta la forma y el estilo del abrigo que ha llegado a nuestros días. Los overcoats fueron la prenda de abrigo que los soldados usaron hasta más allá de la terminación de la II Guerra Mundial. El ejército ruso lo siguió vistiendo incluso tiempo después para protegerse de sus fríos invernales. Hoy existen prendas mucho más ligeras y cómodas que proporcionan mejor protección contra el frío, la lluvia y la nieve, lo que hace que el uso del abrigo en la batalla no tenga hoy sentido alguno.
El British Warm Overcoat tiene sus orígenes en el mundo militar. En nuestro país es difícil verlo por ser extremadamente caluroso al ser confeccionado con lana Melton. También existe en material de tela cavalry o incluso de cachemira. El templo de la sastrería situado en el Nº 1 de la Row, aparte de confeccionarlo a medida, también lo vende en su versión RTW. El Príncipe Carlos es uno de sus máximos adeptos.
El Crombie Coat es la opción más segura y polivalente para usarlo en las grandes ciudades. El color azul marino es perfecto tanto para otoño como para invierno. Este abrigo resulta muy fácil de encontrarse en las principales boutiques del mundo. Una prestigiosa casa británica lo lleva vendiendo desde el año 1898 y qué duda cabe que el sobreprecio que hay que pagar por sacarlo por la puerta de esta legendaria casa hace que su portador pueda presumir de vestir una pieza histórica en el mundo de la moda clásica.
El Covert Coat es la opción perfecta para aquellos que no se atrevan con el largo Chesterfield. Concebido como abrigo de montar y de caza, como se aprecia en el obligado bolsillo de generosas proporciones situado en el interior del mismo que tenia la utilidad de guardar munición, hoy es vestido también en la ciudad.
En su versión más actual el covert es ceñido, no sobrepasa la rodilla y está confeccionado con una tela ligera que permite llevarlo gran parte del año. Otra característica típica de este abrigo son las cuatro costuras paralelas que tiene en los puños y en su borde inferior (conocidas como railroadings). El color por antonomasia sigue siendo el marrón claro. Al igual que el Chesterfield, en el covert el cuello está forrado de terciopelo. Al ser el cuello la parte del abrigo que más roce sufría por su contacto con el pelo, siempre resultaba más barato y sencillo cambiar ese pequeño trozo de terciopelo que tener que comprar un nuevo abrigo. La cerillera en el lado derecho, su cuello velvet, su corte ceñido, su terminación por encima de la rodilla etc. hacen de él la opción perfecta para los que quieran vestir de forma clásica pero con un toque más acorde a nuestros tiempos
El Polo Coat es el abrigo americano por excelencia. Popularizado por la tienda de caballeros más famosa de Estados Unidos, lleva en su catálogo desde 1910. Su nota característica son los grandes bolsillos que permiten guardar casi todo tipo de objetos.
A no ser que nos compremos un covert coat o que tengamos en nuestro armario más de un abrigo, nuestra preferencia de color debería ser el azul marino ya que es el color que mejor se sabe adaptar a las diferentes ocasiones.
Hay otros abrigos como el slipon, el macintosh, la trinchera etc que si bien tienen un uso más específico no tienen la elegancia de los anteriormente nombrados. Otros como el frock coat o el paddock se han ganado por meritos propios el derecho de tener un artículo en exclusiva.
Aunque la forma más clásica sigue siendo la hilera de botones, el abrigo cruzado es mucho más especial. Heredado de la época militar, vestido principalmente por la marina, el abrigo cruzado proporciona, en mi opinión, una elegancia y protección frente al clima superior al abrigo sencillo.
Hay siempre piezas en el armario de todo caballero a las que se tiene especial cariño; normalmente esas prendas son las que nos acompañan año tras año en las más diversas circunstancias. En mi caso, éstas son mi primer par de zapatos de Northampton (unos Barcroft con ya dos cambios de suela), una cazadora de montar a caballo (aunque está destrozada han sido tantas las horas con ella y en tantos momentos que nunca dejará de ocupar un puesto preferente en mi armario) y mi primer abrigo que vestí en la fiesta de celebración de acceso a la universidad (éste por cierto heredado de un tío abuelo mío) que sigue intacto y ya lo puedo calificar hasta como una pieza vintage.
Esta será siempre una ventaja de la ropa clásica; nunca pasa de moda y conforme pasan los años más sabor y más cariño alcanza.
Mi humilde opinión al respecto es, que si bien puede resultar muy elegante, el vestir ya un abrigo es un signo de distinción que nos permite diferenciarnos de la gran masa sin necesidad de recargarlo con un pañuelo.