Este histórico hotel está situado en la Región de Aquitania en el Suroeste de Francia, concretamente en la población costera que es considerada la “Reina de las playas y la playa de los Reyes” y donde se puede disfrutar de un magnífico chocolate.
Hasta que fue destinado a hotel en 1893, este palacio era conocido como “Villa Eugenia” debido a que fue construido por Napoleón III para darle el capricho a su esposa Eugenia de Montijo quien quedó prendida de la belleza del lugar.
Por Villa Eugenia desfilaron todas las Casas Reales Europeas. No dejaron de acudir a sus famosos bailes y fiestas personajes como la Reina Isabel de España, el Rey de Wurtenberg, Leopoldo II de Bélgica, el Príncipe Albrecht de Baviera, el Príncipe Walewski y escritores de la talla de Prosper Mérimée, Octave Feuillet y hasta el mismo Bismarck.
En 1893, ya como hotel y coincidiendo con la denominada Belle Epoque, su fama sigue atravesando fronteras y por el se dejan ver de forma constante para asistir a sus pomposas fiestas los personajes de sociedad más en boga del momento como la Reina Victoria, Eduardo VII, el Rey de Hannover, la Emperatriz Sissi, el Rey Oskar II de Suecia, el Sha de Persia etc.
Ya en el siglo XX en el hotel se viven "los años locos" y los bailes de la más alta sociedad dejan paso a ritmos más frenéticos de la época como los valses, las mazurcas, el charlestón, el tango, la rumba y hasta incluso el jazz. Es entonces cuando el hotel se llena de un nuevo tipo de huéspedes en busca de otras diversiones como Chaplin, Jean Cocteau, Ravel, Stravinsky, Hemmingway, Gary Cooper, Sinatra y hasta los Duques de Windsor.
El Hotel, hoy perteneciente a la cadena Leading Hotels of the World, cuenta con suites como la Winston Churchill que permiten unir el salón hasta con tres habitaciones. A pesar de ser un hotel con más de 100 años se puede también disfrutar de un Spa de 3.000m² con una variedad de masajes difíciles de olvidar. Igualmente, se puede sentir uno como en su propio transatlántico disfrutando de las maravillosas vistas que permite su exclusivo Penthouse. Y si todo esto no es suficiente, siempre nos podemos tumbar en alguna de las hamacas de su playa privada y disfrutar de una botella de Clos du Mesnil.
Que duda cabe que hoy en día existen hoteles mucho más modernos, con más estrellas en su haber y con facilidades que nunca tendrá la que fue Villa Eugenia, pero también es verdad que a la mayoría de estos les será imposible escribir en la historia los capítulos que ha escrito este histórico palacete de Aquitania.
A pesar de que la localidad ya no tiene el glamour de antaño (desgraciadamente se han cambiado los sombreros de copa por las tablas de surf), este hotel conserva toda la elegancia y el señorío propio de a quienes nos gusta conocer la historia y no olvidarla y donde los Aristócratas y señores “de toda la vida” se siguen hospedando.
El Aristócrata
Hasta que fue destinado a hotel en 1893, este palacio era conocido como “Villa Eugenia” debido a que fue construido por Napoleón III para darle el capricho a su esposa Eugenia de Montijo quien quedó prendida de la belleza del lugar.
Por Villa Eugenia desfilaron todas las Casas Reales Europeas. No dejaron de acudir a sus famosos bailes y fiestas personajes como la Reina Isabel de España, el Rey de Wurtenberg, Leopoldo II de Bélgica, el Príncipe Albrecht de Baviera, el Príncipe Walewski y escritores de la talla de Prosper Mérimée, Octave Feuillet y hasta el mismo Bismarck.
En 1893, ya como hotel y coincidiendo con la denominada Belle Epoque, su fama sigue atravesando fronteras y por el se dejan ver de forma constante para asistir a sus pomposas fiestas los personajes de sociedad más en boga del momento como la Reina Victoria, Eduardo VII, el Rey de Hannover, la Emperatriz Sissi, el Rey Oskar II de Suecia, el Sha de Persia etc.
Ya en el siglo XX en el hotel se viven "los años locos" y los bailes de la más alta sociedad dejan paso a ritmos más frenéticos de la época como los valses, las mazurcas, el charlestón, el tango, la rumba y hasta incluso el jazz. Es entonces cuando el hotel se llena de un nuevo tipo de huéspedes en busca de otras diversiones como Chaplin, Jean Cocteau, Ravel, Stravinsky, Hemmingway, Gary Cooper, Sinatra y hasta los Duques de Windsor.
El Hotel, hoy perteneciente a la cadena Leading Hotels of the World, cuenta con suites como la Winston Churchill que permiten unir el salón hasta con tres habitaciones. A pesar de ser un hotel con más de 100 años se puede también disfrutar de un Spa de 3.000m² con una variedad de masajes difíciles de olvidar. Igualmente, se puede sentir uno como en su propio transatlántico disfrutando de las maravillosas vistas que permite su exclusivo Penthouse. Y si todo esto no es suficiente, siempre nos podemos tumbar en alguna de las hamacas de su playa privada y disfrutar de una botella de Clos du Mesnil.
Que duda cabe que hoy en día existen hoteles mucho más modernos, con más estrellas en su haber y con facilidades que nunca tendrá la que fue Villa Eugenia, pero también es verdad que a la mayoría de estos les será imposible escribir en la historia los capítulos que ha escrito este histórico palacete de Aquitania.
A pesar de que la localidad ya no tiene el glamour de antaño (desgraciadamente se han cambiado los sombreros de copa por las tablas de surf), este hotel conserva toda la elegancia y el señorío propio de a quienes nos gusta conocer la historia y no olvidarla y donde los Aristócratas y señores “de toda la vida” se siguen hospedando.
El Aristócrata





