jueves 29 de mayo de 2008

Bespoke. Parte I: Into the fitting room


Uno de los pasatiempos preferidos de cualquier caballero es sufrir el placer de hacerse un traje a medida.

La sastrería entendida de la manera más tradicional está desapareciendo debido a que los grandes sastres se están jubilando y la necesidad de muchos años de aprendizaje y el duro trabajo que ésta exige hace que las generaciones más jóvenes se decanten por otras profesiones. En España, por ejemplo, hoy en día es difícil encontrar más de cinco o diez sastrerías que trabajen con la profesionalidad, el cuidado y el mimo necesario para hablar verdaderamente de bespoke.

Este fenómeno contrasta con la oferta más reciente de muchas tiendas de ropa de caballeros de ofrecer confección de trajes, chaquetas, camisas, etc. a medida. Nunca debemos confundir éstas con los verdaderos sastres. En muchos casos, incluso en el de tiendas muy reputadas, su confección está más cercana al ready to wear que al bespoke.

Seguramente todos conocemos “sastrerías” o tiendas de caballeros donde el mismo dependiente te coge las medidas, las apunta en un formulario y las manda a una fábrica donde las adaptan a patterns ya confeccionados y una vez en la tienda, se hacen unos retoques finales y el traje es vendido como si hubiese sido hecho a medida. Si bien esto es obviamente mucho más barato que las sastrerías de Savile Row, no se le puede denominar bespoke.

Para hablar de bespoke es necesario que casi la totalidad del proceso se haga a mano, que el sastre tenga en cuenta infinidad de características de cada cuerpo, que disimule los defectos que todos tenemos y que potencie nuestras virtudes, que sepa transmitir a cada parte de nuestro traje las proporciones que mejor se adaptan a cada uno de nosotros, que te ayude incluso en la elección de los botones y el forro del traje, etc.; en definitiva es aconsejar, saber tomar la medidas, cortar, coser, repasar, probar, ajustar y planchar el traje que solo se cose para uno de nosotros.
En este artículo introductorio al bespoke vamos a dar unos apuntes básicos para que, ya bien sea un traje ready to wear o bespoke, sepamos qué errores son los más frecuentes en el resultado final y qué debemos evitar a toda costa. De esta forma, nuestro traje tendrá una terminación mucho más cuidada que la de muchos caballeros que desabotonándose un botón de la chaqueta nos quieren gritar a todos que sus trajes están hechos a medida. Muchos de estos caballeros deberían acudir a la sastrería auténtica para saber que si un traje ha sido cortado y cosido por un verdadero profesional este detalle es del todo punto insignificante y hasta ridículo y vulgar. Siempre he dicho que hay que tener la posibilidad de desabotonárselo pero la clase y el gusto para mantenerlo abrochado.

Fred Eltham, uno de los mejores sastres de Savile Row

Empecemos hablando de la prenda a la que más atención siempre debemos prestar: la chaqueta.

Como bien demuestra la figura del medio de la siguiente viñeta, la chaqueta debe permitir ver parte del cuello de la camisa. No deberá tapar éste ni enseñarlo en su totalidad.

Esto debe ser así tanto cuando ésta esté abierta como abotonada. Tampoco debe de cambiar de posición ni cuando andemos ni cuando nos sentemos.

Igualmente, el cuello de la chaqueta debe estar en contacto permanente con la camisa y no debe abrirse ni por delante ni por detrás.

Sobre la longitud de la chaqueta, a pesar de los gustos personales de cada uno, hay unas normas básicas que no podemos dejar de observar.

Como norma general se determinará la longitud de la chaqueta teniendo en cuenta la relación de su longitud con el brazo. De esta forma permaneciendo de pie y dejando caer libremente nuestro brazo, la altura de los nudillos establecerá la longitud de la chaqueta.

Otra forma de establecer la longitud de la chaqueta es haciendo que ésta divida en dos partes iguales la distancia que va desde el cuello de la chaqueta hasta el suelo.

Un fallo bastante común en muchos caballeros es llevar las mangas de la chaqueta demasiado largas y en cambio las de la camisa demasiado cortas. Como pauta general, el largo de la manga debería llegar hasta el hueso de la muñeca y desde aquí hasta donde empieza a ensancharse la mano se debería extender la camisa. Nunca la parte de la camisa que sale por debajo de la chaqueta debería permitir ver el gemelo. Éste marca el límite.

Como desgraciadamente nosotros no tenemos el pattern sobre el que se basó el diseñador para confeccionar la chaqueta que vamos a comprar, hay que observar que el cuello de la chaqueta no se termine subiendo y provocando la habitual arruga en el comienzo de la espalda.

Un buen sastre nos aconsejará sobre cómo de ajustada debe ir la chaqueta según nuestra complexión. Hoy es bastante frecuente ver chaquetas excesivamente ceñidas las cuales al mínimo movimiento producen la famosa X a la altura del botón. Esto es del todo incorrecto. La chaqueta debe permitir tener el suficiente espacio entre ella y nosotros para movernos con libertad. Una chaqueta bespoke no debería producir ninguna arruga ni aunque introdujéramos la cartera y el móvil en ella. Incluso debe admitir sentarnos con ella abrochada sin que esto nos resulte incómodo. Y todo esto, por supuesto, sin que parezca en ningún momento que nos está ni un centímetro grande.

En la siguiente viñeta apreciamos muchos de los errores con los que nos podemos encontrar cuando compremos prendas ready to wear: el cuello de la chaqueta se desplaza hacia atrás, el de la camisa es demasiado grande, las mangas de la chaqueta y de la camisa son demasiado anchas, las solapas se unen muy arriba en el torso……..

El pantalón debe quedar sobre la cintura y no sobre la cadera.

Éste irá poco a poco estrechándose hasta llegar al zapato. Si bien hay que, una vez más, tener en cuenta la fisonomía de cada uno, yo optaría por un ancho a la altura del zapato no menor a 21cm ni mayor a 24cm.

El largo del pantalón es seguramente la opción en la que es más difícil equivocarse al no existir una norma claramente establecida. Independientemente del largo que escojamos, se debe evitar enseñar el calcetín.

La opción mid-atlantic es muy recomendable para caballeros de poca estatura al aportar al conjunto una sensación de alargamiento de la figura.

Un ejemplo de mi preferencia personal en cuanto al largo y al ancho del pantalón:

En próximos capítulos estudiaremos más de cerca los temas en esta primera parte tratados y nos extenderemos en los grandes detalles que marcan si cabe, más la diferencia entre el bespoke y todos los demás tipo de confecciones: las telas, las costuras a mano, el forro de la chaqueta y del pantalón, los materiales de los botones, el número de puntadas, el proceso cortado, el montaje del traje etc.

Todo lo aquí expuesto y el hecho de que hoy en día ciertas marcas, principalmente italianas y británicas, estén cobrando unos precios muy altos por sus trajes hacen que la opción de acudir al sastre sea una tentación a la que todo Aristócrata debería sucumbir.

(*) Las fotos y viñetas han sido sacadas en su mayoría de los libros “El Caballero” de Bernhard Roetzel y de “Dressing the man” de Alan Flusser

El Aristócrata

jueves 22 de mayo de 2008

Lifestyle: Un día en las carreras, El Royal Ascot


A las puertas ya del mes de Junio el calor nos recuerda que como viene siendo costumbre desde 1768 una de las citas obligadas en el calendario social Británico está a punto de comenzar: el Royal Ascot.

Aunque la primera carrera que se celebró en Ascot data del año 1711 es en 1768 cuando la carrera adopta el formato de varios días que hoy conocemos. Este año las fechas elegidas son del Martes 17 al Sábado 21.

Con total seguridad el Royal Ascot es el evento deportivo relacionado con las carreras de caballos más importante de cuantos existen en el mundo. En él se dan cita los mejores caballos con la tradición, el glamour y la alta sociedad británica; todo ello bajo el hospicio de la Reina Isabel II. La Reina, principal valedora de este evento, tiene una especial afición a las carreras y un gran interés en los resultados ya que varios de los caballos que participan en el Royal son de su propiedad. Igualmente, hay jockeys que corren para la Reina y se les puede distinguir por llevar los colores de Su Majestad (maillote púrpura, trenza color dorada y sombrero de terciopelo negro con una franja del mismo color).

El Royal Ascot es también conocido como el “desfile de sombreros” ya que la mayoría de los asistentes, tanto hombres como mujeres como manda la tradición, llevan sombreros.


El Royal Ascot ha logrado tal popularidad que el número de visitantes excede ya de los 300.000 y se reparten más de 3.500.000 de libras esterlinas en premios.

El desfile de celebridades cobrará su máximo esplendor el jueves con en "El Día de las Damas”, fecha en que tiene lugar la Gold Cup y donde la alta afluencia de público obliga a reservar con antelación las entradas.

Como todo evento británico que se precie, en el Royal Ascot no puede faltar champán, salmón ahumado, fresas con nata y la clásica bebida del verano inglés, el pimms. Como dato anecdótico decir que en las últimas tres ediciones los restaurantes del recinto sirvieron más de 11.000 langostas.

Existen básicamente tres zonas desde donde se pueden presenciar las carreras:
- La General Admission Area. Localizado a pie de pista (a nivel del césped) y en los asientos situados justo después de ésta y desde donde se pueden seguir las carreras a través de unas grandes pantallas. El precio de la entrada asciende a 54£
- El Silver Ring. Situado a continuación de los asientos de la zona General Admission. El coste de la entrada es de 15£
- El Royal Enclosure. Está sobre la línea de meta y desde ella se puede ver muy de cerca la entrada de la Reina. El precio es de 82£

La Familia Real acude en coche de caballos desde el Castillo de Windsor y antes de acceder al Royal Enclosure saluda a los espectadores que se encuentran en el hipódromo.


El Royal Enclosure es sin lugar a dudas la zona más exclusiva de cuantas existen en Ascot. Para poder acceder es obligatorio recibir una invitación por parte del Representante de Su Majestad. Solo caben dos formas para poder acceder. O bien ser miembro del Royal Enclosure o bien ser invitado por alguien que ha presenciado las carreras desde aquí por lo menos durante cuatro años no siendo necesario que sean consecutivos. Los extranjeros deberán conseguir una invitación para el Royal Enclosure desde sus respectivas embajadas (estas estrictas normas solo fueron rotas en la anterior edición cuando se permitió la entrada por primera vez en casi 300 años al Royal Enclosure con el hospitality package). Ninguna de estas formas exonera del pago de la entrada. Como dato histórico comentar que en 1901 se nombró a Churchill como el Representante de Su Majestad y era él quien decidía quien podía acceder al Royal Enclosure y quien no.

Aparte de en estas tres zonas se pueden adquirir entradas mixtas que dan derecho a presenciar las carreras desde los diferentes restaurantes que hay en el hipódromo (el Bessborought, el Old Paddock etc). Estas entradas incluyen el famoso hospitality package y su precio va desde 293£ hasta 940£.

El protocolo sobre el atuendo varía en cada zona. En la General Admission la mayoría de los espectadores visten formal y el uso del chaqué y las pamelas es recomendable. Está prohibido el uso de vaqueros y de pantalones cortos. Es admisible, aunque no aconsejable, el uso del traje de chaqueta. Las señoras en las ediciones más recientes se decantaron por diseños de los años 50, corsés y medias de colores.

En el Silver Ring, mucho menos formal que la General Admission, las normas se flexibilizan y se viste de manera más casual.

En el Royal Enclosure se aplica el código más estricto. Para los varones es obligatorio el chaqué en negro o gris y el sombrero. Desde el Aristócrata recomendamos el color gris al ser las carreras en horario diurno. Tanto el gris como el negro son validos como colores para el sombrero. Es importante observar las normas protocolarias a la hora de descubrirse.

Las señoras también deberán llevar sombrero, evitarán enseñar los hombros y la espalda, no llevarán vestidos con tirantes y no vestirán faldas por encima de la rodilla. Los trajes de chaqueta para las damas están admitidos siempre y cuando el pantalón descanse sobre el zapato y la chaqueta y el pantalón sean del mismo color. El uso de guantes es muy frecuente entre las damas. Respecto a las pamelas decir que si bien Ascot siempre llamará la atención por sus extravagantes pamelas, el Royal Enclosure no es el mejor lugar para innovar.

Un pin es el encargado de diferenciar quien es quién en el Royal Ascot.

Desgraciadamente la cobertura de la prensa social internacional, el interés excesivo en el champán y la indiferencia por las carreras por parte de muchos de sus visitantes están convirtiendo a Ascot en un puro entretenimiento social. Por ello muchos profesionales del mundo de la hípica empiezan a decantarse por otras carreras donde las apuestas y los caballos son los únicos protagonistas.

Aunque el Ascot que conoció la generación del Duque de Windsor y el actual han cambiado sustancialmente, el Royal Ascot sigue siendo una cita obligada para todo Aristócrata que quiera pasar un bello día en las carreras.

El Aristócrata

jueves 15 de mayo de 2008

The Gentleman´s Club


Los Gentlemen's Club se crearon en Londres en el S. XVIII en la zona de St. James; el “clubland” donde todavía hoy permanecen los Clubs más elitistas del mundo. Si bien se fundaron en el S. XVIII, ocupando el lugar dejado por los antiguos Cafés, fue a finales del S. XIX cuando éstos alcanzan su máxima esplendor.

El ser miembro de uno u otro Club dependía de las inquietudes de cada cual. Por ejemplo, en el Club Garrick se daban cita escritores, actores y jueces; el Carlton era el refugio del Partido Conservador; el Beefsteak era donde se reunían los intelectuales de la época; o como el de la foto aquí representada el Athenaem que era el lugar de encuentro del Clero, académicos e intelectuales de la talla de Kipling, Palmerston, Dickens, Cecil Rhodes, Churchill y Sir Walter Scott.


Apostar era y es uno de los pasatiempos preferidos de sus exclusivos miembros. Antiguamente estas apuestas no solo eran a las cartas; también se pujaba sobre las cuestiones más diversas como quién se casaba antes, o quién sería el que más huevos comería ese día o quién podría aguantar sin respirar más tiempo.

Otras de las actividades que tanto antes como ahora ocupan gran parte de la actividad de los tradicionales Clubs Ingleses es el disfrutar de una agradable cena con los amigos, acudir a la “smoking room”, jugar al billar o simplemente charlar y tomar el té. Todo ello en un ambiente elegante, intelectual y exclusivo donde si bien ya no es obligatorio acudir con chistera sí sigue siendo obligatorio el uso del traje. Como curiosidad añadir que en las “smoking rooms” de los Clubs más tradicionales el uso de la chaqueta o capa de fumar sigue estando en plena vigencia.

Si hay algo que está totalmente prohibido es hablar de cualquier aspecto relacionado con los negocios.

Los tres Clubs más antiguos y aristócratas de cuantos se crearon fueron el White´s, el Boodle´s, y el Brook´s los cuales hoy siguen existiendo y donde ser miembro es un privilegio reservado para solo unos pocos y un sueño para muchos de los hombres más ricos del planeta, los cuales ven que sus inmensas fortunas no les proporcionan el estatus necesario para pasar a formar parte de las listas de miembros más exclusivas de la alta sociedad.


Entrar a formar parte de estos prestigiosos Clubs es tarea prácticamente imposible. En primer lugar debes ser propuesto por algún miembro del Club. En el caso del White´s a parte del miembro que te propone debes contar con el apoyo de dos más y después conseguir el visto bueno de otros 35 miembros. Conseguido esto, pasas a formar parte del último puesto de la lista de espera. Debes entonces aguardar a que llegue tu turno lo cual significa esperar, con seguridad, varios años. Una vez que te llegue el turno, un comité estudiará de forma muy rigurosa tu candidatura y votará sobre si eres o no apto para ser miembro (asunto llevado a cabo todavía con el procedimiento del blackballing donde el color de las bolas da la respuesta al candidato).


El llegar hasta esta votación no significa que el proceso haya concluido. Esto lo puede atestiguar un candidato propuesto por el Príncipe de Gales que quería ser miembro del White´s y fue descartado por dicho comité. Cuando esto ocurre el miembro que ha propuesto al candidato debería pedir abandonar de forma voluntaria el Club al haber presentado un candidato que no cumplía los altos requisitos exigidos por el resto de los miembros. A pesar de todo esto, el proceso de admisión de los nuevos miembros se sigue guardando con mucho celo y secreto. Solo los Presidentes del Gobierno Británico tienen la seguridad de poder ser miembros del White´s.

Otro dato característico de estos Clubs Ingleses es que históricamente las mujeres no tenían permitida la entrada. Hoy estas tradiciones se están flexibilizando y ya se las permite acceder a ellos pero por una puerta diferente y siempre como invitadas, ya que el estatus de miembro sigue reservado en exclusiva para el sexo masculino.


El White´s, fundado en 1693 y es probablemente el Club más exclusivo de cuantos existen. Ha contado entre sus miembros con innumerables Barones, Condes, Duques, Príncipes, Vizcondes y tuvo al gran Beau Brummell ocupando la mesa del bow window (reservada a la más alta personalidad social).

Su cuota anual es de 850 libras esterlinas. Fue en este Club donde se celebró la despedida de soltero del Príncipe Carlos.

Los miembros pueden invitar a personas ajenas al Club a comer o como le ocurre a uno de los invitados que con frecuencia se deja ver por el White´s, el Príncipe William, a jugar al billar.

Si bien estos Clubs nacieron la mayoría de ellos en Londres, hoy en día muchas ciudades cuentan con Clubs similares. Cabe destacar el Somerset de Boston, fundado en 1826 o los Jockey Club repartidos por Latinoamérica. Desgraciadamente en nuestro país ni el Circulo Ecuestre de Barcelona ni en el Club La Real Gran Peña de Madrid pueden presumir de la exclusividad y elegancia de los citados Clubs Ingleses.

Aunque estos Clubs parezcan algo de otro tiempo, hoy estamos viviendo el resurgir de “clubland” al ser la nueva joven élite inglesa quienes más interés tienen en formar parte de sus miembros. Esto se explica, según el miembro y escritor Tom Stacey, porque es en este tipo de Clubs donde sus miembros se encuentran más cómodos al disfrutar de su tiempo y espacio con aquellas personas que crecieron a su lado, fueron a su mismo colegio y por tanto hablan su misma lengua y comparten la misma cultura.

El Aristócrata

jueves 8 de mayo de 2008

La elegancia masculina clásica; la única moda permanente


Tengo que reconocer que cada día se me presentan más dudas sobre lo que es, en términos de vestir, elegante y lo que no. Y no porque no lo tenga claro, sino más bien porque, ateniéndome a lo que veo, cada día advierto que menos gente comparte conmigo mi opinión. Excepto en lugares y ambientes muy concretos donde la moda clásica masculina es considerada todavía como algo intemporal y muy apreciado, debo reconocer que las denominadas nuevas tendencias se están ganando el aplauso de la mayoría.

No hay más que ver los comentarios de los blogs de moda masculina más visitados y leer las revistas de tendencia masculina para darnos rápidamente cuenta de que el concepto de elegancia de El Aristócrata dista mucho de lo que el momento y las circunstancias imponen.

Atrás quedaron los años 30 donde la existencia de unas reglas no escritas marcaban claramente cuando se estaba vistiendo correctamente y cuando no. Sin embargo, hoy vivimos un periodo caracterizado por la ausencia de todo tipo de normas y el vestir no es una excepción; y se llega incluso a calificar de revolucionario y moderno lo que para nosotros no es más que algo absurdo y ridículo. En definitiva, se ha pasado del tiempo donde los looks más tradicionales británicos eran vestidos con gran distinción por aquellos con cierto gusto y status social al del look del nuevo dandy del S. XXI. Desgraciadamente y aunque estos últimos no se hayan dado todavía cuenta, un personaje como el Duque de Windsor es muy difícil que se repita por lo que seguramente su aspecto en el vestir que ahora ellos ven como muy moderno no será recordado en unos años como algo que marcó una tendencia si no como algo carente de toda elegancia.

Los grandes “gurus” de la moda en su afán de innovar crean colecciones que, desde nuestra humilde opinión, son simplemente absurdas. Y aquí no solo me refiero a lo que se ve en las pasarelas si no a lo que poco a poco se va imponiendo en la calle. Soy del parecer de que se puede vestir de forma atrevida y desinhibida y no por ello hacer el ridículo. Tenemos varios casos de ello como el de Brummell, el de Milton Holden o como fue el caso de Eduardo VIII a quien espero próximamente poderle dedicar un extenso artículo.

Son muchos los personajes públicos a los que por el hecho de serlo se les permite todo e incluso se habla de que crean tendencias y hasta reciben premios por ello. Ante esto me pregunto qué pasaría si a alguno de nosotros se nos ocurriera por ejemplo llevar un traje tres tallas pequeño, o incluso la ropa manchada o rota. ¿Crearíamos también tendencia y saldríamos en revistas o simplemente deberíamos ir a casa a cambiarnos por estar haciendo el payaso?


Una de las cosas que nunca llegaré a entender y que reconozco me saca de mis casillas es ver como en entregas de premios, recepciones y actos oficiales donde el organizador va perfectamente vestido para la ocasión, este tiene que intercambiar saludos con individuos que por el hecho de creerse algo se permiten ir hasta con vaqueros. Esto me parece a parte de mala educación una falta de respeto para el anfitrión.

Soy de los que piensan que se puede ser perfectamente actual vistiendo sin necesidad de llamar la atención. Se puede llevar un traje de chaqueta azul marino con una camisa azul, corbata y pañuelo con por ejemplo, unos Oxford e ir conjuntado infinitamente mejor que los hoy mal denominados dandys.


Es curioso ver como hoy en el año 2008 la forma clásica del vestir de los años 30 de Marshall Field, Anthony Drexel Biddle, Markoe Robertson o incluso de Fred Astaire sigue, con pequeñas modificaciones, tan vigente como entonces. Sin embargo, estoy convencido que lo que hoy se denomina ir acorde con las últimas tendencias no conseguirá sobrevivir ni siquiera unos años. ¿Acaso no son perfectamente adecuados a día de hoy los trajes abajo representados?

En definitiva, la elegancia clásica es como el arte, nunca pasa de moda, pero como dijo Hippolyte Taine “el arte es como un naranjo, que precisa un suelo y un clima adecuado para florecer y dar fruto”.

El Aristócrata

jueves 1 de mayo de 2008

El pañuelo de bolsillo


El pañuelo de bolsillo es como tantos otros complementos, algo tan innecesario como la propia corbata pero que otorga un carácter y una personalidad a quien lo lleva difícilmente alcanzable hasta por ésta.

Hay países como el Reino Unido donde llevar un pañuelo en la chaqueta está más que aceptado; no llama la atención y además es un signo de distinción y elegancia. Por el contrario, hay otros como el nuestro donde su uso está muy poco extendido y no siempre entendido por la mayoría.

Si partimos de que los que participamos en el blog del Aristócrata no formamos parte de esa mayoría y tenemos el gusto lo suficientemente refinado como para valorar el aspecto que da al conjunto un pañuelo bien combinado, tendremos que reconocer que la gran parte de nosotros no lo llevamos sencillamente por timidez.

Qué duda cabe que no todos estamos preparados para llevar un pañuelo de bolsillo y que en España todavía no se admite el uso de éste como se admite el uso de la corbata. Pero no por eso debemos sentir vergüenza y dejar de llevarlo, ya que el ponerse un pañuelo en la chaqueta aporta un toque de estilo y elegancia que será rápidamente percibido por todos los que aprecien el buen gusto en el vestir.

Cada día es más fácil encontrar pañuelos con estilo en España, sin embargo Francia, Reino Unido y Estados Unidos siguen siendo los países donde se puede hallar mayor variedad. Los pañuelos de calidad llevarán las costuras cosidas a mano y estarán confeccionados básicamente con dos tipos de tejidos: la seda y el lino, (el algodón y la cachemira son también muy populares). Será el tejido de nuestra corbata el que nos pueda ayudar a decidirnos por uno u otro. Aparte de esta pequeña norma, perfectamente omitible y por mucho que haya profesionales de la moda que se empeñen en darnos consejos de cómo combinar los pañuelos no hay normas preestablecidas y todo dependerá de nuestro gusto y personalidad.

La mejor forma de saber si combinamos bien nuestro pañuelo es cerciorarnos de que contiene algún color similar al de nuestra corbata, al de la camisa o incluso, para los más atrevidos, al de los calcetines. Aunque muchas de las combinaciones que no observan esta norma también pueden ser perfectamente correctas.

No hay que caer en el error de cuando adquiramos una corbata comprar un pañuelo que vaya a juego. Seguramente el look que nos proporcione será demasiado forzado. Tampoco es necesario tener un cajón lleno de ellos. Con unos cuantos pañuelos que contengan algún tono rojo o azul conseguiremos muchas combinaciones para nuestros trajes y chaquetas.

Aunque existen innumerables formas de lucir el pañuelo (como atestiguan las fotos de este artículo) nunca nos equivocaremos si lo llevamos con la terminación de las costuras en paralelo al bolsillo.

Tampoco hay que pensar que el pañuelo es sólo válido para cuando se combine con traje. Toda chaqueta con un bolsillo es susceptible de llevar un pañuelo; incluso cuando ésta se lleva con vaqueros y mocasines. Es en este look casual cuando el pañuelo cobra su máximo protagonismo.

Una buena forma de iniciarse en el uso del pañuelo es utilizarlo de seda blanco en las ocasiones más formales donde pasará desapercibido y no nos sentiremos observados.

Una vez que nos sintamos más seguros y a gusto con su uso podemos escoger pañuelos blancos con terminaciones cosidas en colores que, sin ser llamativos, proporcionarán un toque muy elegante a nuestra indumentaria y nos permitirán combinarlos con mucha facilidad.


Llegado el momento en que no podamos prescindir del pañuelo al ponernos una chaqueta debemos intentar combinaciones más modernas que, sin desentonar con el conjunto, nos darán un toque de distinción y refinamiento.

Desde el Aristócrata pensamos que el pañuelo es uno de los accesorios, como lo son los zapatos, que mejor nos describe a su portador. El pañuelo nos expresa que la persona que lo luce es poseedora de carácter, no es nada convencional y sobre todo atesora una gran seguridad en su vestir. Y si además lo combina de la forma adecuada indudablemente nos encontremos ante un Aristócrata, al menos, en su atuendo.