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jueves 31 de julio de 2008

El esmoquin

Conocido por los británicos como dinner jacket o black tie y por los americanos como tuxedo o tux es un atuendo que denota, ante todo, elegancia, clase y saber estar.

Su origen se remonta a 1860, cuando Henry Poole & Co confeccionó una smoking jacket para el Príncipe de Gales (más tarde Eduardo VII) para que lo vistiera en fiestas informales. En primavera de 1886, el Principe invitó a su casa de Sandringham al americano James Potter a cazar. Potter le preguntó que era lo más recomendable vestir para las cenas y el Príncipe de Wales le aconsejó visitar Henry Poole & Co. Cuando Potter regresó a su casa de Nueva York, la chaqueta que se trajo de Londres se popularizó muy rápidamente en el Tuxedo Park Club (sociedad de millonarios con inquietudes comunes en caza y pesca en el área de Tuxedo). Es desde entonces que se denomina tuxedo en Norteamérica a la dinner jacket británica.

Aunque la mayoría considera hoy el tuxedo como parte del atuendo “formal” esto no es del todo correcto. La dinner jacket es un atuendo que siempre ha representado el look semi-formal y sólo después de la Segunda Guerra Mundial se empieza a considerar como formal. No hay que olvidar que su uso ha estado siempre más cerca de fiestas que de actos formales.

No hay que confundir la black tie con la white tie o tailcoat (frac) al pertenecer este último atuendo a la categoría del “full dress”.


El tuxedo sólo es apropiado para ocasiones de noche. Todo uso que no sea éste es simplemente incorrecto. De ahí que vestirlo en bodas no sea acertado. Todavía no he asistido a una boda donde la ceremonia sea de noche, o donde los invitados se cambien de ropa una vez que la luz solar ha desaparecido por lo que a la hora de ir a una boda es mucho mejor seguir las pautas del artículo de la semana pasada. Por mucho que las nuevas corrientes se empeñen en “imponernos” la dinner jacket en las bodas nunca debemos caer en semejante error.
Seguramente la dinner jacket, es el atuendo de la época Victoriana que mejor ha sabido resistir el paso del tiempo. Si en los años 30 era el conjunto preferido de los bon vivants del momento como Cole Porter y Noel Coward, en los 50 no se lo quitaban ni Frank Sinatra ni Dean Martin. Ahora uno de sus máximos valedores es el agente secreto más famoso del Imperio Británico.

Este tiempo que nos ha tocado vivir no conoce de conceptos como elegancia o formalidad y las oportunidades para lucir un tux son cada día menos frecuentes.


Si cuando la semana pasada analizando el morning dress pudimos observar que era lo más parecido a un atuendo militar al no existir muchas opciones donde escoger ya se sea el novio o un estudiante del Eton College, con el esmoquin ocurre justo lo contrario. Si bien hay unos cánones a los que se debe seguir prestando atención, hay muchas opciones donde elegir (tipos de chaqueta, nudos, chaleco, fajín etc). En definitiva, no es lo que “debo” vestir, sino todas las posibilidades que “puedo”.

La etiqueta de la dinner jacket

El la época Victoriana y en la Eduardina los tuxedos sólo se utilizaban para ocasiones informales. Era la época en la que frac se vestía en toda reunión de caballeros que se celebrara después de las seis de la tarde y en la cual estuviera presente una mujer (incluso se usaba para cenar en la propia casa). En el periodo entre-guerras la white tie se reservó para ocasiones de gran formalidad como balls, bailes, recolección de fondos y el tuxedo se popularizo como atuendo de “evening wear”. En los años 40 y 50 se vestía el esmoquin para asistir a fiestas formales, cenas, ir al teatro. Su uso disminuyó en los años 60 y 70 y en los 80 resurgió recuperando parte de su esplendor en determinadas zonas geográficas y en ciertos ambientes elitistas.
Desgraciadamente, al contrario de lo que pasaba en antaño, ya no hay conocimiento alguno sobre qué prendas hay que vestir para cada ocasión y el “todo vale” acampa a sus anchas en esta sociedad del S. XXI. Es por ello, por lo que hoy en la mayoría de las ocasiones que se requiere de una dinner jacket se nos comunica de antemano.

No obstante, como lectores de esta página debemos saber sin necesidad de especificación alguna esas ocasiones donde la black tie es aconsejable:

La opera es considerada como uno de los más prestigiosos actos lúdicos y consecuentemente requiere vestir a la altura del mismo. De hecho el termino “dress circle” se acuñó para denominar los asientos donde este atuendo era vestido. Hoy en día si bien el tailcoat ya no es necesario, si debemos acudir a la opera con dinner jacket, sobre todo en los estrenos y en el comienzo de la temporada. Esto se puede aplicar también a las premieres del ballet y a las de las diferentes sinfónicas. En Estados Unidos es frecuente también verlo en las sesiones inaugurales de teatro donde sólo se puede atender previa invitación.

Aunque el uso del frac está pensado para los actos más formales, éste sólo se debe vestirse si en la invitación lo especifica. Si no es así siempre es más seguro decantarse por un esmoquin.

Las famosas cenas de los country clubs requieren de un tuxedo, como también es obligatorio su uso para las cenas en la Casa Blanca o en actos de recolección de fondos.

Aunque en las puestas de lago se observa últimamente el tuxedo; es el frac la prenda adecuada. Mucho tiempo atrás sólo el padre y el chico a presentar en sociedad llevaban frac y el resto de los caballeros esmoquin.


Recientemente en Latinoamérica en las clases más tradicionales se ha puesto de moda la gala conocida como “La Quinceañera”. Es similar al “debutante ball” o a la “Sweet Sixteen” y la celebrante es acompañada por una “corte” de otras catorce parejas, donde todos los chicos visten esmoquin.

A pesar de la moda reciente americana de vestir black tie en las bodas, esto como ya hemos comentado, es simplemente erróneo según el protocolo Inglés. Las bodas no suelen ser en horario nocturno y este atuendo sólo conoce la noche. El único escenario que se me ocurre para llevar un esmoquin a una boda es ir a la ceremonia religiosa en morning dress y luego a la noche cambiarse y vestir una dinner jacket (aunque sigue resultándome estúpido). Nada como un morning coat, un stroller o en su caso un traje oscuro para esta celebración.

Otra tradición que se ha perdido es la que obligaba en barcos trasatlánticos a vestir al menos en una cena formal el esmoquin. Hay cruceros (como en los Cunard) donde se quiere que sus pasajeros vistan de manera elegante después de las seis de la tarde e incluso alquilan esta prenda para que nadie desentone en dichas cenas.
A pesar de que no mucho tiempo atrás especificar en una invitación la necesidad de vestir un esmoquin era una falta de consideración para los respetables invitados, hoy en día prácticamente todas las ocasiones que requieren de dinner jacket son indicadas oportunamente en las invitaciones.

Cuando recibamos una invitación podemos encontrar diferentes anotaciones que nos indican el tipo de atuendo que debemos vestir:

Si en la invitación especifica “black tie” (aunque la invitación se curse en español este término sigue apareciendo muchas veces en inglés) es obvio que debemos vestir un esmoquin. No hay excusas.

Si por el contrario se especifica “black tie preferred”, se nos está comunicando que el anfitrión quiere que asistamos a la fiesta en esmoquin pero no quiere que esto sea un obstáculo para aquellos que no poseen uno y puedan asistir con traje oscuro.

También podemos encontrar en la invitación “black tie optional” o “black tie invited” indicándonos la preferencia del anfitrión de que sus invitados asistan a la fiesta en esmoquin. Seguramente a este tipo de actos acudirán muchos caballeros sin una dinner jacket. Mi consejo es que si somos nosotros los que organizamos la fiesta especifiquemos cualquiera de las dos primeras opciones, ya que con la tercera seguro que no conseguimos nuestro objetivo o incluso la mezcolanza de atuendos puede ser de tal magnitud que este más próxima a una fiesta de disfraces que a un acto formal.

Ante todo, no debemos nunca olvidar que el vestir un tipo de ropa es una muestra de respecto al acto a celebrar y al anfitrión.

El esmoquin está formado por diferentes prendas:

La chaqueta. Tanto la chaqueta sencilla como la cruzada son perfectamente válidas. La chaqueta sencilla obliga a cubrir la parte alta del pantalón con un fajín o un chaleco. Se puede llevar abierta o cerrada; llevará solo un botón y estará forrado del mismo material y color que las solapas. La opción de vestirla abierta cobra especial relevancia si nos decantamos por el chaleco.


Peaked lapel en su versión sencilla y cruzada

Aunque nos parezca extraño, la chaqueta cruzada en la dinner jacket es menos formal que la sencilla debido principalmente a que al tenerla que llevar siempre cerrada, no se lleva ni fajín (cummerbund) ni chaleco.

Las solapas pueden ser, tanto en las chaquetas sencillas como en las cruzadas, con forma peaked lapel (terminación en punta) o shawl collar (terminación redonda). La terminación peaked label se considera más formal al ser una derivación de su hermano mayor, el frac. La shawl collar deriva de la smoking jacket y su uso es más apropiado para cuando la chaqueta es de color blanco (warm weather jacket).

Shawl collar en su versión sencilla y cruzada

Las solapas de la chaqueta deben ser de pura seda. La textura de la seda puede ser de raso o de gorgorán. El gorgorán siempre es mejor si la chaqueta es del tipo peake (terminación en puntas).
Es de gran importancia elegir bien el grado de brillo y textura de las solapas ya que nuestra pajarita y nuestro fajín serán igual a estas. De ahí que una vez más el gorgorán sea la opción más adecuada para las solapas.

La chaqueta deberá llevar un ojal practicable en su parte izquierda con su correspondiente lazo en la parte interna de para mantener la flor en su sitio.

El color de la chaqueta deberá ser negro. Según el historiador inglés especializado en moda masculina, James Laver, fue el reputado escritor inglés Bulwer-Lytton quien en 1828 estableció el color negro como el color formal por excelencia con su “people must be very distinguished to look well in black.”

No obstante, el midnight blue, por su óptimo tratamiento de la luz artificial , es incluso mejor y es básicamente idéntico al negro. Las solapas serán siempre negras al ser prácticamente imposible encontrar la textura necesaria para estas en otro color que no sea el negro.
El principal compuesto del resto del traje es la lana; aunque una lana mucho más fina que la utilizada para confeccionar los trajes “normales”.
Toda dinner jacket deberá tener un bolsillo desde el cual lucir un pañuelo. Los bolsillos son tipo “slit”. Aquí no hay ninguna otra opción valida, independientemente de que la chaqueta sea sencilla o cruzada.

No debe llevar aberturas laterales como tampoco una central.


Las mangas suelen llevar cuatro botones forrados con el mismo tipo de seda que las solapas. También existe la posibilidad de que los botones no sean forrados sino lisos. De ser así se deberían dejar todos los botones del tuxedo sin forrar.

Los pantalones son del mismo tejido que la chaqueta y siempre llevaran raya. Nunca se ve la terminación superior del pantalón al ser la cintura tapada o con el cummerbund o con el chaleco o en el caso de haber elegido una chaqueta doble con ésta misma. Deberán estar preparados para llevar tirantes. Como dice Nicholas Antongiavanni los cinturones “are anathema with formal clothes.”

Las costuras laterales no serás visibles y se coserá una franja del mismo material que el de las solapas. Los bolsillos se posicionan de manera vertical y empiezan justo después de la costura de seda. Ni que decir tiene que este atuendo, respondiendo a su grado de formalidad, no admite la vuelta en el pantalón.

El chaleco y el fajín tienen la misión de proporcionar al atuendo final la mayor proporcionalidad lineal, Usando cualquiera de estas dos prendas no hay un salto brusco entre el pantalón y la camisa. Hasta los años 30, el chaleco era la prenda a vestir con el esmoquin; más tarde el fajín apareció para ser usado en los tuxedos con chaqueta blanca (warm-weather evenings). Es a partir de los años 50 donde el fajín es totalmente aceptado hasta con las dinner jacket negras.

Hoy en día la elección del chaleco o el fajín es totalmente personal, aunque el chaleco, para mi gusto, sigue siendo de uso más formal y exquisito. Deberemos decantarnos por el chaleco si la chaqueta es tipo peaked papel; si por el contrario es del tipo shawl collar es mas armonioso decantarse por el fajín (aunque como ya dijimos el shawl collar es menos formal y yo sólo recomendaría ésta terminación en caso de vestir una dinner jacket en blanco). Si hemos elegido un esmoquin cruzado ninguna de estas dos prendas son necesarias.


El chaleco se abotonará en una sola línea en la parte más baja de éste (también es admisible el chaleco cruzado). Llevará igualmente solapas y será del mismo material que el resto del esmoquin o en su caso totalmente de seda. Un buen chaleco siempre llevará unas tiras elásticas para ajustarlo a los pantalones y de esta forma impedir que se pueda ver la “cintura” del pantalón.

Si optamos por el fajín, éste deberá ser de seda negra en su versión raso o gorgorán. Escogeremos el material que hayamos elegido para las solapas de la chaqueta. Aunque hoy se ven fajínes de color, yo sigo opinando que deberá ser negro y sólo debemos introducirle algún color si el esmoquin es en su versión warm-weather evening. Un buen fajín deberá llevar un pequeño bolsillo para poder introducir un par de entradas para la opera y, al igual que el chaleco, deberá llevar unas tiras elásticas para unirlo al pantalón.
Aunque encontraremos camisas tipo wing collar y tipo turndown, debemos siempre optar por la tipo wing. Hay autores que animan a llevar la tipo turndown cuando llevemos la chaqueta tipo shawl-collar; sin embargo desde mi punto de vista, y aunque el Duque de Windsor no estaría de acuerdo, sólo el wing collar es apropiado para la black tie.

La camisa llevara puños dobles y tendrá la posibilidad de unirse al pantalón para que siempre permanezca en su sitio.


Es común que en su frontal aparezcan una especie de pliegos (pleats). Esto ha sido así desde los años 40 y sirve para diferenciarlas de las camisas estándar. Otra opción son las camisas con piqué (camisas marcella). Nos decantemos por una u otra opción debemos recordar que tanto el piqué como los pleats deben sólo llegar hasta la cadera y no deberán extenderse más allá del límite marcado por los pantalones.


La pajarita (bow tie) es sencillamente obligatoria. Desgraciadamente el mal gusto hace que cada día se vea más el uso de la corbata con esmoquin. Esto es de todo punto inadmisible; por mucho que se empeñen en mostrárnoslo en las galas de los Oscar los actores del momento. Las prendas clásicas, morning coat, black/white tie etc. están definidas desde hace muchísimo tiempo y no las debemos prostituir. Por mucho que se empeñe Tom Ford en re-editar prendas clásicas, éstas hay que dejarlas como siempre han sido y buscar la innovación en otros campos.


Es muy importante acertar en la elección de la pajarita; tanto en su color, tamaño como textura. El color será el midnight blue al ser “más negro que el propio negro”. Su textura y color será igual a los que hayamos elegido para las solapas de la chaqueta. Siempre será de seda.


Si bien antes existían una gran variedad de lazos para conseguir diferentes formas en nuestras pajaritas, el poco uso de la black tie hace que no haya muchas opciones donde elegir, al menos en el mercado ready to wear. Sólo un consejo: elijamos el modelo que elijamos, por favor nunca debemos escoger aquellas pajaritas ya preparadas para simplemente vestirlas. Hacer un nudo a una pajarita es tan sencillo como hacerlo a una corbata. Un bonito nudo dice mucho de su portador. Igualmente debemos alejarnos de las pajaritas “one-size-fits-all bow”.

El tamaño y forma de la pajarita debe ir en proporción de las solapas de la chaqueta y del wing collar. Un wing collar de puntas anchas requiere de una pajarita también ancha.

Como regla general seguiremos el consejo de Alan Flusser de que las puntas de la pajarita deben quedar entre el contorno de la cara y el comienzo de los ojos.


Respecto al zapato no debemos olvidar las palabras de Alan Flusser: "the formal shoe is as distinct from other male footwear as the dinner jacket is from a suit; sometimes shiny, sometimes appointed with a silk bow, yet always appearing more like a slipper than a shoe, the formal shoe is the only appropriate way to finish off the formal ensemble.”

Las “opera pumps” siguen siendo el zapato por excelencia para la black tie. Éstos han cambiado muy poco desde el S. XVIII y son los indicados para este atuendo. El lazo de los zapatos será de gorgorán y de seda.

Otra opción son unos zapatos oxford tipo balmoral charol. Aunque más cómodos y seguros a la hora de bailar son infinitamente menos elegantes. Nunca contemplaremos la opción de unos derby al ser demasiado informales para este atuendo.


Una bonita opción vintage

Los calcetines deben ser de seda negros. Su color debe ser lo más próximo al color del lazo de los zapatos.


Los tirantes son obligatorios en la dinner jacket. Más allá de su función estética, éstos son necesarios si queremos mantener el pantalón en su sitio sin dejar en ningún momento que éste asome por debajo del chaleco o del fajín. Aunque su color es irrelevante al no verse, estos deben ser blancos o negros, o una combinación de los dos. La principal diferencia con los tirantes estándar es que las tiras que los unen a los botones del pantalón son de seda.

Aunque los botones más corrientes son del material mother of pearl del que ya hablamos en el artículo de camisas bespoke, si podemos no debemos dejar de personalizar nuestra camisa con al menos botones de oro y ónice y si nuestro presupuesto lo permite con botones tipo joya (siempre discretos). Elijamos una opción u otra, tanto los botones como los gemelos deberían ser similares y no llamativos.


El pocket square debe ser de lino blanco y lo debemos vestir en su forma más conservadora (que la parte del pañuelo que sobresalga quede paralelo a la línea del bolsillo).


Una discreta flor es siempre bienvenida en la chaqueta. Si con la black tie vestieramos condecoraciones no deberemos llevar flor alguna. Si hemos optado por el pañuelo no es obligatorio usar una flor. No obstante una combinación de flor blanca con pañuelo blanco es siempre acertada.

El protocolo más estricto sólo habla de cuatro opciones validas de donde escoger:


Aprovecho esta ocasión para recordar a los caballeros que vayan a vestir un chaqué o un esmoquin próximamente que se cercioren de antemano que el tallo sea preparado para que entre por el ojal de la chaqueta ya que el tallo suele ser más ancho que el espacio libre del ojal.


La opera scarf, a pesar de ser muy británica, no tiene sentido alguno y menos todavía, si como es lo más frecuente, vamos a usar el esmoquin en un sitio cerrado.

Antiguamente no era bien visto llevar reloj alguno con la black tie ya que las ocasiones en las que se utilizaba eran puramente lúdicas y no había necesidad de ver la hora. De llevar reloj nada mejor que nuevamente escoger un reloj de bolsillo. Nunca deberemos llevar relojes ostentosos o de brazalete de acero.

Si necesitamos llevar un abrigo vestiremos un cherterfield overcoat con una bufanda de seda blanca.

De vestir sombrero éste deberá ser modelo Homburg. Si llevamos guantes deberán ser de piel grises.

Una variedad al esmoquin descrito en este artículo es el denominado Classic Warm-Weather Black Tie (chaqueta blanca) que se viste principalmente en Estados Unidos en los meses de verano, concretamente desde el Memorial Day hasta el Labor Day y en países tropicales. Se empezó a vestir en los años 30 cuando los caballeros ingleses pasaban sus vacaciones en lugares muy calidos y el color negro no era su mejor aliado.


Desde mi punto de vista es una opción casual de la autentica dinner jacket y sólo debería ser vestida en lugares con climas tropicales y en ocasiones no muy formales al aire libre. No debemos nunca olvidar que con los trajes de ceremonia hay que evitar crear moda y simplemente vestirlos como mandan los cánones tradicionales. Nunca se verá a un auténtico caballero ingles vistiendo una dinner jacket blanca en su país.

La black tie se ha personalizado en repetidas ocasiones. Éstas son solo adecuadas en ambientes más informales o cuando su portador es el anfitrión. Debemos ser muy cautos en su uso ya que no todo el mundo aceptará que se le reciba en un atuendo menos formal que el que el invitado viste.


La personalización más popular de la dinner jacket ha sido la smoking jacket; chaqueta de terciopelo en colores verdes, violetas e incluso azules que se usaba en los clubs ingleses para fumar y así no llevar el olor a tabaco a casa.


Como establecimos al principio del artículo son muchas las opciones que escoger a la hora de confeccionarnos un esmoquin. Aquí les dejo una pequeña tabla que nos ayudará a conocer de forma rápida la “formalidad” de cada una de las opciones:

Esperando que pasen todos ustedes unas felices y aristócratas vacaciones deseo verles de vuelta el primer jueves de septiembre. Un saludo a todos y muchas gracias por habernos acompañado todos estos meses.

El Aristócrata

Bibliografía utilizada: Miss Manners’ Guide to Excruciatingly Correct Behavior, Emily Post’s Etiquette, The Encyclopedia of Men’s Clothes, Amy Vanderbilt Complete Book of Etiquette

jueves 24 de julio de 2008

El atuendo del novio

La mayoría de nosotros estaremos de acuerdo en que el día de nuestra boda es un día especial y aunque siempre el protagonista es la novia, el novio por respeto a ella y por consideración a los invitados debe hace un esfuerzo especial en cuanto a lo que su atuendo se refiere.

Antes de empezar a tratar el atuendo correcto para este día, debemos establecer una distinción entre día y noche. Las bodas serán consideradas que se celebran de de día si la ceremonia tiene lugar antes de que caiga el sol o, en su caso, antes de las seis de la tarde (lo que primero ocurra). Después de este momento ya hablamos de noche. Esta distinción es importante porque la ropa adecuada para cada momento difiere bastante. Como nota anecdótica decir que esta distinción que ahora todo el mundo utiliza, viene de la época preindustrial donde eran frecuente el uso de caballos para desplazarse y esto conllevaba que la ropa terminara oliendo mal. Los caballeros al llegar a casa se aseaban y se vestían para cenar con sus evening clothes.

Una vez aclarado este punto debemos también precisar que existen tres posibilidades con las que vestirnos atendiendo al grado de formalidad de las prendas escogidas:
  • Formal (full dress). Su máximo exponente es el chaqué o morning coat como es conocido en inglés
  • Semi formal (hoy ya considerado como formal y se diferencia del anterior por la longitud más corta de la chaqueta)
  • Informal. Todas las demás formas que conllevan por supuesto, el uso de un traje y corbata

El chaqué es la prenda más antigua de todas las usadas en bodas. El chaqué no se creó pensando en el novio; es el atuendo idóneo para los actos que se celebran de día y que requieren, por su nivel de formalidad, un full dress (recepciones oficiales, diplomáticas, balls etc). Al ser cada vez menos frecuentes estos tipos de eventos, el uso del chaqué hoy en día se reduce prácticamente a las bodas.

La levita, denominada también “cutaway” se prolonga en su parte trasera más larga hasta la altura trasera de la rodilla. En su versión más tradicional no llevaba botón alguno a la altura de la cintura como lo hace ahora. Por el contrario, la levita tenia dos ojales (uno a cada lado de la levita) que se juntaban con una especie de gemelos (los sastres lo llamaban link front). Hoy, por el contrario, las levitas tienen un ojal con un botón, o en su caso un doble botón gemelo, que se puede unir tanto desde dentro a fuera como viceversa con el otro lado del chaqué. Las solapas terminan ligeramente en forma puntiaguda.

Su color es solo admisible en negro o gris. Si optamos por el color gris debemos tener en cuenta que no puede ser cualquier gris. Éste debe ser un gris oxford o un gris medio (lo que los sastres denominan un mid-gray) El gris oxford es un gris muy oscuro que podría pasar perfectamente por negro. El uso de este gris oxford es muy recomendable en nuestro país al proyectar la luz mejor que el negro. Últimamente, para mi sorpresa, he podido ver chaqués de color azul marino e incluso con raya diplomática. Esto es de todo punto inadmisible.

Los pantalones nunca llevan vuelta. No debemos olvidar que el morning coat es de las prendas más formales y la vuelta nunca se debería contemplar en este tipo de atuendo. Los pantalones son los clásicos cashemere stripes de rayas negras y grises. No nos debe confundir su nombre ya que estos nunca han sido de cachemira sino de algodón. Los pantalones no deberían llevar ni cintas para pasar el cinturón. Unos botones interiores permiten poner los tirantes. En todo caso unas pletinas pueden ayudar a ajustarlo algo más si este es nuestro deseo. Las pinzas inglesas, al contrario que las españolas e italianas, se abren hacia dentro y no hacia fuera.
Si preferimos la opción mid-grey no debemos olvidar que tanto el color de la levita como el de los pantalones y el del chaqué deben ser exactamente iguales. Tradicionalmente, cuando el uso del chaqué no sólo se reducía a ocasiones muy puntuales, el uso del chaqué mid-grey estaba considerado como un morning coat demasiado informal y sólo era apto para asistir a las carreras de caballos.

El chaqué gris, que con tanto gusto se ve lucir al Príncipe Carlos, no hace mucho tiempo fue hasta objeto de burla. Concretamente en la celebración de las famosas carreras de Ascot, el Duque de Windsor (por aquel entonces Príncipe de Gales) en su afán de innovar, sorprendió a los invitados al Royal Enclousure vistiendo un chaqué gris. Fueron tales las miradas de los demás miembros de este prestigioso recinto, que el padre del Duque de Windsor le prohibió la entrada al mismo con ese chaqué. El entonces Príncipe de Gales obedeció a razones y al día siguiente compareció con la levita negra que mandaba la tradición.

Actualmente, en contra de lo que mandan los cánones más estrictos, el color gris se admite en las bodas que se celebran en los meses de verano y de día. Una de las ventajas de este color es que permite una mayor variedad de colores en los pocket squares y en el color de las corbatas.
Otra prenda imprescindible es el chaleco. Éste puede ser sencillo o cruzado. Mi humilde opinión es decantarse siempre por el chaleco cruzado. Es infinitamente más elegante. El color debe ser claro. Un gris claro, un crema amarillo o un azul pálido son buenas opciones. Debemos huir de los estampados tipo fantasía o de los colores que nos hagan olvidar que estamos ante una vestimenta estrictamente formal. Es una boda, no el Golden Day. El lino es el mejor material para el chaleco. Otras opciones menos clásicas son la lana y el boxcloth (estos dos últimos sólo para el invierno). Si hemos optado por el chaqué gris entero el chaleco debería ser del mismo material que la levita y los pantalones.

El chaleco es la “tercera pieza” del traje que nos permite llevar la levita abierta. De hecho queda mejor abierta que cerrada al mostrar la belleza y elegancia del chaleco.

El tema de la camisa es algo más complejo. Hasta los años 70 se estilaba la camisa con el cuello denominado “wing” y se adornaba con un “pañuelo” tipo ascot.
Hoy en día sólo en los ambientes más tradicionales se sigue usando esta preciosa combinación. En todos los demás el cuello “wing” se ha sustituido por el popular “down collar”

La camisa debería ser blanca, azul clara o amarilla muy clara (manteniendo el cuello blanco). La opción de rayas azules y blancas es también perfectamente aceptada (como muchos de vosotros sabe, es mi preferida). Los puños de la camisa pueden ser blancos o, como ya en otro artículo comenté, mejor si son del mismo color que el cuerpo de la camisa. El cuello también en este caso debe ser blanco. Elijamos el color que elijamos, debemos siempre huir de colores llamativos.

En cuanto al tipo de cuello debemos decir que lo idóneo sigue siendo decantarse por una camisa con un cuello almidonado desmontable. Un cuello estándar no tiene la majestuosidad que requiere un morning coat. Para los que opten por cualquier otra opción no deben olvidar que si o si, el cuello debe ser blanco. Solo el cuello blanco tiene la formalidad que requiere este atuendo.

La camisa siempre será de puño doble. Los gemelos tipo botón son muy recomendables para una ocasión formal como ésta.

El tipo de nudo de corbata adecuado para este conjunto no es otro que el four-in-hand.

La moda inglesa, paradigma de la elegancia clásica masculina, cuenta con una gran variedad de corbatas confeccionadas sólo para bodas (las coloquialmente denominadas wedding ties). Son de color plata o mezcla de gris y negro. No debemos olvidar que la formalidad del morning coat nos obliga a vestir una corbata a la altura de éste, y no aquellas que podríamos llevar cualquier día a la oficina o para asistir a otro tipo de fiesta.
Una bonita tradición inglesa es que el novio regale a cada testigo una corbata. Si nuestro bolsillo nos lo permite, evitaremos con este regalo encontrarnos testigos con corbatas fucsias, rojas fuego, naranjas, verdes etc. Tampoco debemos regalarles a todos los testigos la misma corbata ya que al final podemos convertir el morning coat en un uniforme. La más prestigiosa casa Napolitana de corbatas ha aumentado sus ventas en gran medida, debido a la moda de regalar, en las bodas más elitistas, a todos los invitados una corbata recordatoria de tan señalado día. Yo personalmente prefiero este detalle al ya soso cigarro cubano.

Como no todos los caballeros poseen un chaqué en propiedad, debemos concienciar a los testigos que opten por alquilárselo que, al menos la camisa, el chaleco y la corbata no sean los aburridos que se encuentran en estos establecimientos.

Si hay alguna prenda que no debería pasar nunca de moda, esa es el chaqué. Si tenemos en cuenta esto y que un chaqué se puede adaptar fácilmente a los kilos que inexorablemente el tiempo trae consigo, deberíamos pensar en confeccionárnoslo a medida o en el peor caso en comprárnoslo. Es muy poco frecuente que una novia vista el vestido de su madre; en cambio no lo es tanto ver a un novio con el chaqué que su padre lució en su boda.

Los zapatos. Si queremos ser puristas sólo deberíamos contemplar las botas tipo “balmoral” en negro. Es el mejor momento para hacer semejante inversión en estas maravillas. Además, éstas las podemos luego vestir perfectamente con un traje normal (quedan fenomenal). Aunque yo no soy muy partidario de ellas, el mismo modelo existe con parte en lona clara y los botones forrados. Otra opción menos elegante pero no por ello menos adecuada, son los zapatos oxford en negro y sin adornos. O en su caso, sólo un pequeño adorno en la puntera.
Los calcetines deberíamos intentar que no fueran solo negros. Si encontramos algunos que mezclen el blanco y el negro o en color plata mejor que mejor.
Un pañuelo blanco de lino es obligatorio. Si bien se puede mostrar en forma de “U” invertida, podemos optar por la sencilla terminación en línea recta que no debería verse más de 1/4” .

Desgraciadamente no se observan en nuestro país muchos caballeros que tengan el suficiente estilo de llevar una bonita flor. Esto sigue siendo frecuente verlo en Inglaterra. Si optamos por esta opción, como deberíamos, tenemos que huir de las flores ya fabricadas para estas ocasiones. Suelen ser demasiados ostentosas. Tampoco deberíamos fijarlas a la solapa con algún tipo de pin. Por el contrario tenemos que introducirlas por el ojal de la chaqueta y hacer descansar el rabillo en el lazo confeccionado para tal propósito en toda buena levita. Un disimulado clavel blanco, algo más pequeño que el que el Duque de Windsor lución en su boda, es una opción segura. Si creemos tener buen gusto, podemos combinarlo con la corbata e incluso robarle una al bouquet de la novia siempre y cuando no desentone con nuestro atuendo.
Otro de los complementos que desde El Aristócrata pensamos que todo caballero debería poseer para las ocasiones en que vista el morning coat es un reloj de bolsillo de oro de época. Optemos o no por este elegante complemento debemos siempre evitar llevar un reloj de llamativas dimensiones. Una vez más, no debemos olvidar que un chaqué es algo muy clásico y los complementos deben estar a la altura.
Los top hat son los sombreros indicados para esta celebración. Solo un consejo respecto a éste: si no lo hemos vestido antes o nuestros testigos no lo van a llevar, mejor cuidar todos los demás detalles y dejar éste para eventos más lúdicos como las carreras de Ascot.
Normalmente son las prendas más formales y las más antiguas las que antes desaparecen del atuendo del caballero. Sin embargo, sorprendentemente, esto no ha ocurrido con el morning coat al haber llegado a nuestros días con buena salud mientras que el atuendo semi-formal por excelencia, el stroller, a penas se viste ya.

Como hemos dicho al principio del artículo, la principal diferencia entre el full dress y el semi-formal radica en la longitud de la chaqueta

El stroller cada vez se ve menos debido principalmente a la poca utilidad que se le puede dar. Quitando el día de la boda, un bautizo etc., éste atuendo se usa muy poco. Ni es apto para ir a la oficina, ni tampoco para los actos que requieren un full-dress.
La chaqueta tiene gran parecido a cualquier otra de un traje de dos piezas con la particularidad de que las puntas de las solapas terminan en forma puntiaguda. Puede optarse por la chaqueta sencilla o cruzada siempre y cuando, como hemos dicho, terminen las solapas en punta.
Su color es similar al del chaqué, negro con gris o gris oscuro.

Los pantalones deben ser tipo striped o checked

La camisa, al contrario que en el morning suit, sólo puede ser en su modalidad turndown collar. Todas las demás normas referentes a la corbata, zapatos, complementos etc, son iguales a los del morning coat. Sólo difiere lo referente al sombrero. El stroller no admite un top hat. Por el contrario debemos optar por el modelo hamburg o el bowler.

La principal razón por la que el uso del stroller tuvo gran aceptación en el pasado, no fue otra que en determinados ambientes de las principales ciudades el traje, tal y como lo conocemos hoy, no era lo suficientemente elegante para ir a la oficina. Siguiendo la pauta de que la longitud de la chaqueta nos ayuda a clasificar los atuendos según su grado de formalidad, no debemos olvidar otra prenda muy querida en El Aristócrata: la dinner jacket o cómo más coloquialmente se la conoce el tuxedo. Debido a la magnanimidad de la dinner jacket, ésta se merece un artículo aparte y no entraremos ahora a describirla. Sólo un pequeño adelanto: aunque cada vez sea más frecuente ver al novio y a los testigos, en países como Estados Unidos, portando dicha prenda, ésta es solo apta para ocasiones de noche. Y aunque la boda sea de noche, el morning coat sigue siendo la prenda más adecuada. También debemos huir de la white tie en bodas. Si ninguna de las opciones anteriores le convencen siempre puede optar a la hora de afrontar tan importante día por el informal dress.
Este término para nada hace referencia a pantalones casual, polos etc. El término informal dress se utiliza desde los años 30 para hacer referencia a un atuendo que sigue exigiendo traje y corbata.

Aunque desde nuestro punto de vista, todo caballero debería vestir un chaqué el día de su boda, debemos comprender a aquellos que antes de hacer una inversión tan importante, prefieren realizarla en un traje al que poder sacar más partido.

Si nos decantamos por la opción de vestir un traje “normal” debemos recordar que éste debe ser de color oscuro, sin estampado alguno. Los trajes diplomáticos no son adecuados al ser estos la referencia en el vestir de los negocios. No debemos olvidar que no se debe ir a nuestra boda con el mismo traje que podríamos ir a la oficina.

Lo más sencillo sería optar por un traje de dos botones gris oxford o azul midnight y un chaleco del mismo color que la chaqueta y el pantalón. El chaleco cobra aquí una gran importancia al dar la seriedad a nuestro atuendo que toda boda se merece. Aunque hay caballeros que por tratarse de un traje normal prefieren optar por un chaleco sencillo, desde mi punto de vista, es mejor aquí también el cruzado ya que su uso no va a ser para ir a la oficina sino para ir a nuestra boda. Además el uso del chaleco cruzado dará un cierto aire de morning suit a nuestro traje.

Si cuando estudiamos el morning coat, hicimos hincapié en lo acertado de hacérnoslo a medida, en el caso del informal dress resulta prácticamente obligado. Hoy es casi imposible conseguir un traje de tres piezas medianamente aceptable. Simplemente ya no se hacen.

Si no queremos pasar por el proceso de confeccionarnos tampoco un traje a medida, la última opción que tenemos es un traje azul marino cruzado. Éste si es fácil de encontrarlo en muchas tiendas.Los accesorios a utilizar son los mismos que en la vestimenta formal; aunque es mejor olvidarse de cualquier tipo de sombrero.

Espero que estas notas nos ayuden a todos a distinguir cuando un novio, o en su caso un testigo, va vestido correctamente. Si bien el morning coat sigue siendo la prenda más elegante y la más apropiada, el mal uso que se hace de este atuendo, demuestra que muchas veces un sencillo traje azul marino cruzado, vestido y complementado conforme los cánones clásicos, es mucho más agradable a la vista.

El Aristócrata

Bibliografía utilizada: The suit: A Machiavellian Approach to Men´s Style; Nicholas Antongiavanni

jueves 17 de julio de 2008

El Sombrero

Si complementos como el pocket square, los calcetines etc. hablan del estilo de su portador, el sombrero lo hace de su elegancia.

Atendiendo a los tiempos que corren para la moda masculina clásica, no nos debe extrañar que el uso del sombrero sea poco menos que testimonial. Si en los años 30 y 40, independientemente de la clase social a la que se perteneciese, ningún caballero abandonaba la puerta de su casa sin su querido compañero, hoy éste sólo se ve en personas de una determinada edad o en caballeros que no prestando atención a las modas del momento conocen de las múltiples virtudes de éste genial y sobre todo práctico complemento.
El pequeño Edward (más tarde Duque de Windsor) ya apuntaba maneras en 1912

El sombreo cumple tres funciones: una de abrigo, una de complemento decorativo en el vestir y una social.

El sombrero es junto a las gafas de sol, el complemento que mayor finalidad práctica tiene. Es por ello por lo que su uso está más que justificado y no nos debería dar vergüenza alguna vestirlo.

La cabeza es seguramente la parte del cuerpo por la que más calor se desprende y el sombrero ayuda a que esa pérdida sea menor. Nos protege tanto del frío como de la exposición directa al sol. El ala del sombrero proporciona a la parte superior de la cabeza la sombra que no nos ofrece ni siquiera unas gafas de sol. En temporadas de lluvias es muy práctico al permitirnos olvidar el engorroso paraguas y evitar mojarnos tanto la cabeza como parte del torso.

Sir Anthony Eden con su sombrero Homburg

Sus detractores encuentran razones de no mucho peso para huir de él. Éstas son principalmente las que sitúan al sombrero como algo que forma parte ya del pasado o que hace que nuestro look parezca uniformado. Muchos de estos en cambio se aventuran a llevar (que no a vestir) sombreros en lugares no apropiados y siguiendo en sus formas los dictados absurdos de la moda del momento.

Si el sombrero ha acompañado al caballero más de 900 años y le ha ayudado a protegerse del clima en El Aristócrata no entendemos cómo ahora simplemente se reniega de él.

Un icono del estilo: Fred Astaire
Es cierto que los tiempos van cambiando y que ahora el clima es más benigno y muchos caballeros no quieren que su cuidado peinado se vea arruinado por el uso del sombrero. También es cierto que al ser una prenda en extinción su uso requiere de un caballero con gran seguridad en si mismo y confianza. No obstante, las marcas más tradicionales de sombreros han sabido adaptar éstos a los nuevos tiempos sin perder su figura clásica (los sombreros de los años 30 tenían una copa ¾” más alta de los de hoy en día) y vuelven a poner a nuestra disposición un abanico muy amplio donde escoger.

No es necesario esperar a que se nos caiga el pelo o a superar los cincuenta años para demostrar nuestra elegancia y buen gusto. Seguramente un clásico sombrero Fedora siempre añadirá un plus a nuestro conjunto final, ya sea éste formal o casual.

Los Príncipes William y Henry con sombreros bowler

El sombrero también desempeña una función social. Como escribe Giuliano Folledore en su libro “El sombrero de Hombre”: “el sombrero tiene la misión de señalar un rango, enfatizar autoridad, identificar a líderes, unir a miembros de una comunidad, distinguir clases sociales y nacionalidades.......”

Dependiendo del tipo de sombrero que usemos, éste puede hablar de nuestro estatus social como pocas prendas lo pueden hacer.

Winston Churchill ya desde joven hacía alarde de la elegancia que le acompañaría durante toda su vida

Existen muchos tipos de sombreros, aunque mis preferidos siguen siendo los Fedora y los Trilby (de ala algo más estrecha que los anteriores). Para las ocasiones más formales, si no nos atrevemos con los Top Hat, los Homburgs son siempre una apuesta segura. Para las épocas de calor nada como los sombreros Ecuatorianos.

El sombrero históricamente también ha tenido la finalidad de ser utilizado para demostrar respeto y admiración hacia las señoras. No hace tantos años era todavía frecuente el gesto de llevarse la mano al sombrero como muestra de cortesía y respeto al saludar a una dama. Diferentes fuentes demuestran que ya en el año 1100 los caballeros de Milán se descubrían al empezar una conversación.

Hay unas normas básicas que debemos observar los caballeros que nos decantemos por el uso del sombrero.

Cuando estemos sentados en sitios no abiertos siempre debemos estar descubiertos y si no hay ropero específico para él se debe mantener sobre las rodillas.

Si nos cruzamos por la calle con un conocido nos debemos descubrir un poco antes de estar a su altura y no nos debemos cubrirnos de nuevo hasta habernos alejado un poco.
Si se saluda a alguien al abordarle, hay que quitarse el sombrero cinco o seis pasos antes de llegar a él.

Cuando vistiendo sombrero nos dispongamos a saludar a otro caballero o a una dama hay que tomar el sombrero con la mano derecha, desprenderlo enteramente de la cabeza y, estirar el brazo hasta abajo, agarrando el sombrero por el borde.

El Príncipe Carlos y la desparecida Diana de Gales

A la hora de acceder a un lugar donde tengamos conocimiento de antemano que se encuentra un personaje relevante hay que quitarse siempre el sombrero antes de entrar en dicho sitio. Una vez dentro debemos prestar atención a la postura de los demás caballeros. Si éstos están de pie y descubiertos, estamos obligados a mantener la misma postura y poner éste debajo del brazo izquierdo o delante de sí, sobre el estómago.

Clark Gable descubriéndose al bajar del tren vistiendo otra prenda muy querida en El Aristócrata pero desgraciadamente también ya olvidada: el overcoat

Como norma general nos debemos descubrir cuando saludemos a un conocido, especialmente cuando éste sea una dama, al entrar en un lugar donde hay personas relevantes, al dar o recibir una cosa, cuando nos dirijamos a personas de un estatus superior etc. Respecto a estas últimas personas, se debe siempre descubrirse, pero no es necesario mantenerse descubierto, a menos que se les sea muy inferior. Sin embargo nos mantendremos descubiertos en el caso de que entablemos conversación con una persona de “rango” superior y no nos debemos cubrir hasta que dicha persona nos lo proponga.

La comitiva que recibe al Príncipe de Gales se cubre tras saludar a éste

Si bien debemos animar a cubrirse a aquellos que se han descubierto por considerarnos de posición superior, nunca deberemos optar por esta opción cuando nos encontremos frente a un superior.

Encontrarnos en situaciones como las anteriormente descritas no es frecuente en nuestros días aunque llegado el caso debemos conocer las normas a observar. Lo que si es frecuente es cruzarnos con una señorita ante la que nos debemos descubrir como norma de caballerosidad. Descubrirse ante una dama es una muestra de cortesía que todo caballero debería atender y toda dama aceptar. Esta muestra de etiqueta se ha observado durante cientos de años y no deberíamos abandonarla ahora.


A pesar de que como establecíamos al principio del artículo el uso del sombrero está desapareciendo de nuestro país, hay otros como en Italia donde su uso está más extendido. En otros como Estados Unidos el sombrero está resurgiendo en estos últimos años y hay casas de gran prestigio especializadas en su confección a medida.

Desde El Aristócrata os animamos a todos a dejar atrás las malas modas de tiempos pasados pero a no abandonar las buenas. En la moda masculina clásica no todo tiempo pasado fue peor.

El Aristócrata