
Uno de los pasatiempos preferidos de cualquier caballero es sufrir el placer de hacerse un traje a medida.
La sastrería entendida de la manera más tradicional está desapareciendo debido a que los grandes sastres se están jubilando y la necesidad de muchos años de aprendizaje y el duro trabajo que ésta exige hace que las generaciones más jóvenes se decanten por otras profesiones. En España, por ejemplo, hoy en día es difícil encontrar más de cinco o diez sastrerías que trabajen con la profesionalidad, el cuidado y el mimo necesario para hablar verdaderamente de bespoke.

Seguramente todos conocemos “sastrerías” o tiendas de caballeros donde el mismo dependiente te coge las medidas, las apunta en un formulario y las manda a una fábrica donde las adaptan a patterns ya confeccionados y una vez en la tienda, se hacen unos retoques finales y el traje es vendido como si hubiese sido hecho a medida. Si bien esto es obviamente mucho más barato que las sastrerías de Savile Row, no se le puede denominar bespoke.


Fred Eltham, uno de los mejores sastres de Savile Row
Empecemos hablando de la prenda a la que más atención siempre debemos prestar: la chaqueta.
Como bien demuestra la figura del medio de la siguiente viñeta, la chaqueta debe permitir ver parte del cuello de la camisa. No deberá tapar éste ni enseñarlo en su totalidad.

Esto debe ser así tanto cuando ésta esté abierta como abotonada. Tampoco debe de cambiar de posición ni cuando andemos ni cuando nos sentemos.
Igualmente, el cuello de la chaqueta debe estar en contacto permanente con la camisa y no debe abrirse ni por delante ni por detrás.
Sobre la longitud de la chaqueta, a pesar de los gustos personales de cada uno, hay unas normas básicas que no podemos dejar de observar.
Como norma general se determinará la longitud de la chaqueta teniendo en cuenta la relación de su longitud con el brazo. De esta forma permaneciendo de pie y dejando caer libremente nuestro brazo, la altura de los nudillos establecerá la longitud de la chaqueta.

Otra forma de establecer la longitud de la chaqueta es haciendo que ésta divida en dos partes iguales la distancia que va desde el cuello de la chaqueta hasta el suelo.

Un fallo bastante común en muchos caballeros es llevar las mangas de la chaqueta demasiado largas y en cambio las de la camisa demasiado cortas. Como pauta general, el largo de la manga debería llegar hasta el hueso de la muñeca y desde aquí hasta donde empieza a ensancharse la mano se debería extender la camisa. Nunca la parte de la camisa que sale por debajo de la chaqueta debería permitir ver el gemelo. Éste marca el límite.

Como desgraciadamente nosotros no tenemos el pattern sobre el que se basó el diseñador para confeccionar la chaqueta que vamos a comprar, hay que observar que el cuello de la chaqueta no se termine subiendo y provocando la habitual arruga en el comienzo de la espalda.

Un buen sastre nos aconsejará sobre cómo de ajustada debe ir la chaqueta según nuestra complexión. Hoy es bastante frecuente ver chaquetas excesivamente ceñidas las cuales al mínimo movimiento producen la famosa X a la altura del botón. Esto es del todo incorrecto. La chaqueta debe permitir tener el suficiente espacio entre ella y nosotros para movernos con libertad. Una chaqueta bespoke no debería producir ninguna arruga ni aunque introdujéramos la cartera y el móvil en ella. Incluso debe admitir sentarnos con ella abrochada sin que esto nos resulte incómodo. Y todo esto, por supuesto, sin que parezca en ningún momento que nos está ni un centímetro grande.

En la siguiente viñeta apreciamos muchos de los errores con los que nos podemos encontrar cuando compremos prendas ready to wear: el cuello de la chaqueta se desplaza hacia atrás, el de la camisa es demasiado grande, las mangas de la chaqueta y de la camisa son demasiado anchas, las solapas se unen muy arriba en el torso……..

El pantalón debe quedar sobre la cintura y no sobre la cadera.

Éste irá poco a poco estrechándose hasta llegar al zapato. Si bien hay que, una vez más, tener en cuenta la fisonomía de cada uno, yo optaría por un ancho a la altura del zapato no menor a 21cm ni mayor a 24cm.
El largo del pantalón es seguramente la opción en la que es más difícil equivocarse al no existir una norma claramente establecida. Independientemente del largo que escojamos, se debe evitar enseñar el calcetín.

La opción mid-atlantic es muy recomendable para caballeros de poca estatura al aportar al conjunto una sensación de alargamiento de la figura.
Un ejemplo de mi preferencia personal en cuanto al largo y al ancho del pantalón:

En próximos capítulos estudiaremos más de cerca los temas en esta primera parte tratados y nos extenderemos en los grandes detalles que marcan si cabe, más la diferencia entre el bespoke y todos los demás tipo de confecciones: las telas, las costuras a mano, el forro de la chaqueta y del pantalón, los materiales de los botones, el número de puntadas, el proceso cortado, el montaje del traje etc.
Todo lo aquí expuesto y el hecho de que hoy en día ciertas marcas, principalmente italianas y británicas, estén cobrando unos precios muy altos por sus trajes hacen que la opción de acudir al sastre sea una tentación a la que todo Aristócrata debería sucumbir.
(*) Las fotos y viñetas han sido sacadas en su mayoría de los libros “El Caballero” de Bernhard Roetzel y de “Dressing the man” de Alan Flusser
El Aristócrata





Desgraciadamente la cobertura de la prensa social internacional, el interés excesivo en el champán y la indiferencia por las carreras por parte de muchos de sus visitantes están convirtiendo a Ascot en un puro entretenimiento social. Por ello muchos profesionales del mundo de la hípica empiezan a decantarse por otras carreras donde las apuestas y los caballos son los únicos protagonistas.







No hay que caer en el error de cuando adquiramos una corbata comprar un pañuelo que vaya a juego. Seguramente el look que nos proporcione será demasiado forzado. Tampoco es necesario tener un cajón lleno de ellos. Con unos cuantos pañuelos que contengan algún tono rojo o azul conseguiremos muchas combinaciones para nuestros trajes y chaquetas.
Una vez que nos sintamos más seguros y a gusto con su uso podemos escoger pañuelos blancos con terminaciones cosidas en colores que, sin ser llamativos, proporcionarán un toque muy elegante a nuestra indumentaria y nos permitirán combinarlos con mucha facilidad.
Llegado el momento en que no podamos prescindir del pañuelo al ponernos una chaqueta debemos intentar combinaciones más modernas que, sin desentonar con el conjunto, nos darán un toque de distinción y refinamiento.
