jueves 24 de abril de 2008

Lifestyle: Hotel de Reyes


Este histórico hotel está situado en la Región de Aquitania en el Suroeste de Francia, concretamente en la población costera que es considerada la “Reina de las playas y la playa de los Reyes” y donde se puede disfrutar de un magnífico chocolate.

Hasta que fue destinado a hotel en 1893, este palacio era conocido como “Villa Eugenia” debido a que fue construido por Napoleón III para darle el capricho a su esposa Eugenia de Montijo quien quedó prendida de la belleza del lugar.

Por Villa Eugenia desfilaron todas las Casas Reales Europeas. No dejaron de acudir a sus famosos bailes y fiestas personajes como la Reina Isabel de España, el Rey de Wurtenberg, Leopoldo II de Bélgica, el Príncipe Albrecht de Baviera, el Príncipe Walewski y escritores de la talla de Prosper Mérimée, Octave Feuillet y hasta el mismo Bismarck.

En 1893, ya como hotel y coincidiendo con la denominada Belle Epoque, su fama sigue atravesando fronteras y por el se dejan ver de forma constante para asistir a sus pomposas fiestas los personajes de sociedad más en boga del momento como la Reina Victoria, Eduardo VII, el Rey de Hannover, la Emperatriz Sissi, el Rey Oskar II de Suecia, el Sha de Persia etc.

Ya en el siglo XX en el hotel se viven "los años locos" y los bailes de la más alta sociedad dejan paso a ritmos más frenéticos de la época como los valses, las mazurcas, el charlestón, el tango, la rumba y hasta incluso el jazz. Es entonces cuando el hotel se llena de un nuevo tipo de huéspedes en busca de otras diversiones como Chaplin, Jean Cocteau, Ravel, Stravinsky, Hemmingway, Gary Cooper, Sinatra y hasta los Duques de Windsor.

El Hotel, hoy perteneciente a la cadena Leading Hotels of the World, cuenta con suites como la Winston Churchill que permiten unir el salón hasta con tres habitaciones. A pesar de ser un hotel con más de 100 años se puede también disfrutar de un Spa de 3.000m² con una variedad de masajes difíciles de olvidar. Igualmente, se puede sentir uno como en su propio transatlántico disfrutando de las maravillosas vistas que permite su exclusivo Penthouse. Y si todo esto no es suficiente, siempre nos podemos tumbar en alguna de las hamacas de su playa privada y disfrutar de una botella de Clos du Mesnil.

Que duda cabe que hoy en día existen hoteles mucho más modernos, con más estrellas en su haber y con facilidades que nunca tendrá la que fue Villa Eugenia, pero también es verdad que a la mayoría de estos les será imposible escribir en la historia los capítulos que ha escrito este histórico palacete de Aquitania.

A pesar de que la localidad ya no tiene el glamour de antaño (desgraciadamente se han cambiado los sombreros de copa por las tablas de surf), este hotel conserva toda la elegancia y el señorío propio de a quienes nos gusta conocer la historia y no olvidarla y donde los Aristócratas y señores “de toda la vida” se siguen hospedando.

El Aristócrata

jueves 17 de abril de 2008

La discreción tan poco discreta de Patek Philippe


Como ya avanzábamos en la presentación de El Aristócrata, uno de los complementos de los que más nos gusta hablar es de relojes.

Para inaugurar esta sección hemos elegido el que para muchos representa la pieza que todo Aristócrata debiera tener: un Patek Philippe Calatrava.

Por un lado, Patek Philippe encarna la esencia de la más alta y tradicional relojería. Su número de patentes es interminable al igual que lo es su historia. Es de las pocas manufacturas que se conservan independiente de los grandes grupos de la moda. Ha contado entre sus clientes con grandes personajes de la historia mundial, como Albert Einstein, la Reina Victoria, Charlotte Bronte, Marie Curie, Tchaikovsky etc.

Por otro lado, el modelo Calatrava simboliza desde 1932 la máxima discreción y elegancia tan propia de los que saben lo que tienen y no sienten ninguna necesidad de alardear de ello frente a los demás. Les basta el conocimiento para saber quien les está dando la hora cada año de su vida.

Ni Patek Philippe ni el modelo Calatrava son las piezas más caras que se venden hoy en día; tampoco cuentan con la tecnología más avanzada; ni tienen un tamaño acorde con las modas del momento; ni llaman la atención, ni lo llevan los personajes de actualidad etc. Pero, por el contrario, es una combinación que nunca pasará de moda, que siempre conservará su valor, y sobre todo que siempre denotará la elegancia y el buen gusto de su dueño. Esta casa es la manufactura con letras mayúsculas y este modelo es también para señores en letras mayúsculas. Señores que están por encima de las modas de cada momento y que no son víctimas fáciles de las agresivas campañas de marketing de los grandes grupos.

Y por suerte, los denominados nuevos ricos tienen otras muchas opciones antes de comprar algo tan pasado de moda y que su círculo de amistades seguramente no sabrá apreciar y que además tampoco les reportarán el status social que añoran.

Es la discreción de este modelo lo que hace tan poco discreto y tan llamativo a quien lo lleva.

Esperemos que las modas no cambien y Patek no entre nunca a formar parte de las modas del momento y nos permita a muchos seguir soñando con poseer uno y custodiarlo hasta la generación siguiente.
El Aristócrata

jueves 10 de abril de 2008

El gran desconocido: el zapato negro y con cordones


Desgraciadamente en España sigue siendo difícil ver el traje de chaqueta descansar sobre el zapato adecuado.

Desde el Aristócrata pensamos que si en alguna prenda de vestir hay que hacer un esfuerzo económico esa son los zapatos. Unos buenos zapatos pueden salvan un traje mediocre mientras que el mejor traje de Henry Poole quedará totalmente deslucido con unos zapatos de baja calidad o mal combinados. Y aunque, a priori, el precio a pagar por un buen par de zapatos pueda parecer disparatado, con un correcto uso y cuidado, no lo parecerá tanto cuando dentro de más de veinte años estos hayan sufrido simplemente el cambio de suelas y sigan, si cabe, mejor que el primer día al ser ya una segunda piel.

Si no queremos correr riesgos innecesarios el zapato negro y con cordones siempre será el perfecto aliado para nuestro traje de chaqueta. Estos admiten varias opciones; desde las líneas más clásicas como la Oxford o Derby hasta las líneas más modernas de las casas reputadas Italianas.

Dentro de las líneas clásicas, representadas por las casas Inglesas (con permiso de alguna Francesa y Americana), podemos optar por una enorme variedad (legate, brogue, semi-brogue etc.) dependiendo de los gustos, ocasión o formalidad que queramos dar a nuestro atuendo. También existen diferentes tipos de pieles con los que confeccionar el zapato siendo muy cotizados los zapatos con piel cordovan (piel de caballo). En cuanto a la suela, siempre es preferible que esta sea de cuero y con cosido goodyear al ser más fina que las suelas de goma.

Son igual de válidos los modelos monk (con hebilla) ya sea doble o sencilla. Lo que no es válido, por más que sea de aceptación generalizada en nuestro país, es el uso de los loafer (mocasines) con traje. Estos, sean de la casa que sean, cuesten lo que cuesten, con borlas o sin ellas, no son adecuados. A estos se les puede y debe dar un uso más casual. Por ejemplo, su uso es perfectamente correcto con una americana y pantalón (dos piezas) pero no con el traje completo.

Y si nuestro bolsillo nos lo permite no deberíamos dejar de darnos el gran capricho de hacernos unos zapatos a medida. Todavía queda algún maestro zapatero en Europa por el que bien vale hacerse unos miles de kilómetros y experimentar lo que se siente al llevar unos zapatos exclusivamente hechos para nuestros pies.

Y antes de terminar y guardar nuestros maravillosos zapatos en nuestro armario nunca olvidar ponerles las hormas de madera de cedro. Y en dos días estarán listos de nuevo.

El Aristócrata

jueves 3 de abril de 2008

Giovanni Agnelli vs Carlos de Inglaterra


Para inaugurar el blog hemos elegido a Giovanni Agnelli y a Carlos de Inglaterra por representar dos estilos diferentes en el vestir pero que se adecuan ambos perfectamente a lo que desde el Aristócrata consideramos el buen gusto.

Por un lado Agnelli, quien fue durante muchos años pionero en todo lo que a la moda masculina se refería. Se atrevió con todo llegando incluso a poner de moda cosas tan disparatadas como las botas tipo Panama Jack con un traje de chaqueta perfectamente cortado. Su forma de vestir se perpetúa hoy en las principales ciudades del mundo. No resulta extraño ver en ciudades como Roma o Milán gente perfectamente vestida y conjuntada llevando botas de ante con trajes de chaqueta. Eso por no hablar de su manía personal de llevar el reloj sobre el puño de la camisa porque le molestaba sentir el reloj sobre la piel. Esta fue otra moda que forzó hasta a los camiseros de las principales camiserías de Jeremy´s Street a incluir en su oferta camisas con pequeños pasadores para poder ajustar el reloj al puño de la misma. Un revolucionario que marcó la forma de vestir de muchas generaciones y todo desde la más absoluta normalidad sin que en su vestir se viera nada forzado.

Por otro lado Carlos de Inglaterra, representando la sobriedad en el vestir más clásico. Siempre lleva el traje correcto, con la corbata adecuada, el pañuelo perfecto y los zapatos necesarios. Si bien no se le puede calificar de ser ningún innovador, quizás sea esa sobriedad la que haya hecho que siempre sea un espejo certero en el que se deben mirar a los que les guste la moda masculina clásica. Sus trajes, de corte exquisito, eran tan perfectamente ponibles hace veinte años como seguramente lo sean dentro de otros veinte. Es tanta la superioridad que muestra en el vestir que se permite hasta no dar a nadie entender que sus trajes están confeccionados por los mejores cortadores de Savile Row rechazando la moda, tan tristemente extendida, de desabotonarse los botones de la chaqueta. ¿A alguien le puede caber alguna duda que detrás de esos trajes cruzados no está el trabajo de muchos días de un gran profesional? Carlos de Inglaterra hace honor a una de las pautas de blog del Aristócrata: ante la duda siempre la sobriedad.
El Aristócrata

miércoles 2 de abril de 2008

Bienvenidos a todos al blog del Aristócrata

La Real Academia de la Lengua Española define a la Aristocracia como clase que sobresale entre las demás por alguna circunstancia. Desde el blog del Aristócrata queremos sobresalir del resto de blogs por el buen gusto y buenas maneras de todos sus miembros y de los que en él queremos que participen.

El blog del Aristócrata está dedicado a la buena vida y al lujo sin paliativos y en letras mayúsculas. La propia Real Academia de la Lengua Española define el lujo como la abundancia de cosas no necesarias. Reconociendo la exactitud y precisión de esta definición, desde el Aristócrata queremos brindar este blog a todas esas cosas, que si bien no son para nada necesarias, pueden llegar a producir un enorme placer el poseerlas o disfrutarlas.

Tras visitar diferentes blogs dedicados a productos de lujo hemos comprobado que unos se dejan llevar por las tendencias del momento o por las exigencias de sus patrocinadores y otros llegan incluso a mostrar como moda lo que para nosotros solo se puede calificar como estrafalario. Todo esto es lo que nos ha animado a empezar a escribir estas líneas.

En el Aristócrata hablaremos del buen vestir, los complementos adecuados para cada ocasión, hoteles de ensueño, lugares donde perderse, restaurantes para chuparse los dedos, coches para soñar y cómo no, habrá muchos pero que muchos relojes.

Este blog está enfocado para la gente que quiere mejorar o cambiar su estilo de vestir, disfrutar de pequeños placeres etc. sin necesidad de que por ello deban solo entrar en él personas con gran poder adquisitivo. Si bien el lujo solo está al alcance de unos pocos, somos muchos a los que nos gusta apreciar estos pequeños placeres y soñar con algún día poseer alguno de ellos.

El Aristócrata