Seguramente ya tengamos elegido donde descansar estas semanas estivales pero si todavía hay quien no se ha decidido, este Jueves El Aristócrata no hablará de moda masculina e intentará echar una mano para que nadie se quede sin disfrutar de un verano Aristócrata.
Si bien las posibilidades en España son infinitas y en muchos casos no tienen nada que envidiar a las de fuera de nuestras fronteras, hoy el Aristócrata se centrará en tres de las localidades extranjeras más elitistas del mundo para disfrutar del Sol.
Si de elitismo y tradición se trata, parece obligado empezar hablando del archiconocido rinconcito de la Costa Azul, Saint Tropez.
Saint Tropez debe gran parte de su fama a dos personajes femeninos. En primer lugar y por orden cronológico a María de Médicis quien en el año 1600 desembarcó en este pueblecito en un barco engastado en nácar, marfil y ébano.
Y si con María de Médicis llegó el lujo, con Brigitte Bardot llegó el glamour. Ella fue la reina indiscutible del lugar en los años 60. Allí rodó la película ‘‘Y Dios creó a la mujer’’; película que encumbró definitivamente a fama mundial St. Tropez.
Desde entonces, Saint Tropez ha hecho honor al significado de su nombre y ha sido lo más de lo más. Por sus calles han desfilado desde estrellas de Hollywood, millonarios, cantantes, hasta árabes acaudalados y duquesas rusas.
Uno de los lugares más emblemáticos de este enclave de la Costa Azul es Le Club 55. Este chiringuito sobre la playa es el punto de encuentro de muchos famosos a la hora de l´aperitif. A pesar de no contar con ninguna característica destacable, si se quiere pasar desapercibido es casi obligatorio que el atuendo sea - si bien no elegante- si de marca y logo conocido.
Otro clásico del lugar es Le Senequier; lugar idóneo para tomar el café y deleitarse con los yates amarrados en el puerto cuya blancura contrasta con el color ocre de las fachadas de las casas formando una estampa incomparable.
Las discotecas VIP y Papagayo son las preferidas por los exclusivos visitantes. No obstante, si quieres demostrar tu pertenencia a esa clase social debes reservar mesa en Les Caves du Roy, en el hotel Byblos y pedir la archiconocida botella de seis litros de champagne Louis Roederer.Alguien dijo una vez que siempre habrá clases y en Saint Tropez no se conoce la excepción a esta máxima. Si bien cada día es más frecuente el personaje que tras apropiarse del look adecuado quiere hacerse pasar por un millonario más, para formar parte de la élite tropezienne debes hacer tu entrada a Saint Tropez en yate, jet privado o helicóptero. No hay propietario de yate que se precie que no celebre al menos una fiesta en él. La competencia se vuelve feroz a la hora de celebrar la fiesta más exclusiva.
Si decidís prescindir del yate tendréis que alquilar una villa o en Le Quartier de Capon o Les Parcs.Uno de los atractivos de Saint Tropez son sus estrechas y tranquilas calles, flanqueadas por mansiones y palacetes provenzales que evocan aquellos elegantes tiempos pasados. Y aunque sus calles no están concebidas para ello, todo lo que no sea pasearse por éstas con un Ferrari, Bentley o un Lamaborghini te excluirá automáticamente de la beautiful people de Saint Tropez.
La playa La Voile Rouge sigue siendo un referente en cuanto a animación y glamour se refiere. La playa de Les Jumeaux es una de las mejores para el baño.
La elegancia del visitante de los años 60 contrasta con el personaje más cool que se ha adueñado de St. Trop. A pesar de esto, Saint Tropez fuera de los meses punta del verano es un lugar encantador.
Otro lugar para perdernos este verano es Porto Cervo; situado en la parte septentrional de Cerdeña, en Costa Esmeralda. Si Brigitte Bardot fue vital a la hora de dar a conocer a la jet set del momento Saint Tropez, el Aga Khan fue clave a la hora convertir esta zona salvaje en un lugar de recreo para millonarios en los años 60.
El Príncipe Karim Aga Khan (Aga Khan IV) supervisando el desarrollo de Porto Cervo 1960
En Porto Cervo se encuentra uno de los club náuticos más elitistas del mundo: el Yacht Club Costa Smeralda creado por el Aga Khan en 1977. En su Piazza Azzurra se celebran un sin fin de actividades durante todo el año. El edificio principal alberga 24 habitaciones tanto para los participantes en las regatas como para los miembros del mismo. Igualmente, el Yacht Club Costa Smeralda es conocido por su exclusivo wellness centre y por sus elitistas fiestas que alrededor de su piscina se celebran.
La vida en Porto Cervo es muy similar a la descrita en Saint Tropez. El día empieza siempre después de la una de la tarde. A esta hora parten los yates para las calas y playas adyacentes. Éstos se suelen congregar en la impresionante playa de Capriccioli. También suelen amarrar en la Playa Liscia Ruja o en Baja Sardinia. Las aguas de Porto Cervo son consideradas como las más limpias del Mediterráneo.
Después del baño de rigor y del cocktail es obligado el paso a sus chiringuitos donde en sus rudimentarias mesas comparten mesa y mantel la aristocracia Europea y el mundo de las finanzas.A continuación de una suculenta comida nada mejor que refugiarse nuevamente en el yate y disfrutar del penúltimo Kir Royal. La alta sociedad vuelve a la calle siempre después de las ocho de la tarde. Es entonces cuando se cambian los nudos por los km/h y los Bentley empiezan a acumularse en los alrededores de la Piazzetta.
No nos podemos despedir de Porto Cervo sin hacer una mención especial al complejo seguramente más famoso de toda Cerdeña: el Billonaire Club.
La popularidad de Saint Tropez y en menor medida la de Porto Cervo, han convertido a estas dos localidades en centro del turismo mundial perdiendo quizá esa exclusividad y elegancia inicial. Desgraciadamente la globalización ha traído consigo que un sitio apenas explorado en cuestión de pocos años pueda llegar a estar masificado.
Seguramente no se salvará de este maleficio Hvar por lo que aprovechemos que no todo el mundo está familiarizado todavía con este isla de Croacia para ponerla en nuestro primer orden de preferencia.
Hvar está considerado por la revista Traveller como una de las diez islas más bonitas del mundo junto a Bali, Zanzíbar o Capri. Su popularidad viene desde mediados del XIX al ser el lugar de vacaciones de varias Monarquías europeas. La Reina Elizabeth financió la construcción de uno de los primeros hoteles de Hvar terminado en 1899.

La vida en Hvar si difiere en gran medida a la que podemos encontrar en Saint Tropez o en Porto Cervo. Aquí no hay que esperar a la una de la tarde para empezar el día. La llegada de los catamaranes a partir de las diez de la mañana marca el inicio de ésta. 
Nos encontremos hospedados en alguno de los escasísimos hoteles de la isla o hayamos llegado a la isla en barco, no debemos dejar pasar la oportunidad de desayunar en la terraza del Café Pjaca; lugar perfecto para ver despertar a la cuidad.
A continuación podemos dirigirnos a algunas de las playas de agua cristalina a tumbarnos al sol sin más preocupación que “mantenernos vivos” hasta que llegue la hora del almuerzo. Si contamos con barco podemos dirigirnos a la playa de Dubovica o a la Zarace. Sin embargo, la proximidad de las playas del centro de Hvar hace que se pueda acudir a la mayoría de ellas a pie. Si queremos tranquilidad debemos huir, si o si, de la playa Milna.
Los más “activos” no deben olvidar que la siesta no es patrimonio único de España, y será difícil encontrar cualquier actividad por las calles de Hvar antes de las cinco de la tarde.
Para los que no quieran disfrutar de las múltiples actividades culturales que ofrece Hvar o simplemente quieren alargar la noche, el penthouse Top bar del Hotel Adriana ofrece a parte de unas maravillosas vistas, un gran ambiente.
No nos podemos marchar de Hvar sin visitar el BB Club bar del hotel Riva. A pesar de contar con más de cien años conserva el encanto de todos los Small Luxury Hotels of the World.











A la hora de diferenciar una buena camisa debemos tener en cuenta varias cosas:
El uso del canesú en la camisería a medida debe servir para mucho más que para ser simplemente una herramienta de marketing. Normalmente, todos tenemos un hombro ligeramente más alto que el otro y el canesú es el perfecto aliado para evitar que la camisa produzca un efecto óptico no deseado.




En la siguiente fotografía encontramos una muestra de la mayoría de cuellos que existen en la actualidad:
Existen principalmente tres tipos de cuello: el cuello inglés que es estrecho entre las puntas y de gran anchura para cubrir gran parte del cuello; el cuello italiano de puntas separadas que exige corbatas y nudos anchos y el cuello americano que al llevar una pequeña trabilla hace que la corbata sobresalga de la camisa acentuándose su carácter.

Aunque no hay mejor personalización para una camisa que su propio corte hay caballeros a los que les gusta grabar sus iniciales en ellas. Éstas se suelen bordar en la pechera izquierda. Fred Astaire acostumbraba llevarlas en la manga izquierda de la camisa. Últimamente se ven también en los puños. 











